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martes, 12 de diciembre de 2017

Inside Totem

Que uno de los artistas del Circo del Sol te invite a ver Totem desde el backstage después de haberlo visto desde la butaca es un lujo que nunca debe rechazarse. Es tener la oportunidad a ver cómo se mueve por dentro un espectáculo de este tipo, con una multinacional del circo detrás, con un grandísimo elenco y con unos medios humanos y materiales inimitables. Para mí ha sido una experiencia fantástica que me ha ayudado a ser consciente de qué es el Circo del Sol, de la que he aprendido muchísimo y que recordaré muchos años.

Por haberla vivido tan intensamente, quería compartirla en forma de las imágenes que se me iban quedando en la cabeza, junto con algunas fotografías que me permitieron sacar (son con el móvil, disculpad la calidad). Espero poder transmitir las sensaciones que me fueron llegando.



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Entrar por la puerta de "artistas y personal". 
Pasear entre los innumerables tráilers y módulos. 
Subir a un enorme camión-comedor con unos 5 cocineros para servir a los trabajadores.
Tomarte una infusión con Thom Wall en una mezcla de charla-entrevista.
Que otros artistas se te acerquen a saludar y preguntar qué tal.
Entrar en la carpa de trasescena y ver que está perfectamente organizada:
Aquí el gimnasio, en medio la zona de aéreos, a la derecha los camerinos, al fondo la sastrería y zapatería, detrás el taller...
Junto a la entrada al escenario un espacio limpio con un espejo, unos sofás y una televisión con el show en directo, arbolito de navidad incluido.

 

Las sillas de invitados preaparadas junto a los sofás.
Las tazas con el nombre de cada uno sobre la fuente de agua.
El regidor avisando de los tiempos con una sonrisa en la cara.
El tablón con todo el esquema del show, la hora, la temperatura y la humedad.


El ir y venir continuo de los artistas y ayudantes según el momento: unos calentando, otros aburridos mirando sus móviles mientras la TV muestra a sus compañeros actuando por décima vez esta semana.
Ver su proceso de cambios de vestuario. Ver su maquillaje de cerca.
La troupe de rusos practicando con sus barras
El patinador haciendo bromas con todo el que se cruza en su camino.
En el gimnasio la trapecista lesionada ejercitando su hombro derecho.
El payaso que hace elíptica entre entradas.


El malabarista que practica obsesivamente su rutina de diábolo.
Un acróbata disfrazado de mono mirando relajadamente la televisión tumbado en el sofá mientras espera el momento de entrar a escena. 
La monociclista que repasa en vídeo su actuación para contar los fallos.
El paseo por sastrería y demás, flipando con los trajes hechos a medida, los miles de botes de maquillaje y las diferentes máscaras mirándonos.

Los propios artistas ofreciéndose a hacerse fotos con nosotros.
Descubrir los pasadizos bajo el escenario, donde hay que desplazarse tumbado sobre un monopatín.
Ver al batería de la banda completamente aislado tras las cortinas y gradas, rodeado de pantallas para poder llevar el ritmo.
Chocar los cinco con todos los trabajadores al terminar el show. 
Salir del recinto intentando retener todo esto en la cabeza.




Gracias a Thom Wall por su simpatía y por permitirnos vivir esta experiencia.
A Ali por acompañarme a ver tanto circo y por tantas y tantas cosas. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

El acróbata versátil, entrevista a Lewie West

Lewie West acude puntual a la cita en la ruidosa cafetería del Teatro Circo Price, falta una hora para que actúe la compañía australiana Gravity and Other Myths (GOM), con la que viaja aunque no actúe. Le acompaña una voluminosa mochila y una gran sonrisa. Ese gesto se repetirá con mucha frecuencia durante esta charla, reflejando a alguien claramente feliz con su vida y con ganas de compartir ese sentimiento.


Lewie nació en Camberra, Australia, en 1988 como el pequeño de 4 hermanos. Recuerda una infancia muy activa, jugando al fútbol, hockey hierba y haciendo gimnasia. No en vano toda su familia es muy aficionada al deporte y uno de sus hermanos, Duncan, era gimnasta. Además, otro de sus hermanos, Jackson, tiene una discapacidad neurológica, lo que cree que consiguió unir mucho a su familia: “cuando yo nací, Jackson ya estaba ahí, siempre ha sido normal, necesita un poco de ayuda pero nada más. Nos ayuda a ser más compasivos y empáticos, a tratar a las personas como personas, sin importar la condición que les afecte”.

Su primer acercamiento al circo fue a los 6 años, aunque no le convenció del todo: “en Australia tenemos muchos 'Youth Circus' [una especie de campamentos de circo]. Probé un poco y pensé que no era lo mío, así que me dediqué a otras actividades. A los 13 o 14 años volví a interesarme, a través de los malabares, y ya me enamoré del circo”. Desde ese momento su camino al circo fue de lo más natural, “fue una transición, no hubo ninguna decisión premeditada. Me gustó el circo, entré en una escuela y al salir vino un trabajo y de pronto ya estaba dedicándome a ello. Es lo que siempre quise hacer pero nunca fue una decisión que tomara, fue viniendo”.


Así, en 2005 entró en la National Institute of Circus Arts en Melbourne, “no es una escuela de altísimo nivel, pero para mí fue increíble, llegué sin saber qué esperar y lo disfruté muchísimo. Durante esos 3 años mi vida era entrenar y poco más, me preparó muy bien para mi etapa posterior”. Aunque es consciente que en el circo no es obligatorio el paso por una escuela formativa superior [sus propios compañeros de GOM comenzaron directamente desde un Youth Circus], sí considera que ayuda: “en una escuela tienes el tiempo, el espacio y los profesores para ti, buscar eso por tu cuenta es muy complicado, te facilita mucho el entrenamiento y la mejora”.



Una vez que termina la escuela entra directamente a formar parte del elenco de Circa, entonces una joven compañía (se fundó en 2004) que parecía realizar trabajos interesantes. “Tuve muchísima suerte, tras el número en solitario que hacemos al finalizar la escuela, Yaron [Lifschitz, director artísitico de Circa] se acercó y me dijo: 'hola, ¿quieres trabajar con nosotros la próxima temporada?'. Yo entonces no los conocía, pero tenía muchas ganas de trabajar y un amigo me los recomendó. Me uní y me sentí muy afortunado”. Y así, en 2009 ya estaba participando en las diferentes producciones de Circa. En los siguientes 7 años formó parte de unos 10 shows de la compañía, caracterizada por su ritmo frenético, con múltiples espectáculos simultáneos en gira, y su éxito internacional. “A Yaron le encanta crear, así que si no estamos trabajando estamos de creación, incluso dentro de las propias giras, es muy duro. Según se van añadiendo espectáculos se va haciendo más duro para la cabeza y el cuerpo”, explica Lewie, que reconoce que fue uno de los motivos para dejar la exitosa compañía en 2015. “En una ocasión me lesioné la espalda y tras rechazar varias giras me tomé unos meses de descanso sin hacer nada de circo, no era la primera vez que me pasaba y quería recuperarme. Tras 6 o 7 meses me fui reenganchando con el circo poco a poco”.


Es entonces cuando un amigo le hace una oferta diferente justo en el momento en que firmaba un contrato con el prestigioso Circo del Sol: “Él trabajaba en GOM, entrené con ellos y vi que me gustaba su trabajo, que eran competentes y muy majos, además de suponer menor carga de trabajo”. A tomar esta decisión ayudó que su pareja, la acróbata australiana Mieke Lizotte, formaba parte de la compañía. “Tuve muchas dudas, me planteé la situación con mi novia y pensé que si aceptaba ir al Circo del Sol sería muy difícil mantener la relación. Hecho el balance, tomé una decisión y aposté por un proyecto que me ilusiona mucho y me permite estar con mi pareja y amigos, no me arrepiento en absoluto”. Lewie ha participado en la creación de Backbone y comenzará la gira en 2018.

