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miércoles, 6 de mayo de 2015

Barolosolo, refrescante sorpresa

A veces no hay nada mejor que ir sin ninguna expectativa cuando se va a ver un espectáculo. La predisposición y el estado de ánimo afectan, y mucho, a la percepción de lo que se está observando. Cuando uno ha visto más de 50 números de circo en lo que va de año (aprox), la sombra de la saturación acecha e impide disfrutar al 100% de su gran pasión. Se descubre viendo un espectáculo y pensando en otras cosas, o distrayéndose con más facilidad, viendo con un ojo más de crítico que de espectador, y eso es terrible. Hoy no ha sucedido nada de eso. Hoy se ha estrenado en Madrid el espectáculo "O'Temps D'O", de la compañía Barolosolo. Hoy he disfrutado mucho con un espectáculo de larga duración.


Mathieu Levavasseur y William Vale (Francia, Reino Unido), crearon la compañía en 2006 tras su paso por la compañía Baro D'Evel. Tras un tiempo de investigación crean un espectáculo basado en el agua, Ile O para la versión de calle, O'Temps D'O para la de sala. Ambos tienen todo lo que necesita un payaso de verdad: son excelentes músicos, son acróbatas, son actores y son muy divertidos. 

Todo se desarrolla en un pequeño quiosco de música, donde ambos personajes se disponen a dar un recital de música. Sólo hay un pero, el quiosco hexagonal tiene 30 cm de agua dentro. A uno de los músicos nada parece importarle, jugando al augusto, y disfruta del agua. El otro no quiere mojarse, ni él ni sus instrumentos, una especie de carablanca empeñado en mantenerse seco. De esta idea primera surgen un millar de juegos, jugando con toda la estructura, con los barrotes, las luces y, por supuesto, el propio agua. Los personajes van evolucionando con el tiempo y los espectadores son muy conscientes, tienen personalidad propia y como tal reaccionan a lo que va pasando. No pretenden ser graciosos, simplemente han sabido exprimir las situaciones imposibles al absurdo máximo, lo cual es muy difícil.



Y luego está la música. Esa música que van fabricando los artistas con todos sus instrumentos: guitarra, chello, banjo, flauta, hang...Hasta el propio agua les sirve para hacer música. Esas melodías que parten de sus manos y a veces se repiten en loops o simplemente envuelven y completan todo el show. Sin ella nada se entendería.

Los 70 minutos se pasan volando, manteniendo al espectador siempre interesado por cuál será el siguiente paso, la siguiente acrobacia, la siguiente melodía. Esos minutos que pasan dejando un rosario de carcajadas inesperadas, de imágenes poéticas y de aplausos espontáneos. 



Cuando uno ve un espectáculo tan mimado y cuidado, tan bello, no puede más que reafirmar su pasión por este arte siempre sorprendente. No se lo pierdan.





Galería de fotos: http://matthias-lavigne.fr/arts-2/arts-de-la-rue/les-compagnies/barolosolo/

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