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jueves, 17 de noviembre de 2016

Diagnóstico: Escircofrenia

¿Cómo pasa alguien de ser un malabarista aficionado a montar un canal de Youtube con cientos de vídeos del NO-DO sobre circo? En algún punto de ese camino quizá se sobrepase la afición al circo con la escircofrenia.

Es la historia de Toni Liébana (León, 1990), un aficionado al circo que comenzó como otros tantos, en una adolescencia donde aparecen unos malabares en sus manos. "Tendría unos 16 años, unos amigos y yo compramos algo de material porque nos pareció un buen pasatiempo para el verano". Después de eso se suceden épocas de intermitencia con los malabares, periodos más intensos de entrenamiento con otros de casi abandono. "Influyó que la comunidad circense en León, aunque no muy numerosa, sí es muy constante; también ayuda que uno empieza a hacer pequeños bolos y pasacalles y me sirvió de motivación", explica Toni.



"Llegó un momento en que los malabares normales se me quedaron limitados, me interesaban más las combinaciones con otros objetos que no fuesen malabares", ahí es cuando aparece Martín Castaño, otro leonense con inquietudes similares y forman la Compañía Impredecibles. "Martín y yo nos juntamos con el objetivo de hacer algo novedoso, empezamos a investigar en torno a la manipulación de objetos cotidianos (botellas, vasos, candelabros), lo que nos llevó a los malabaristas clásicos de vaudeville", recuerda Toni. De esas investigaciones surge el espectáculo "Qué pasaría si...", de unos 15 minutos de duración.

Recientemente se hayan inmersos en un proyecto educativo de malabares llamado Et Ludit, juega y crea. Se trata de un proyecto aprobado por el Laboratorio 987 del MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), en colaboración con la artista Alba González, con el que construyen diferentes estructuras para poder enseñar a todo tipo de personas a hacer malabares. "Las estructuras están pensadas para bolas, tipo circuitos de canicas, péndulos y una estructura de acero llamada Rolling Ball Sculpture". Toni cree que el proyecto puede seguir avanzando, "la experiencia con niños ha sido genial, nos gustaría llevarlo a algún encuentro de malabaristas para que la gente lo pueda probar y desarrollar nuevos patrones, creo que compartir conocimientos es lo que da vida al circo".

De Izda a Dcha: Martín Castaño, Toni Liébana y Alba González. Et Ludit

Pero es una historia paralela la que llevó a Liébana hacia la escircofrenia: "empecé interesándome por la historia de los malabaristas clásicos y del circo en general, esto me llevó a preguntarme ¿Y la historia del circo en España? ¿No hay grabaciones o actuaciones?" Así que hizo lo que cualquier persona interesada en ver circo clásico español podía hacer: buscar en el archivo del NO-DO, que es de acceso libre en Internet. "Lo único que he hecho es cortar las secciones que mostraban circo e ir colgándolas en mi canal de Youtube", refiere Toni. Así se llega a la escircofrenia, la obsesión mental por el circo, caracterizada por alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad. "Abrí el canal por compartir ese circo que hubo, pero lo más interesante es que me está permitiendo conocer y charlar con gente muy interesante, payaso, malabaristas, historiadores, etc; esto me motiva mucho para seguir manteniendo el canal".

Por eso Toni, autodenominado como "escircofrénico acérrimo" seguirá subiendo vídeos interesantes a sus canales, soñando quizá con una página web con todo este material bien documentado. Esperemos que este proyecto se mantenga y reciba los apoyos que se merece, por el bien del circo, por compartir circo.


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