Antes de todo aquello, en 2013, sucede un hecho que también marcará su carrera y explica su renombre como artista: consigue la medalla de oro en el Festival Mondial du Cirque de Demain con su número de straps. “No me esperaba ganar, de hecho no sé cómo se puede juzgar una competición de circo, con tantas disciplinas y estilos diferentes. Pero me gustó mucho el ambiente entre los artistas y el público tan entusiasta. Lo disfruté pero a la vez fue la ocasión que más nervioso me he puesto antes de actuar" recuerda Lewie entre risas.


La popularidad no sólo le llega por esta vía, ya que Lewie es una persona muy activa en su canal de Youtube, donde sube habitualmente vídeos con sus increíbles habilidades. “Aprendo mucho cuando me veo en pantalla y me gusta compartir lo que hago y recibir un feedback. En su momento me cansé de ver cosas muy parecidas en Internet, y me decidí a subir mi propio material, ofrecer cosas menos técnicas pero que yo considero más interesantes, así me estimulaba y motivaba”. Resulta curioso que un acróbata tan versátil (en sus vídeos se le ve hacer tumbling, portes, straps o mástil) también se deje ver haciendo malabares, y con muy buen nivel; preguntado al respecto, sonríe y responde: “¡Me encantan los malabares! Siempre llevo 5 bolas en la mochila. Fueron los malabares los que me llevaron de vuelta al circo en mi adolescencia. Para mí son como una meditación, algo que hago cuando necesito un descanso de las acrobacias. Apenas lo he hecho en escena, aunque no me importaría hacerlo en un número grupal, pero es duro porque en malabares los fallos son muy obvios. Igual en un futuro hago algo en un dúo con Mieke [ella hace hula hoop], veremos si sacamos el tiempo necesario y si funciona”.

En estos vídeos Lewie muestra un estilo fluído y único, tremendamente original y variado. “Me gusta llamarlo Free Range Acrobatics, quizá por ser una mezcla de estilos, me gusta coger un poco de cada cosa que me agrada y encaja”. Apasionado de todo aquello que implique habilidad y creatividad, se declara seguidor de Ido Portal, una especie de gurú del movimiento, “también me encanta el monopatín, pero soy la persona más descoordinada del mundo sobre una tabla”, explica entre risas.



Su nivel de excelencia es el resultado de unos entrenamientos muy variables, debido a la exigencia de su calendario: “Depende mucho del espacio y el tiempo que tenga. Si puedo hacer aéreos hago straps, si es más pequeño practico acrobacias, o malabares o verticales, según. No estoy muy focalizado, la duración varía entre 1 y 8 horas. Además esta variación me ayuda a prevenir lesiones, cosa que cada vez veo más importante, ahora hago menos tumbling y más acrobacias de suelo.”

En los últimos meses se está aventurando en el mundo de la enseñanza, y explica los motivos: “en mi carrera he tenido profesores increíbles y me gustaría devolver todo esto a otras generaciones, transmitir el conocimiento. El mundo será mejor compartiendo los conocimientos. Además, un profesor siempre está aprendiendo, va haciendo 'ensayo y error'. Me he dado cuenta de que no soy bueno enseñando acrobacia pura, sino transiciones y unión de movimientos, me voy focalizando”.


Así, este niño que soñaba con ser especialista de cine, ser doble de acción, fascinado por las escenas acrobáticas de Jackie Chan, se ha convertido en un gran acróbata, uno de los más versátiles. Un acróbata feliz con su carrera y que no parece por el momento muy preocupado por el futuro, “la enseñanza puede ser una buena opción, o puede estar fuera del circo, no sé, cuando venga ya haré lo posible por ello”. Sonríe tras esta reflexión y al despedirse sigue sonriendo, con la tranquilidad que da el estar a gusto con su camino.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Ración de vídeos del mes. Noviembre de 2017

 Uf, cómo pasa el tiempo, ¿que no? Lo vas dejando lo vas dejando y ¡zas! ya están las luces de Navidad. Y la ración sin servir. Lo peor es que no la sirvo desde verano, así que toca que sea contundente, de comer con cuchara, que es lo que apetece ahora. Habitualmente aquí hago un repaso de la actualidad, pero oye, de Cataluña se ha hablado mucho (y lo que queda) y no pasa nada por no saturar más. De la sequía ya toca volver a concienciarse y exigir que haya medidas estatales que no vayan encaminadas a "educar" al ciudadano, habrá también que limitar los regadíos, mejorar la canalización de agua, etc. De esto ya habló hace años Albert Pla, un tema gravísimo. Pero bueno, a lo que vamos, una ración rica de circo de lo más variado. 

Pasen, hay sitio al fondo

1) Wes Peden. Pues sí, ha vuelto a estos lares. Pese a ser hiperactivo y sacar mucho material, lo cierto es que todo lo que saca es oro puro. Está a otro nivel y se empeña en recordárnoslo. Ya hablé de él y su último proyecto: Gumball. Ahora nos regala la versión completa de Water on Mars, con Patrik Elmnert y Tony Pezzo. Id sacando palomitas.



2x1, también ha liberado un extracto de Between Someoneson's junto con Patrik. Belleza pura en la sincronía.



2)  Cía Kadavresky. Rutina de baile con esquíes sobre suelo. Bello e hipnótico, deja con ganas de mucho más y de saber cuántos esquíes habrá roto con el mortal. A mí me ha resultado una mezcla preciosa de las extintas competiciones de ski ballet y de los zapatones de Willie Hall.


3) Emmanuel Pérez. Es un malabarista y diseñador gráfico francés que hace malabares de rebote. La verdad es que compagina plenamente sus dos trabajos ya que en sus malabares se refleja claramente el gusto por lo estético. Todos sus vídeos son una maravilla llenos de trucos preciosos, con mínimos instantes de belleza, como flashes que te van abriendo los ojos. Lástima que ya se prodigue poco subiendo material.




4) Duo ELJA. Dúo de trapecio desde alemania. Curtido en las interminables giras de Saltimbanco, del Soleil, aparece este numerazo lleno de fuerza, riesgo y una estética muy consolidada. Chapó.



5) Ori Roth. Ya se lo avisó Luke Burrage en aquél ranking (min   ): "stop taking trippy drugs!". El bueno de Ori no ha dejado las drogas, al parecer, porque el último vídeo es muy psicotrópico. Un estupendo viaje a un ritmo frenético. Psicodelia y malabar, una maravilla, un alarde de edición. Como han dicho en los comentarios: "instant classic", un clásico desde ya.


6) Peejay. Es el pseudónimo de Pieter-jan Hoornaert, un malabarista holandés con un variado gusto circense. De sus vídeos me quedo con este experimento que mezcla cigar-boxes con formas del Tetris.



7) Oldie del mes. Una hora de grandes clowns en sus diferentes actuaciones en el Cirque Royal de Estocolmo. Toca hacer nuevas palomitas.




Chupitos, Gifs y bombones.
Espero que hayan quedado satisfechos.


¡Salud y mucho circo!

viernes, 24 de noviembre de 2017

Dejar Zirkólika

Hale, ya está, ya tomé la decisión. El actual número 54 de la revista Zirkólika ha sido el último en el que colaboro. Ha sido una pregunta que me rondaba desde hacía meses pero que no me atrevía a afrontar. Curioso cómo funciona a veces la cabeza, huyendo de intentar resolver una cuestión que sabemos nos llevará tiempo hacer.



Al final hice esa reflexión, me di cuenta que escribir para Zirkólika había pasado a ser una cosa que "tenía que hacer", dejando de ser algo que me "encantaría hacer". Lo importante es darse cuenta, da igual cuándo. Así que tras un tiempo pensándolo lo hice, aunque a sabiendas de que no había un motivo concreto, sino ese sutil cambio entre la voluntad y la obligación. Esa leve desmotivación con un proyecto que sentía podía suponer un pequeño lastre la actividad de la revista, cosa que no querría por nada en el mundo.

