martes, 19 de abril de 2011

Las mujeres barbudas

Desde que existe la humanidad la presencia de una mujer barbuda ha producido fascinación, curiosidad, burla, escarnio, recelo y miedos a partes iguales. Según la época estas eran marginadas, acusadas de brujería o exhibidas en barracas de feria. No hay más que ver el realismo con el que el pintor renacentista José de Ribera retrató en 1631 a Magdalena Ventura de los Abruzos, junto a su hijo y su marido. Años más tarde, a finales del siglo XIX los freakshows (o exhibición de fenómenos en barracas de feria y circos) se convirtieron en el paradero donde se veían empujadas estas mujeres, sometidas a una humillación y burla terribles.


Hoy en día sabemos que el motivo por el que estas mujeres lucían largas barbas era por el hirsutismo, una manifestación de diversas alteraciones hormonales (normalmente un exceso de andrógenos, las llamadas “hormonas masculinas”), que consiste en la presentación de vello corporal allí donde es habitual en los varones.

Hay que aclarar que todas las mujeres producen cierta cantidad de andrógenos -como la testosterona-, aunque siempre en menor proporción que los varones; pero que ciertas enfermedades pueden alterar estos niveles y elevar los andrógenos, produciendo la llamada “virilización”de la mujer. El abanico de patologías que pueden manifestarse con esta virilización es amplio, e incluye desde el síndrome de ovario poliquístico (causa más frecuente) a raras alteraciones hormonales producidas tras un parto normal, e incluso por tumores o enfermedades de nacimiento muy poco frecuentes.


Mucho más rara es la hipertricosis o "síndrome del hombre lobo", una extraña enfermedad congénita en el que toda la superficie corporal aparece cubierta de vello. Parece ser que ésta es la enfermedad que padeció la famosa mujer barbuda mexicana Julia Pastrana (1835 – 1860), cuyo aspecto simiesco y abundancia de cabellos llegaron a ser estudiada por médicos de todo el mundo e incluso por científicos como Charles Darwin.


Pese al estado de marginación y humillación, algunas de estas mujeres alcanzaron cierta notoriedad y fama en su época. Tal es el caso de Jane Barrel, alias Lady Olga, que giró varios años con el Circo Ringling Brothers y que apareció en la película Freaks, de Tod Browing (1932), aunque no quedara contenta con la visión de los fenómenos en el film.

Otra famosa barbuda fue Annie Jones, hallada por el empresario PT Barnum al poco de nacer y comprada a sus padres por 150 dólares semanales de la época (una fortuna). Se sospecha por tanto que también padecía hipertricosis y en su madurez renegó de su condición de “freak” y se dedicó a la música.

Actualmente a las mujeres que padecen estos casos severos de hirsutismo se les ofrece tanto tratamiento estético como hormonal para reducir sus niveles de andrógenos. Aunque a veces basta con corregir la enfermedad de base para que desaparezcan estas manifestaciones. Queda por tanto para el recuerdo estas estampas de mujeres barbudas exhibidas sin escrúpulos para gloria de la ignorancia del pueblo.

Enlaces de interés:
Artículo escrito para la Revista Zirkólika, número de primavera 2011

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