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domingo, 24 de agosto de 2014

El Europeo más verde. EJC 2014 en Millstreet, Irlanda (I de III)

La pequeña localidad Irlandesa de Millstreet (1500 habitantes) albergó el pasado julio, por segunda vez, el Encuentro Europeo deMalabaristas (European Juggling Convention, EJC en inglés). Esta 37ª edición reunió a más de 2000 participantes de todo el mundo, dispuestos a disfrutar del mayor evento malabarístico del año. Contaban con el apoyo del condado de Cork y con un equipo organizador que quería repetir la buena experiencia de 2006.




Comparado con las EJC previas, ésta fue algo menos ambiciosa y más ajustada a su realidad, presentando una programación que permitía asistir a todas las actividades del día sin agobios. Las instalaciones fueron las adecuadas para el número de asistentes, centrándose casi toda la actividad en el enorme pabellón central que acogía un gran escenario y su graderío correspondiente. La otra mitad del pabellón era suficiente para que todos los malabaristas pudieran entrenar o realizar talleres durante 24 horas al día sin problemas. Cabía allí dentro incluso un bar, una zona de juegos de mesa (Lazyjuggler se encargaba de organizarlos), sitio para entrenar aéreos y una zona de conciertos. Un enorme terreno de acampada preparada para la constante lluvia irlandesa acogió todas las tiendas y una explanada adyacente era el sitio donde se situaban las carpas para conciertos y otros espectáculos. También estaba prevista la obligatoria zona para la práctica de malabares de fuego, abierta todas noches. Cabe destacar el esfuerzo que la organización y los voluntarios dedicaron a que todas las instalaciones estuvieran siempre en un magnífico estado.

Carpa Renegade (izda), Cafe Cabaret (amarilla y azul),
Energy Tent (roja, al fondo) y carpa de tiendas (dcha)

De entre la programación, los organizadores quisieron dedicar un día entero a su país. El Irish Day contó con cursos de gaélico y danza irlandesa (Céili Mor) para todos, así como un concierto y una bonita gala con artistas locales, de buen nivel.



Uno de los apartados más atractivos fueron los talleres reglados, las Masterclasses. Eran talleres de varios días de duración impartidos por artistas consagrados como Viktor Kee (que donó el dinero ganado a su fundación Help Ukraine), MarcoPaoletti, Priam Pierret o Michael Moschen. La de Moschen fue un taller muy singular, tipo conferencia, que ante más de 300 espectadores explicaba su visión de los malabares, la formación y el mundo. En base a esa explicación, desgranaba sus actuaciones, abriendo su significado al público. Un verdadero viaje al interior de del artista, destinado a que cada uno se hiciera las preguntas necesarias para recorrer su camino artístico. Moschen está muy obsesionado con la idea de que el mundo digital ha destronado al analógico antes de que los humanos hayamos podido adaptarnos adecuadamente a ese cambio. Se esfuerza mucho en que algunos procesos de aprendizaje sigan siendo analógicos, para poder comprender bien y asimilar el camino artístico de cada uno.

Moschen en su taller-conferencia

Otro de los eventos que atrajo a más gente fue la Fight Night (Noche de lucha), de gladiators o combat. Organizado por Luke Burrage, es una competición de batalla de mazas, cada vez tomada más en serio. En rondas de dos combatientes, el objetivo es tirar las mazas del contrario mientras uno sigue haciendo malabares. Los 16 participantes dejaron momentos increíbles ante los más de 500 espectadores allí presentes. El ganador, un año más, fue Joschen Pfeiffer (Alemania), que aún sigue invicto. Luke Burrage ha subido los vídeos de los combates finales, imprescindibles: 



Una de las carpas de la zona exterior se utilizó casi exclusivamente para los Renegades (y algún concierto-fiesta). Al ser uno diario, éstos a veces se hacen repetitivos y degeneran excesivamente. Por suerte los organizadores estuvieron hábiles intentando dinamizarlos con juegos o retos. Mención aparte merece Steve Mills, el mítico malabarista creador del Mills Mess. Fue congiendo confianza durante el encuentro, destapándose primero como un tipo que se encuentra más cómodo de noche, hasta ser una especie de personaje decadente de sí mismo, protagonista en muchos sentidos de la EJC.



Por supuesto, como todos los años, hubo un torneo de volley-maza, muy numeroso. Como novedad se presentó un campeonato de fútbol 3x3 pero haciendo malabares, bastante curioso y divertido. También hubo dos carpas para las tiendas, así como una muy pequeña, llamada Energy Tent, dedicada lo más hippie entre lo hippie, que dejaba los chacras limpios según entrabas.

Por iniciativa del mítico artista canadiense Bob Carr, se introdujo una pequeña carpa llamada Cafe Cabaret, dedicada a servir buen café (algo muy preciado) y a dar cobijo a pequeñas actuaciones que sino no tendrían cabida. Por la noche, curiosamente, esta pequeña carpa se transmutaba en una rave hasta que el sol ya subía lo suficiente.



Tras esta primera entrada de introducción, no dudes en visitar la siguiente entrada, donde se repasan algunos de los mejores espectáculos de la convención.

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