Esto siempre lo he hecho por placer, porque me gusta escribir y porque me permitía conocer mejor el mundo del circo que tanto disfruto. Desde aquí sólo puedo tener palabras de agradecimiento a Zirkólika y su equipo. Lo suyo fue una confianza en una persona sin apenas bagaje circense y que ni siquiera era periodista. En aquél 2010 en que empecé a escribir allí sólo contaba con unos meses de Malabares en su Tinta en mi mochila. Además, en esa confianza me dieron también una libertad absoluta a la hora de proponer temas, elegir objetivos y en mi forma de escribirlas. También me han defendido cuando ha habido algún malentendido con ciertas personas por lo volcado en mis artículos. Por fortuna estas han sido ocasiones contadísimas y son ya muy lejanas.

Por supuesto, en toda relación hay altibajos y con Zirkólika no ha sido diferente. Hay desavenencias que a veces son inevitables, pero que con diálogo y sensatez se solventaron sin problemas. El conjunto ha sido extraordinario, siete años en los que he disfrutado muchísimo, he aprendido una barbaridad. Siete años que me han permitido ver muchísimos espectáculos de lo más variado, descubrir a artistas increíbles, conocer directores e instituciones, viajar a festivales, aprender cómo funciona a veces el circo por dentro, etc. Y también conocerme mejor a mí mismo y mi forma de escribir.


Aunque suena a despedida total, no pretendo que sea así. El tiempo que puedo dedicar al circo se va a ver algo limitado dentro de unos meses (por circunstancias vitales y laborales), sin saber si voy a poder recuperarlo, así que prefiero por el momento dedicar este poco tiempo a escribir en esta casa y seguir trabajando en diferentes proyectos. No querría cerrar la puerta completamente, ya que ha sido una etapa muy estimulante en mi vida y que sin duda me ha ayudado mucho a formarme y consolidarme, por lo que dejo un resquicio a futuras colaboraciones. 
 
Seguiré siendo suscriptor de la revista y seguiré viendola crecer. Considero importantísima su labor como medio de información profesional de las artes circenses en nuestro país. La defenderé y promocionaré porque considero que una revista como esta, con diez años de historia y subiendo, debe existir y ser valorada.

Así, un agradecimiento más a modo de despedida, de cambio de etapa, uno más en este frenético 2017 que me estoy marcando. Gracias Vicente, gracias Marcel, gracias Zirkólika, un placer.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Cuando el circo deja paso al juego

El circo es riesgo, es asombro, es el más difícil todavía, es buscar los límites. Además es sacrificio, esfuerzo, dolor y sudor; pero por suerte también son sonrisas, ilusiones, aplausos y disfrute. En torno a estos cuatro últimos adjetivos parece girar el espectáculo "A simple space", de la compañía australiana Gravity and Other Myths (GOM). O al menos eso es lo que se percibe al ver al público saltar de sus asientos para aplaudir entusiasmado al terminar el show y dirigirse a la salida entre sonrisas y comentarios de asombro.



Un espacio simple, apenas un cuadrado de 4x4 metros, con unos simples focos blancos en las esquinas y una batería y sintetizador en uno de los lados. El público muy cerca, y los artistas al mismo nivel, con un vestuario cuidadosamente simple también. Salen los artistas, secundados por el magnífico músico (y showman) Shenton Gregory a la percusión y efectos sonoros. Sonríen, respiran y se ponen a jugar.



Ese podría ser un buen resumen. Es el juego hecho circo, el disfrute de la acrobacia que traspasa ese espacio simple y llega a un público que se divierte casi tanto como los integrantes. Bajo la dirección de Darcy Grant, el elenco alterna exhibiciones con absurdos retos entre ellos, algunos de los cuales implica llevar sus cuerpos al límite. En ocasiones sirven para enlazar esa idea con la siguiente parte de acrobacia, en otras para que ellos tomen aliento y rompan un poco el trepidante ritmo.

Hacer un perrito con globo con las manos en la espalda, saltar a la comba a toda velocidad hasta fallar, aguantar la vertical mientras el público te tira una lluvia de pelotas de plástico, saltar desde la espalda de un compañero a la del otro cada vez a mayor distancia, ver quién realiza más mortales seguidos. Son algunos de los ejemplos de los retos a los que se somenten, y por los que el perdedor tendrá que realizar alguna acción, o no, a veces el propio reto es un fin en sí mismo. No parece importarles, se están divirtiendo.



Y luego está la acrobacia. Que el ambiente distendido no distorsione la realidad. El nivel técnico es altísimo y parecen dominar muchas variantes a la vez: torres humanas donde el papel de ágil y portor se difumina e intercambia, mano a mano con un elegante Lachlan Harper como ágil, banquinas muy bestias con vuelos cruzados, un solo de verticales impresionante de Mieke Lizotte y el asombroso final con los "escomos" (esas figuras donde los portores balancean a las ágiles de sus extremidades, ver min 1:50 de la siguiente promo), que es un gran ejemplo de cómo sacar todo el jugo posible a un concepto.



Así es "A simple space", juego, mucho juego. Entre sus respiraciones, sudores y jadeos, amplificados para aumentar la cercanía, destaca la sonrisa permanente de los artistas, señal de que realmente están disfrutando con su trabajo, casi más que el público que asiste embelesado a sus diabluras. Todo un acierto por parte del Price programar a estos australianos locos en Madrid. Desde aquí animar a todo el mundo a que no se lo  pierdan si tienen la oportunidad, no se arrepentirán.


Ficha Artística (en la gira en Madrid):
  • Lachlan Binns
  • Jascha Boyce
  • Mieke Lizotte
  • Lachlan Harper
  • Jackson Manson
  • Jacob Randell
  • Martin Schreiber
  • Elliot Zoerner

lunes, 9 de octubre de 2017

Gumball, un chicle abrumador

Vale, por fin he podido ver Gumball, el último vídeo de Wes Peden (Rochester, NY, EEUU, 1990) y debo confesar que estoy abrumado. No he encontrado otro verbo. Resulta difícil definir lo que ha sido capaz de reunir en esos 60 minutos de vídeo, quizá lo mejor es empezar viendo el tráiler.


Bien, como se puede observar, sus vídeos siguen siendo muy "Peden", o al menos muy de su estilo de los últimos 5 años: clips cortos, edición cuidada, colores chillones, música indie, guiños a la subcultura y trucazos, una barbaridad de trucazos. Solo este minuto de malabares por sí mismo ya es muy revolucionario, por la cantidad de trucos diferentes y únicos que te lanza a la cara. Imaginad 60 minutos a ese ritmo.

Tiene varias secciones, intarcaladas todas por peculiares búsquedas en Google como "¿cuántos trucos debe tener un vídeo de malabares?" o "¿Sabe hacer Viktor Kee 4 aros en pancake?". Hay un par de secciones de él mismo llevando un truco al infinito, primero con una especie de lanzamiento de bola bajo el codo contrario (ver imagen de abajo) y otro con un toque que le da a la maza en el antebrazo. Es una muestra de la visión de Peden, coge una idea y la explota, la lleva más allá de lo que nadie hubiera imaginado. Además, el pack de descarga incluye una audioguía con comentarios sobre el vídeo, como ya hiciera en su vídeo para las mazas PX4 de Play, pero esta vez diseñada para ver a la vez que el vídeo.



Otra sección es un montaje burdo con trucos imposibles, como 7 mazas por la espalda, o aros rebotando por las paredes mientras desafían a la gravedad. Igual de curioso resulta otro en el que nos propone elegir nuestra propia aventura, y durante 2 minutos nos planta 28 vídeos diferentes en bucle. Por supuesto también tiene barbaridades técnicas con 5 mazas, muy centrado en los múltiplex, como para decir "sí, hago cosas raras pero también sigo siendo una bestia técnicamente". Que nadie se engañe, hay tramos donde uno piensa "buf, se le ha ido la pinza, esto no es ni estético ni interesante", pero era inevitable en Peden. Luego está la que ha sido mi sección preferida, una en la que simplemente se divierte. Enfundado en un horrible pijama Wes se lo pasa en grande y para hacerlo utiliza todo lo que se le ocurre: un coche teledirigido, una máquina de pompas de jabón, cintas de gimnasia rítmica, secadores y muchos malabares diferentes. Algunos son trucos absurdos, otros feos, otros impresionantes, pero nadie duda de que se se está divirtiendo mucho haciéndolo.

