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lunes, 11 de mayo de 2015

Siete años, siete EUCIMA

El Encuentro Universitario de Circo de Madrid (EUCIMA) celebró su séptima edición el pasado fin de semana del 16 al 19 de abril. Siete ediciones que dan fe de la consolidación del evento. Este año con nuevo récord de asistentes: más de 750 inscritos que pudieron disfrutar de cuatro días repletos de actividades circenses.


La organización, el Aula de Circo Chaminade, este año con más de 30 integrantes, se mostró más ambiciosa que nunca, mayores instalaciones y mejor programa para seguir cumpliendo con la premisa principal: ofrecer cuatro días de encuentro entre aficionados al circo, además de un espacio donde se difundan las artes circenses y se abran a los que aún no las conocen. Coordinado desde una estructura asamblearia y horizontal, las tareas se subdividen en “comisiones” con cierta independencia de acción: infraestructuras, difusión, gala, presupuestos, etc. Con el paso de las ediciones, los organizadores han aprendido a trabajar muy bien de este modo, con gran implicación de cada uno. Todo ello desde el altruismo, ninguno profesional del circo, todos curran muchas horas sin cobrar, todos pagan su entrada, todo por amor al arte, por amor al circo.

Tres carpas estaban previstas esta edición, como en los grandes encuentros europeos. A parte de la gran carpa de El Elefante Blanco, se instalaron otras dos más, la de Rola-Bola (patrocinada por Juegos Malabares) y el domo de Kikolas. Pensadas todas para acoger talleres, espectáculos y conferencias. Además se contó con un pabellón de una facultad cercana para poder realizar entrenamientos a cubierto, aunque más pequeño que años previos. Como espectáculos de calle se pudo disfrutar del incorregible Dos Perillas, cuyas tablas e irreverencia lo convierten en entretenimiento asegurado, y a Jean Philippe Kikolas, con su cuidado y estético personaje del cartero. También se dio mucha importancia al público infantil, reservando una mañana a actividades para que los más pequeños comiencen a conocer y practicar circo. Más de 150 niños pudieron disfrutar de estas actividades.

Una de las novedades de esta edición fue la de planificar unas Jornadas de Circo Social. Repartidas en dos días, jueves y viernes, consistieron en conferencias, coloquios y debates de tres ONG dedicadas al circo social, entre otros proyectos: Payasos Sin Fronteras, Pallasos en Rebeldía, Circo de Piruleto y Acircándonos. Interesantes jornadas que confirman el auge del circo como herramienta para promover fines sociales.


Los problemas legales
El encuentro iba viento en popa, pero apareció la policía a informar de que el evento no contaba con la licencia autorizada del Ayuntamiento. Tras la lamentable negligencia del Madrid Arena, en Madrid la burocracia para organizar eventos ha aumentado, se exige más para conceder las licencias pertinentes. Pese a desarrollarse en un terreno abandonado de la Universidad Complutense, ésta no facilitó nada la tarea, obligando a la organización a tramitar directamente con el Ayuntamiento la documentación requerida (Planes de evacuación, seguros de responsabilidad civil, certificación de las carpas, etc). Se entregó todo y el Ayuntamiento denegó la licencia, pero sin notificárselo a la organización, enterándose ésta cuando ya había comenzado el evento. Tras una larga y crítica reunión con el Ayuntamiento el mismo jueves 16, se consiguieron unas horas para una subsanación. Se suspendió el concierto de esa noche y toda la organización subió al escenario para informar a los asistentes de la situación. Por suerte, todo fue comprensión y apoyo por parte de los inscritos, facilitándo mucho la dura tarea. El EUCIMA redujo su infraestrutura, se recogieron dos de las tres carpas, se aumentó la señalización y los extintores, se consiguieron los documentos requeridos y finalmente se autorizó la actividad. Pese a la alegría por haberlo conseguido, este contratiempo supuso un gran desgaste físico y emocional para toda la organización, que estuvo a punto de ver cómo el EUCIMA tenía que ser cancelado una vez iniciado.


Por suerte todo pudo seguir su curso y el mismo viernes ya se reprogramaron las actividades. El buen tiempo acompañó por fin al EUCIMA y muchos de los talleres pudieron celebrarse pese a no contar con las carpas ni el pabellón grande. A las 20:00 h estaba todo el mundo convocado en el Teatro Circo Price, que por segundo año consecutivo acogió la esperada Gran Gala del encuentro. 

Neta y Gon. Foto: Javi Cassi
Tras el éxito del año previo, este año se alcanzaron las 1200 localidades vendidas, creando un gran ambiente que acogía a los artistas. Este año la Gala formaba parte del ciclo de circo “Miradas de Circo:Madrid”, organizado por el Price. La Gala estuvo conducida con acierto por El Gran Dimitri, que demostró su saber hacer y humor en este tipo de espectáculos. Abrió la noche Ramiro Vergaz, malabarista de mazas de alto nivel que además baila a ritmo de swing. El segundo fue Iván G. Torre, integrante de la organización, que presentó su potente número de verticales. Tras él Álex Pastor, con un número limpio de straps que introdujo haciendo un loop musical. En dos entradas alternas, sin música, Neta Oren y Gon Fernández mostraron su investigación en bolas y estilo único de aros. Camille Chatelain hizo un número de bicicleta acrobática mientras cantaba con su voz sedosa. Después, Guillaume Martinet, de la Cía De Fracto, con sus extravagancias y lanzamientos imposibles a las tres bolas. Para culminar, dos premiadas actuaciones como fueron las de la Cía Circ Pistolet a las acrobacias grupales y la de Aimé Morales con su rueda cyr. Con un perfil global más contemporáneo que las galas previas, el nivel se mantuvo y las impresiones generales también fueron muy positivas. Con el subidón de la Gala, la fiesta se celebró después en la carpa, con el concierto de Papawanda, que ayudó a recobrar las sonrisas perdidas en la burocracia.


El sábado se celebró el disputado campeonato de Volley Maza, así como una exhibición de monociclistas y la actuación de calle de Jean Philippe Kikolas. Los talleres siguieron siendo multitudinarios y el ambiente excelente. Por la noche se pudo disfrutar del concierto de Gazpacho Funky Trio como previo a la noche de fuego y al Cabaret. 


Pese a que otros años el cabaret celebrado en la carpa también había sido un éxito, este año no pudo decirse lo mismo. Presentado por Joshu Larrey, su personaje hipster no consiguió conectar y, pese a la buena disposición del público, el ánimo y el ritmo del cabaret cayeron en picado. Sólo lo salvaron actuaciones como el Dúo Plásmata al cuadrado aéreo, la de cuerda de Fernando Arévalo, la de hula de Bárbara o la de yoyó de Daniel Tamariz. Por suerte después vinieron un Renegade y una noche que hicieron olvidar las actuaciones desafortunadas.

Con las clásicas olimpiadas, patrocinadas por Juegos Malabares, y la obligatoria lanzada acaba el séptimo EUCIMA. El año de la consolidación como encuentro grande, el año de graduarse definitivamente, el año de superar todas las adversidades, el año de querer repetir en 2016.



Imágenes: Javi Cassi
Más imágenes y vídeos en: https://www.facebook.com/circochaminade

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