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jueves, 23 de diciembre de 2010

Man on Wire,


James Marsh tuvo a bien en 2008 llevar a la pantalla una historia fascinante, la historia de Philippe Petit, un artista callejero francés que en 1974, junto a unos amigos, decidió cruzar las ahora extintas Torres Gemelas de Nueva York sobre un alambre. Se ha basado en el libro del propio Petit "To reach the clouds" (alcanzar las nubes). Ya antes se había intentado narrar este hecho insólito, como en este precioso corto de animación "El hombre que caminó entre las torres" (basado en el libro homónimo de Mordical Gerstein de 2004), o la película High Wire, de 1984.

Man on Wire está rodada en formato documental, con muchos minutos de imágenes rescatadas de Philippe y sus compañeros de aquellos años, grabadas por ellos mismos. Marsh juega con esas imágenes reales y las entremezcla con testimonios de sus protagonistas en la actualidad y recreaciones de algunas situaciones. Lo hace con buen gusto, jugando con el tiempo y dando saltos de presente a pasado y viceversa para acabar con el gran clímax que es la proeza en sí, cruzar las torres gemelas sobre un alambre. Le da una fuerte emoción y te hace consciente de que aquél paseo en lo alto de las torres fue una verdadera proeza. Mención especial a la banda sonora elegida para el documental, con piezas de Satie, Michael Nyman o Grieg. Todo este trabajo fue premiado con el Óscar al mejor documental de 2008.




Además de mostrarnos el cómo se planificó esta hazaña, la película nos presenta a Philippe, todo un personaje fascinante. Philippe era un artista callejero parisino totalmente autodidacta con una personalidad absorbente. Un hombre tenaz que contagiaba su ilusión por la vida y que conseguía que sus amigos le ayudaran a realizar sus gestas. Antes de cruzar las torres gemelas ya había cruzado la Catedral de Notredame de París y el puente Harbour de Sydney. Lo único que no explican es de dónde sacaban la financiación estos veinteañeros franceses para sus empresas y poder estar ocho meses en Nueva York planificando todo, comprar el material y volar a menudo entre los dos países.


Tras la aventura de Nueva York se hizo muy popular, la multa se limitó a una actuación para todo el mundo en Central Park; luego ha repetido actuaciones por todo el mundo, fue llamado a actuar para presidentes franceses e incluso llegó a trabajar para el circo Ringlin' Bros, aunque no le satisfizo la experiencia. Él parece más un verso suelto, con su particular forma de ser, con su show de calle que sigue practicando y mostrando y con su visión optimista del mundo. No hay más que ver su discurso de agradecimiento cuando la película recibió el Óscar de la Academia, nadie había hecho equilibrios con la estatuilla antes ("gracias a la Academia por creer en la magia" dice antes).



Os dejo también con un vídeo donde se le puede ver en una actuación reciente. Sabe cómo meterse al público en el bolsillo, le da emoción a sus actos y tiene ese punto de humor internacional que siempre gusta. Chapó por este artista (mención especial a sus rudimentarias mazas) que asegura no haberse caído más que una vez del alambre, cuando entrenaba en el circo, y se fracturó algunas costillas. Por eso asegura entrenar cada día.



Espero que podáis verla y disfrutarla tanto como yo.



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