Lo importante de este vídeo es lo que se transmite. Tras verlo uno se da cuenta de que Peden juega en otra liga, su liga. Creo que nadie más puede ofrecer 60 minutos de material nuevo y único de tanta calidad. Surgen muchas preguntas al verlo: ¿dónde está su techo? ¿nunca se aburrirá de los malabares? ¿de dónde saca tanta creatividad? Esperemos que siga sacando vídeos de tanto en tanto, más que nada para responder a esas preguntas y para recordarnos dónde está él.



Nota: aunque nadie se lo crea, no es esta una entrada promocional, es que considero que lo que he visto está en otra escala muy superior a todo lo que se está haciendo en la actualidad en los malabares.
Nota 2: sí, yo soy aquél que dije que Peden no molaba.

viernes, 6 de octubre de 2017

Cuando la revolución llegó del Nórdico

Hace pocos días, el malabarista finlandés Sakari Männistö "Saku" ha publicado en su canal de Youtube la serie Juggledoll. Son 23 sketches de malabarismo interrumpidos por una simpática jirafa de peluche. Se trata, en conjunto, de un vídeo lanzado en 2006 en formato VHS, englobado dentro de Peapot, un colectivo que revolucionó los malabares de la época a base de vídeos. Uno no sólo alucina al ver el nivelazo técnico de Männistö, si no que también se asombra por la variedad de trucos que muestra. Son trucos de mucha investigación personal, que van más allá de lo que se veía por aquellos días y que nos revelan a una persona que es capaz de observar los malabares con otros ojos. Aquí os dejo el primer vídeo y la lista de reproducción con toda la recopilación de Juggledoll.




En aquella época uno sólo podía ver lo que hacían otros malabaristas de pocas formas: si entrenando en un punto de reunión (si existía en tu ciudad), yendo a ver espectáculos, asistiendo a encuentros y convenciones o viendo alguno de los escasísimos vídeos que circulaban. Entonces esos vídeos eran más bien poco variados: de malabaristas americanos (producidos por la IJA) con su monotemático estilo, de alguno de los grandes como el joven Gatto, educativos simplones o vídeos piratas de espectáculos grabados con pulso de anciano desde la última fila (algunos de esos se están rescatando también por Youtube). Hubo una pequeña pero relevante excepción, los vídeos Caught Clean (1996), inspirados y realizados por skaters, protagonizados entonces por un frenético Sean McKinney (D.E.P.). Por suerte también se han liberado para el disfrute general:



En Peapot se juntaron una serie de malabaristas finlandeses y algún amigo invitado allá por 1999 y 2000. Gente como Maksim Komaro, Ville Walo, Nakkinen o el mismo Saku, con Jay Gilligan como invitado estrella, decidieron hacer unos divertidos vídeos temáticos de malabares puros. No eran actuaciones ni entrenamientos, eran ellos mostrando los trucos que habían investigado, ya fuera en la calle o en extraños escenarios, todos con toques de humor. Muestran además una curiosa querencia por los patrones repetitivos y tienen además el detalle de escribir el nombre del artista en el que se inspiraron para hacer algunos trucos.

Tienen vídeos dedicados a los aros, como "Cooking Fat"; a los malabares de rebote, "The Big Bouncer Show"; de mazas, "Radical Club News" o a trucos que implicasen la cabeza como "Headache".  Hay uno especialmente llamativo: 3b Different Ways (3 pelotas en diferentes formas), donde sacan más de 45 minutos de patrones diferentes de 3 bolas, dejando constancia de lo infinito que es el universo malabar.



Eran un grupo de jóvenes que mostraban los malabares en estado puro, sin accesorios. Demostrando que uno podía divertirse enormemente investigando patrones. Uno ya no tenía por qué dedicarse al circo para hacer malabares a alto nivel, ni tenía que repetir una y otra vez las rutinas que se estaban haciendo desde hacía décadas. Este grupo de gente estaba investigando los malabares sólo por el placer de hacerlo, por ver a dónde les llevaba. Esto abrió la vía de lo que Jay Gilligan describió como el "estilo nórdico", donde se conjugaba un gran nivel técnico con muchas horas de investigación. Era (y es) un malabarismo menos corporal y expresivo que el francés, pero igualmente revolucionario. Hoy en día alguno de sus trucos puede seguir pareciendo raro o que no va a ir más allá, pero otros claramente siguen siendo modernos y muy originales. No en vano, ellos hicieron populares los "legos" con mazas.


Somos afortunados de que hayan decidido publicar todo este trabajo de forma abierta y que así todos lo podamos disfrutar. Larga vida a Peapot y al malabarismo nórdico, que sigue teniendo su estilo propio.

martes, 3 de octubre de 2017

EnseñArte, una oportunidad a través del circo

A 2500 metros sobre el nivel del mar, en el centro de Bolivia, se sitúa la ciudad de Cochabamba. Esta urbe de más de un millón de habitantes, conocida como la de la “eterna primavera” por su benigno clima, es un reflejo vivo del país: más de un 50% de su población bajo el umbral de la pobreza, casi un 70% con orígenes indígenas y el trabajo infantil visto como algo normal. Todo esto a pesar de ser una región con gran importancia agrícola y una ciudad rica en ambiente cultural y universitario.



En 2003, un joven estadounidense llamado John Connell visitó Bolivia en un viaje estival y allí se quedó durante más de un año. Tiempo en el que conoció el país y sus gentes, ganándose la vida como malabarista de semáforo, aprendiendo acerca de las duras condiciones de sus vidas. Regresó a EEUU con la idea de iniciar un proyecto social en Cochabamba. Reunió fondos suficientes y constituyó Performing Life (y EnseñArte, su equivalente registrado en Bolivia), una ONG destinada a ayudar a los niños y jóvenes que viven y/o trabajan en las calles de esta ciudad.


La forma que estableció para ayudarles era a través del circo y la música, con la idea de que estos jóvenes pudieran encontrar maneras positivas de expresarse y de labrarse un futuro económico mejor. De lo que empezó con unas clases de malabares para 6 niños, la Fundación ha crecido hasta realizar cuatro programas diferentes simultáneamente: circo social, música, socioeducativo y salud integral; centrando su acción principal en los barrios de Montenegro y Alto de Buenavista.

El programa de Artes Circenses tiene el objetivo principal de enseñar habilidades que aumenten su coordinación y concentración, al mismo tiempo que desarrollan su autoestima y determinación. Las habilidades circenses además entrenan habilidades sociales, trabajo en equipo, comunicación no agresiva, etc., lo que mejora mucho su desarrollo personal y humano. Muy ligado al circo está el programa Socio-educativo, centrado más en el trabajo de entrenar y mejorar las habilidades sociales, inteligencia emocional, planificación, igualdad de género, gestión de conflictos, etc; todo desde actividades participativas y lúdicas.

 

El programa de música ofrece clases de varios instrumentos musicales (piano, guitarra, percusión), incluidos los folclóricos de la zona. Además cuentan con un estudio de grabación, organizan conciertos y festivales, producen videoclips, etc. Esto les otorga a los jóvenes nuevas formas de expresarse y además mejorar su autoestima. El programa de salud integral se gestiona coordinándose con otras ONG locales, realizando actividades de prevención y chequeos rutinarios para los jóvenes atendidos. 

Irene Soria es una madrileña que desde abril de 2017 se integró en el proyecto con el puesto de Directora Nacional “en principio para dos años, pero ya tengo planes para finales de 2019, así que ¿Quién sabe?”. Sobre su labor, resume: “implica una gestión integral, desde coordinar los programas y equipos, responder ante financiadores y administraciones, mejorar la eficiencia, evaluar la calidad, hasta buscar apoyos económicos y mejorar la visibilidad”.



Se encuentran apoyados por las instituciones locales, como la Casa de la Cultura de Cochabamba y con otras 10 entidades, como centros de acogida, centros de música y arte, escuelas de trabajo, etc. “Las relaciones con las instituciones gubernamentales son inexistentes, no hay ayudas para ONG y algunas despiertan recelos por pensar que venimos a hacer intervencionismo político o espiar (…). La verdad sería fantástico poder entablar relaciones con ellos”. También reciben el apoyo de la población local. “Les gustan los programas que llevamos a sus comunidades (…), les encanta ver las actuaciones de sus hijos”, explica Soria. Además, la fundación plantea un feedback continuo con sus beneficiarios: “los propios niños participan en asambleas cada viernes donde les preguntamos qué es lo que más les ha gustado, lo que menos, otras ideas, expectativas, etc. (…) la intención es incluir sus ideas en nuestros proyectos para que sean también suyos. Con las familias nos reunimos cada 3 meses para darles información de los programas, el equipo, eventos, etc. También para preguntarles opinión y escuchar sus necesidades”. Refiere Irene que son un gran estímulo “son muy exigentes, nos hacen estar atentas a cada mínimo detalle. Si fallamos en detectar alguna necesidad o desacuerdo entonces la asistencia empieza a bajar. Nos obliga a re-evaluar y ajustar constantemente”.

Los alumnos acceden por dos vías a los programas. Lo explica Soria: “acuden a nosotros si se enteran por otro amigo o por alguna familia, y también los buscamos cuando los vemos por la calle o cuando vamos a las escuelas a hablar sobre los programas”. Estos alumnos deben cumplir algunas características: “todos los beneficiarios son niños/as y jóvenes de muy bajos recursos, con familias desestructuradas y de zonas pobres de la ciudad”.



Se encuentran especialmente orgullosos de que la mayoría de los jóvenes que han pasado por EnseñArte ya no están trabajando en las calles, van a la escuela, se han reunido con sus familiar y viven en mejores condiciones. “En ocasiones es difícil hacer ese seguimiento, por falta de personal y por las condiciones de cada familia”. Pese a que por desgracia hay casos (los menos) en que la fundación no logra sus objetivos de ofrecer alternativas a la violencia, la droga y la pobreza, sí son cientos los que ven su vida mejorada. Irene menciona, entre otros, los casos de Carlitos y Tania, “fueron dos niños que están en la fundación desde sus inicios, ninguno tenía una casa y trabajaban en la calle (…). Tras más de 11 años en la fundación ambos son instructores del Programa de Circo Social”. Además, Tania está estudiando derecho y va a hacer las pruebas para entrar en la academia de policía. Carlos es artista de circo y ha actuado en varios países de Sudamérica. Como ellos, cientos de ejemplos más.


Actualmente se encuentran en una campaña de crowdfunding para ayudar a financiar sus clases en el barrio de Montenegro, que les permita consolidar su trabajo y seguir creciendo como lo que es, una ONG que está mejorando su entorno.

Webs oficiales: 
Más información:

viernes, 29 de septiembre de 2017

Que ocho años no son nada

Ocho, que se dice pronto. Ocho años de blog, de malabares y tintas. Ocho años, como tentáculos de cefalópodo (o de calamar malabarista), como ojos de araña. El ocho de la chulería, de la suerte china, del infinito erguido, el de la bola de billar adivina.
A sus ocho años, creo que ya debo asumir que el blog tiene este caminar cansado, como al que le aqueja alguna dolencia. El principal achaque en este caso es el tiempo (el horario, no el climatológico), concretamente la falta de él. Un blog requiere mimo y cariño, y más si uno quiere llenarlo de calidad. Eso se traduce en tiempo y éste, como todos sabemos va de la mano con la prioridad. Uno dedica el tiempo que quiere a una cosa en función sus prioridades, que van cambiando según la época. Por suerte el blog siempre ha sido una de esas prioridades, con mayor o menor protagonismo, pero ahí se mantiene. ¿Que me gustaría dedicarle más tiempo y que siempre tengo algo que escribir en mente? Cierto. ¿Que no siempre puedo hacerlo? Cierto también. No pasa nada, ya voy comprendiendo que es su caminar, como ese andar característico que define a algunas personas. No voy a torturarme intentando que sea lo que no es, estamos aquí para aprender y pasarlo bien. Asumo que es su forma de moverse y ya está, no pasa nada. A veces correrá, a veces aminorará para coger resuello, no importa, lo bueno es que sigue un camino y que, aunque no sé a dónde va, este me llena y me satisface. Estoy disfrutando enormemente de este viaje, y más sabiendo que hay gente que me acompaña y que también se deleita con el paisaje.

De todo esto me doy cuenta en este año 2017, en el que he comprendido muchas cosas, el de los grandes cambios: el de asentar la convivencia, el de la firma del papel que ratifica la vida en común con la persona que quieres, en este caso pasando por un arco de mazas. El del nuevo vehículo, cambio obligado cuando el previo decide que ya está mayor. El de confirmar nuevos proyectos iberoamericanos que vendrán, de esos maravillosos líos circenses en que uno se mete con compañeros maravillosos, aunque no sepa bien cómo van a salir. Pero hay proyectos que quedan siempre por encima de cualquier otro, porque son en pareja y porque generan unas expectativas e ilusiones como ningún otro, el verdadero cambio de vida. 
Brindemos pues por los cambios, por el circo, por los proyectos y por el futuro. Esto seguirá de una forma u otra, por más cambios que se sucedan, y ustedes que los vean y los vivan conmigo.
Porque ocho años no son nada, 
¡Salud y mucho circo!

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Fallece Picaso Junior

La pasada madrugada del 25 de septiembre se produjo un trágico suceso para el mundo del circo, el malabarista madrileño Franciso Tébar Honrubia, alias "Picaso Junior", falleció en su domicilio por un infarto. Nos deja así, a los 47 años, uno de los malabaristas españoles con mayor repercusión internacional, uno de los grandes.

Nacido en 1969 en Madrid, hijo de Francisco Tébar Picazo "El Gran Picaso". Éste, un músico nacido en Valencia, fue un artista autodidacta que inició su carrera como trompetista en el Circus Knie y acabó como uno de los grandes malabaristas de su época. Popularizó (algunos dicen que incluso inventó) la rutina de malabares con pelotas de pingpong lanzadas con la boca y también el lanzamiento de platos voladores (más tarde conocidos como frisbees). Gracias a estas habilidades actuó en los principales circos europeos y americanos.

Enseñó a su hijo a hacer malabares desde muy pequeño, pero no parecía muy interesado en los escenarios. Así, llega a cursar la carrera de Económicas en Valencia, donde conoce a la que sería su esposa. Tras finalizar sus estudios, durante el servicio militar en Melilla, retoma los malabares y comienza a entrenar a espaldas de su madre. Realiza una prueba en el Magic Circus del empresario Arturo Segura en 1993 y es contratado. Compaginó entonces un riguroso entrenamiento de malabares con su trabajo como en los campos de naranjos que su padre, ya retirado, había ido comprando durante su vida. En 1996 actúa junto con su padre en el Benidorm Palace, lo que sin duda representa el paso de un legado.


Como se puede apreciar, Picaso Jr. fue claramente influenciado por el estilo de su padre, aunque consiguió superarle en varios aspectos. Mejoró la rutina de pelotas de pingpong lanzadas con la boca, llegando incluso a batir un récord Guiness (el de más lanzamientos con cuatro bolas); también hizo más dinámica la parte de los platos voladores, arriesgando entre los espectadores. Añadió algo de su cosecha, una primera parte de su número en el que golpeaba varias pelotas de pingpong con una pala de madera, llegando a mantener hasta cuatro a la vez. Aquí vemos su actuación en el prestigioso Circus Krone de Múnich.


Para situar un poco mejor su alcance como artista, toca repasar algunos de sus logros: con 24 años, en 1997 participa en el Festival Mondial du Cirque de Demain, logrando la medalla de bronce. En 1998 participa en el Festival de Circo de Budapest, lo que le sirvió para realizar una gira de dos años con el circo americano Ringling & Barnum. En 2002 logra el Clown de plata del Festival Internacional de Circo de Montecarlo y en 2007 le fue otorgado el Premio Nacional de Circo del INAEM. Además, actuó en los principales circos y escenarios del mundo: Circus Krone, Circus Knie, Big Apple Circus, Tiger Palas, Wintergarten, Cirque d'Hiver y un largo etcétera.

Hemos perdido, por tanto, a uno de los grandes artistas españoles, reconocido como uno de los mejores malabaristas del mundo. Una leyenda del malabarismo.



Más información

jueves, 31 de agosto de 2017

Malabares y equilibrios / Equilibrios y malabares, por Thom Wall

Hay artistas especialmente generosos con la comunidad circense. Gente que además de su labor artística regala conocimientos, vídeos, artículos o ideas. Uno de ellos es Thom Wall, un malabarista estadounidense muy inquieto, con cierta querencia por revisitar las rutinas clásicas y colgar vídeos muy entretenidos. Además escribe artículos divulgativos en su blog. Uno de ellos me ha gustado especialmente ya que trata de uno de esos trucos que creo infravalorados por los no-malabaristas: malabares y equilibrio. Mucho más difícil de lo que parece y algo a valorar en quienes lo dominan. 
Pidiendo el permiso pertinente, Wall accedió encantado a que tradujese su artículo al español, esperamos que os guste. Añadir que todos los dibujos son suyos.  ¡Gracias Thom!


MALABARES Y EQUILIBRIOS / EQUILIBRIOS Y MALABARES, por Thom Wall




Hacer malabares mientras se mantiene en equilibrio un objeto es considerado por muchos como un truco imposible. Y realmente lo es. El secreto es que el truco funciona justo de la forma contraria: en lugar de hacer malabares mientras se mantiene algo en equilibrio, lo que realmente haces es un equilibrio mientras haces malabares.

Dejadme que me explique:
Cuando estás listo para empezar a trabajar este truco, tú ya eres un malabarista como tal. Esto significa que tu cuerpo ya tiene la cascada de tres objetos integrada, puedes confiar en tu “memoria muscular” para hacer malabares. El truco de mantener un equilibrio mientras se hacen malabares es aprender a dejar que tu cuerpo realice la mitad del reto por ti.

Este artículo es una introducción a ambos conceptos, el de mantener en equilibrio y el de los trucos con el “cerebro dividido”, donde para alcanzar este ejercicio de coordinación, confías de forma simultánea en tu foco activo y en tu “cerebro de reptil” (NdelT: así se denomina a la parte del sistema nervioso que realiza las acciones aprendidas de forma automática).

Pero no solo lo digo yo; esto es lo que Paul Cinquevalli, discutiblemente el mejor malabarista de la Historia, decía al respecto:


“Quizá una de las cosas más difíciles que debe aprender a hacer un malabarista es ver cosas sin mirarlas. Esto puede parecer algo paradójico, pero sin embargo es cierto. Por ejemplo, cuando mantengo en equilibrio un vaso con su pajita sobre mi frente y a la vez hago malabares con cinco sombreros, nunca miro a los sombreros; si lo hiciera aunque fuera por una centésima de segundo, el vaso se caería. De forma instintiva sé la posición de los sombreros y puedo cogerlos y lanzarlos igual que si estuviera mirándolos."

Requiere años de práctica adquirir lo que solo puedo definir como “doble mirada”

Paul Cinquevalli, "How to succeed as a juggler", Cassell's Magazine, Vol 47, No. 4, March 1909.



No me gusta este truco, ¿por qué debería molestarme en aprenderlo?
Es una buena pregunta, con una buena respuesta (¡bien por ti por preguntarlo!)

Aprender a mantener objetos en equilibrio es una parte importante del desarrollo de tu técnica básica. Cuando tu cuerpo aprenda dónde está su línea central comprenderás mejor dónde situar los objetos en el aire. Mantener objetos en equilibrio es una herramienta extremadamente útil cuando se trata de evaluar el punto de cruce de los objetos en el aire y de adquirir una mejor posición corporal mientras haces malabares. Aprender a combinar malabares y equilibrio además te ayudará a mover algunas de tus habilidades de la fase “conocimiento explícito y ejecución” (donde tu cerebro sabe cómo hacer algo de forma consciente) a la de “conocimiento implícito y ejecución” (donde tu cuerpo sabe hacer algo sin el aporte consciente de tu cerebro).

Después de publicar este artículo, un amable lector (un saludo, Andrew Olson) me recordó las Cuatro Fases del Aprendizaje de Gordon: Incompetencia inconsciente, Incompetencia consciente, competencia consciente y competencia inconsciente.


Los 4 estados de la Competencia.
Via: https://en.wikipedia.org/wiki/Four_stages_of_competence.


La idea es, en lo que respecta al malabarismo, que cuando empiezas a trabajar una habilidad, tu no entiendes cómo hacerlo ni entiendes las razones de por qué no está funcionando (incompetencia inconsciente). Según progresas empiezas a entender cómo funciona el truco pero aún te cuesta ejecutarlo (incompetencia consciente). Con el tiempo comienzas a tener más éxito pero requiriendo toda tu concentración (competencia consciente) y, en un momento dado, llegas a realizar la habilidad con un grado de fluidez innata (competencia inconsciente).

Por lo tanto, nuestro objetivo aquí es que llegues a comprender qué estás haciendo, cómo hacer que eso funcione y meter esa información en tu cerebro y tu cuerpo para que lo realices sin ni siquiera pensar en ello.

¡Vamos a por ello!

Línea Central. Equilibrio. Comprensión monástica del universo de la cascada


Por si sirve para ponerse en situación, Anthony Gatto (o eso dice la historia), comenzó a hacer malabares a la edad de 4 o 5 años en la tienda de tabaco de su padre. Antes de aprender, su padre le tiraba una pelota y él se la devolvía haciéndola rebotar con la frente. Anthony también aprendió a tener en equilibrio objetos tan cortos como una cucharilla antes de aprender a mantener tres pelotas en el aire.

Y, ya sabéis, Gatto acabó siendo muy bueno.
(Fuente: vi este vídeo hace unos quince años, a lo mejor alguno de los detalles no son como los recuerdo)

VOCABULARIO:
Línea central. Es la línea corporal donde se mantiene el equilibrio. Es la misma línea de la que dependes cuando permaneces quieto sobre tus pies. Aquí estamos prolongando esa línea hacia arriba a través del objeto a sostener. Debes utilizar tu cuerpo para mantener ese objeto igual que lo usas para mantenerte erguido.

(Sí, el dibujo da un poco de miedo. No te preocupes, tus ojos no tendrán ese aspecto de muertos cuando encuentres tu línea central). 

Centro de gravedad. Mientras la línea de equilibrio atraviesa todo el objeto, el centro de gravedad es un único punto. Un objeto con un centro de gravedad alto será más fácil de mantener que uno con un centro bajo, ya que es más fácil de “leer” (ver siguiente término). 
Las mazas de malabares tienen el centro de gravedad en la parte ancha (la “cabeza”), a unos dos tercios de la distancia total partiendo del taco del mango.


Lectura. Cuando hablamos de “leer un objeto”, significa que eres capaz de predecir fácilmente sus movimientos. En un equilibrio leemos un objeto a través de la mirada y a través de su punto de contacto en el cuerpo. Los objetos son más fáciles de leer cuando miras a su punto más alto (así es como aprenderás).  



 Plano de imagen. Es una representación bi-dimensional de qué está pasando. Cuando hablamos de tirar un objeto que supere la parte superior del equilibrio en tu plano de imagen, se refiere a que el objeto lanzado “parece” ir más arriba que el que está en equilibrio. Dependiendo de dónde tengas ese equilibrio (barbilla, nariz o frente) y del ángulo de tu cuello, el objeto lanzado puede que no pase realmente por encima del equilibrio. 

 plano de imagen (escoba en la frente)


COMENCEMOS CON UN EQUILIBRIO
Cuando eras un niño, seguramente hayas probado a sostener una escoba en tu mano. Si miras a su base tendrás que moverte mucho para mantenerla en un equilibrio precario, pero si te fijas en la parte superior la controlarás mejor. Nuestro primer ejercicio es igual, en lugar de una escoba usaremos un trozo de madera de unos 30 cm de longitud, con 1 cm de diámetro, y en lugar de tu mano utilizaremos tu cara; pero... ¿Qué parte de la cara?

LOS TRES PUNTOS DE EQUILIBRIO EN TU CARA
Por supuesto hay más de tres, pero para los ejercicios de iniciación hablaremos de tu barbilla, nariz y frente. 



Barbilla
  • Pros: es fácil mantener equilibrios aquí, hay muchas terminaciones nerviosas. En un número cómico puedes jugar con la dificultad de hablar a la vez. Tu mandíbula se mueve, por lo que cuando ya tienes consolidado el equilibrio puedes usar los músculos para hacer pequeñas correcciones
  • Contras: si eres un chico deberás afeitarte un círculo de al menos 2 cm de diámetro ¡la barbita incipiente y el pelo pueden ser resbaladizos!

Nariz
  • Pros: el punto donde se unen hueso y cartílago es muy sensible, con muchas terminaciones nerviosas. Podrás "leer" el equilibrio muy bien y además es divertido. 
  • Contras: cada persona es diferente y tiene una nariz diferente. Además, es difícil colocar una maza en equilibrio mientras haces malabares con ella. Por tanto, si entrenas este punto prepárate para golpearte el ojo de cuando en cuando.

Frente
  • Pros: en un taller con Steven Ragatz, él insistía en que era la forma más espectacular de mantener una maza en equilibrio, algo con lo que estoy de acuerdo. Además amplía mucho tu campo de visión.
  • Contras: este punto requiere cambiar tu percepción. Debido a que el equilibrio ocurre detrás de tus ojos, en la parte más alta de tu plano de imagen, muchas personas pueden considerar esto como un gran desafío.
¿Cuál escoger?
De forma natural te resultará más fácil en uno de los puntos. Utiliza ese pequeño estímulo para empezar a trabajar. Lar rutinas que siguen entrenarán tu mente, por lo que estas habilidades te servirán también para los otros puntos.

ALGUNOS EJERCICIOS Y RUTINAS
Ejercicio de la vara de madera 
Esta rutina es sencilla pero también detestable, aunque es la única forma de construir una base sólida para desarrollar estas habilidades. La aprendí de Richard Kennison, pero se le ha atribuido a otros muchos profesores. La primera referencia de esta técnica que he leído es del historiador alemán Karl Heinz-Ziethen.

Toma una vara o barra de madera de 1 metro de longitud y ponla en equilibrio en el punto que tú elijas. Una vez en equilibrio, pon en marcha un cronómetro. Una vez que puedas aguantar 2 minutos sin mover los pies, podrás cortar 5 cm de un extremo de la vara. Repite hasta que la vara mida unos 20 cm.

Conserva todos los trozos. Guárdalos en tu escritorio. Píntalos de dorado. Conviértelos en un collar bohemio. Estos serán tus trofeos, una muestra de tu esfuerzo y valía durante las semanas y meses que trabajaste en este ejercicio.

100% de tu atención el 100% del tiempo 



Aquí está el gran secreto, el listón que hace tropezar a muchos aprendices. Cuando trabajes estos ejercicios, el 100% de tu atención debe estar siempre en el equilibrio. No hay tiempo siquiera para un rápido vistazo a esa pelota para poder cogerla. No hay que dividir nunca tu atención (ni siquiera un 1%) de los malabares. Concéntrate en el equilibrio y deja que tu cerebro de reptil se haga cargo del resto.

EJERCICIOS PARA DIVIDIR TU CEREBRO
Podrás empezar a jugar con estos ejercicios antes de que hayas terminado la rutina de la vara para que los pruebes, pero te supondrán un gran reto.

De izda a dcha: "brazos locos", "lanzar y recoger" y "arriba y abajo"


Brazos locos
Mientras mantienes una maza en equilibrio en tu cara, eleva los brazos por encima de tu cabeza y muévelos todo lo que puedas. Mantén el foco en la maza todo el rato.

Este ejercicio es bueno por dos motivos: el primero porque introduces movimiento a tu campo de visión, si miras a otra cosa que no sea la maza (¡incluso por un segundo!), ésta se caerá. Segundo porque al elevar los brazos se reduce tu rango de movimiento y tu capacidad para corregir el equilibrio, lo que hace que mantenerlo sea más difícil.

Lanzar y recoger 
Mantén en equilibrio una maza en tu cara, entonces lanza y recoge una pelota. Lánzala como si fuese un 4 (NdelT: en siteswap, lanzar y recoger con la misma mano), que no cruce la línea de equilibrio. Intenta hacerlo 10 veces seguidas con una mano y luego otras 10 con la otra.

Para complicarlo un poco más, prueba a lanzar como un 6 o un 8 (a mayor altura), más alto que la parte superior de la maza en tu plano de imagen. Al principio encontrarás esto algo confuso.

Esta rutina pone a prueba tu capacidad de focalizar tu atención, ayudándote a darte cuenta de que en ningún momento está permitido mirar a otra cosa que no sea el equilibrio.

Arriba y abajo 
Mantén en equilibrio una maza en tu cara. Despacio siéntate y después túmbate en el suelo. ¿Puedes conseguir que tu nuca toque el suelo sin que se caiga la maza? Levántate mientras sigues con el equilibrio.

Este ejercicio es una buena forma de medir tu dominio, además de una bonita forma de darte cuenta de lo pequeños que pueden llegar a ser tus movimientos para corregir el equilibrio.

El test de lectura 
No hay equilibrios en este ejercicio. Haz malabares con 3 mazas mientras miras al techo. Traza líneas en el techo con tu mirada. Si hubiera un libro allí arriba lo deberías poder leerlo en voz alta, serías capaz de pasar un test de comprensión lectora. Esto te ayudará a confiar en tu cerebro de reptil. ¿Ves? ¡No hay que pensar para hacer malabares!

La cascada en la cara 
Ejercicio con 3 mazas. Pon una en tu frente y mantén el equilibrio. Una vez que la tienes controlada, pon otra en la nariz. En cuanto esta segunda maza toque tu nariz, cambia el foco de la primera a ésta, para poder mantenerla en equilibrio mientras permites que la de la frente se caiga. Cuando tienes la maza de la nariz bajo control, pon la tercera en tu barbilla. Una vez más, tu foco de atención debe cambiar a la nueva maza, permitiendo que la vieja se caiga. De la barbilla sube de nuevo a la nariz y a la frente.

Haz esta rutina con manos alternas: derecha a la frente, izquierda a la nariz, derecha a la barbilla, izquierda a la nariz, derecha a la frente, etc). Este ejercicio te ayudará a consolidar la regla de “100% de tu atención el 100% del tiempo”. También te ayudará a mantener el equilibrio con objetos moviéndose en tu campo de visión.

Poner en equilibrio. 
Haz malabares con 3 mazas y coloca una en tu cara para mantener en equilibrio. El agarre de la última maza ocurre después de que pongas la maza en la cara. Piensa en hacer este último lanzamiento un poco más alto de lo normal, así podrás tener un poco de tiempo extra para recoger esa maza tras el equilibrio.

Este ejercicio ayuda a cambiar el foco, una vez que la maza se ponga en equilibrio, el 100% de tu atención pasa a esa terea. El último agarre lo realiza tu cerebro de reptil y será observado de forma pasiva por tu visión periférica.

AÑADIENDO LOS MALABARES
"Oh, m*$#&a". Recueda: ¡que se caigan está bien, perder el equilibrio no!


Una vez que domines el “lanzar y recoger” es el momento de añadir la cascada de 3 mazas. (Puedes aprender primero con bolas si quieres, pero es más complicado).

Comenzarás igual que cuando aprendiste a hacer malabares. Cruzando una maza de mano a mano y después con 2 mazas (lanza-lanza, recoge-recoge).

Cuando hagas este ejercicio, asegúrate de que los tacos aparecen en la parte inferior de tu plano de imagen (en tu visión periférica) mientras viajan a sus respectivas esquinas del patrón. No estamos haciendo malabares a ciegas, estamos consiguiendo que nuestro cerebro de reptil interprete la trayectoria de las mazas basándose en ese pequeño “input”.

Como siempre, se permite que se caigan los malabares, pero no el equilibrio. ¡100% de tu atención el 100% del tiempo!


FAQ (PREGUNTAS FRECUENTES)

¿Dónde pongo las manos? 
Las manos son algo divertido. Cuando estamos focalizando nuestra atención en un equilibrio mientras hacemos malabares, nuestro cerebro está ocupado en otra cosa, por lo que ellas solas irán “trepando” para coger las mazas cada vez más alto. Para muchos malabaristas esto no supone un problema, pero es un mal hábito que entorpecerá nuestra progresión. Mantén las manos abajo, a la altura de tu ombligo. Cuanto más abajo recojas los lanzamientos más tiempo tendrás para hacer correcciones.

¿Cómo debo aprender a hacer malabares con 4 mazas mientras mantengo un equilibrio? 
La mayoría aprende este truco en lanzamientos simples (una vuelta). Esto es un comienzo equivocado, asumiendo que después quieras aprender a introducir trucos con 4 mazas o pasar a las 5 + equilibrio. Repite los ejercicios de “lanzar y recoger”, pero tirando la maza con dos vueltas. Esto sobrepasará con mucho la parte superior de tu equilibrio en tu plano de imagen, y puede ser un poco confuso al principio (¡Y dar miedo!). Aprender a hacer el 441 con un equilibrio, lanzando los 4s en dobles, es un ejercicio excelente para este objetivo.

Muy bien, pero ¿cómo consigo “dominar” los malabares con un equilibrio? 
Suelo decirle a mis alumnos que el estándar para considerar que lo dominas son 200 lanzamientos de 5 pelotas con una maza en equilibrio. La verdad es que, por desgracia, no existe el dominio total de esto. Existe el progreso, el aumento de capacidades, el tenerlo listo para una actuación, etc., pero siempre existirá un nivel más complicado. ¡Incluso el mejor malabarista encontrará difícil hacer malabares con 7 pelotas mientras mantiene una cucharilla en su nariz!

Me duele el cuello. ¿Por qué me haces daño, Thom?
Cuando empiezas a aprender esta habilidad estás usando músculos que probablemente nunca habías usado antes (sobre todo cuando empieces con los ejercicios de 2 minutos de la vara de madera, ¡ahí usarás esos músculos mucho más de lo que nunca los habrías usado!).

Quizá también estés inclinando tu cabeza demasiado hacia atrás. Prueba a hacerlo usando también las vértebras torácicas (tus hombros y parte superior de la espalda) en lugar de usar sólamente el cuello como una bisagra.



sábado, 26 de agosto de 2017

Ración de vídeos del mes. Agosto 2017

¡Que se acaba agosto! Un mes sin vídeos se ha hecho duro, dos sería insoportable. Ya avisé que en julio no iba a ser posible, por motivos de eventos importantes en mi vida. Al menos mantuve activa la página de Facebook y algo al día estuve con los vídeos que iban llegando a mis manos. 
Así que, aunque sea solo por esta vez, pasaremos al menú sin hablar de política ni del tiempo, que entiendo que tenéis hambre voraz.

Pasen, hay sitio al fondo.


1) Encho Keryazov. Hoy abrimos boca con un verticalista búlgaro. Vale, será un poco clásico en su estilo, pero lo hace tan bien, con tanta suavidad y mete unas figuras tan extremas que me ha impresionado. Más fan de las primeras rutinas que de la última. Ojo, una plata en Montecalo, ahí es ná.



2)  Diana Stepanova. Seguimos por el este, ahora toca Rusia. Sigo sorprendiéndome con la capacidad de la "escuela soviética" de seguir sacando malabaristas que hacen rutinas de 5 mazas y 7 aros sin despeinarse. Poco habitual ver este nivel en una mujer, la verdad. Una maravilla.


3) Shu Takada. No suele ser habitual que el yoyó pase por este blog. Uno de los motivos es que no termino de entender qué está pasando delante de mí cuando lo veo. Sé que dentro de los campeonatos de yoyó hay varias categorías, me ha parecido muy espectacular esta de dos elementos (2A). Eso sí, ni papa.


4) Haavard Hvidstend. Este sueco, en cambio, sí es un habitual de esta casa. Muy popular entre la comunidad malabarista por sus impresionantes vídeos, llenos de originalidad y elementos muy técnicos. En este vídeo se luce con trucos de 5 y 7 mazas, ni más ni menos. Curiosos estos malabaristas de altísimo nivel que luego no tienen números en escenario conocidos.


5) Mouna Nemri. Cambiamos de tercio, esta vez a la acrobacia. Aunque el vídeo de esta artista nada entre la danza, la acrobacia y la expresión corporal. Siempre me ha parecido muy difícil estar en escena sin aparatos, sólo con tu cuerpo, me parece como estar desnudo.


6) The Honey Family. Brutal este vídeo antiguo de esta familia de acróbatas. Desconozco el año, pero es un número muy entretenido con varios elementos diferentes bien integrados. Y la portora, claro, ¡Qué portora!



Chupitos y café
 Bueno, espero que sus estómagos hayan quedado satisfechos

¡Salud y mucho circo!

jueves, 10 de agosto de 2017

Beber de la historia

"Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores". Esta frase, o alguna de sus variantes, es atribuida a múltiples personalidades. No por ello deja de ser cierta, y además se puede aplicar a casi cualquier ámbito. Siempre me ha interesado mucho la historia, me parece esencial para conocer el presente, aunque no he podido estudiarla todo lo que me gustaría.

En el circo la historia es breve, curiosamente. Pese a que las artes circenses son milenarias, hay muy poco escrito, y no digamos documentos gráficos. Nunca fue un "arte mayor", por lo tanto queda escasa constancia en los antiguos textos. Avanzando en el tiempo, ni siquiera en el siglo XIX y primeras décadas del XX es fácil conseguir información sobre el circo. De los primeros "espectáculos modernos" apenas nos han llegado algunos carteles de la época, breves reseñas en periódicos o pequeños clips de los primeros cinematógrafos. De algunos malabaristas históricos como Cinquevalli no tenemos más que algunas fotografías y las descripciones de sus proezas, el resto nos toca imaginarlo. De otros como Rastelli, por suerte, hay algunos vídeos maravillosos, que rápido saben a poco.


Incluso de épocas como los 50 y 60 del siglo XX, los años dorados del circo como espectáculo de masas, hay poca evidencia. Sí, de estas décadas ya tenemos un buen repertorio de nombres importantes, fotografías, vídeos, películas, noticias, etc. Libros, por desgracia, muy pocos. No es la escritura el medio por el que se ha transmitido la historia circense, parece algo más de tradición oral. Las familias circenses no se han prodigado por su prosa y por tanto el listado de libros de historia del circo no creo que pase de los 100 nombres, eso tomando varios idiomas, claro. Hoy en día, en español, sigue habiendo muy poquitos títulos, con las excepciones de los libros de Eguizábal o Javier Sáinz, cada uno en su ámbito, y las escasas traducciones de libros extranjeros.

Quizá sea ese uno de los motivos por el que tengo la impresión de que inclusive entre los propios artistas de circo hay un desconocimiento de dónde venimos. Esto no deja de ser grave ya que, como indica la frase inicial, esto conlleva tropezar varias veces con la misma piedra. Si un artista rebusca en el pasado aprenderá que hay trucos y rutinas que siempre funcionan en escena, o que eso tan original que se le ha ocurrido ya se hacía 80 años atrás y en doble altura. Hay que levantar una ceja de escepticismo cuando alguien presenta "algo nuevo y original" en escena, seguramente desconozca la Historia. O aquellos que proclaman récords mundiales cuando hay dibujos de la Edad Media de malabaristas con 6 objetos.

Porque, ¿qué trucos estaría haciendo este malabarista romano (estatuilla del siglo I a.C.) que maneja una de las bolas en la rodilla y la otra en la cabeza? ¿O el otro que tiene siete bolas alrededor? ¿O las cortesanas egipcias del 2000 a.C? Toca, de nuevo, imaginar.



 


Hay que beber de la Historia para poder entender el presente y mirar al futuro, también en el circo.