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viernes, 10 de febrero de 2017

Por qué el EUCIMA no es un festival

Hace pocos días el EUCIMA dio el pistoletazo de salida a su novena edición, que tendrá lugar en Madrid del 30 de marzo al 2 de abril. Los que pertenecemos al proyecto del Aula de Circo Chaminade hemos ido viendo con entusiasmo e incluso algunos nervios cómo año tras año el EUCIMA se va convirtiendo en un gran encuentro, por no decir el mayor de España en la actualidad. Cada año superamos el número de preinscritos del año previo, cada año la gente se apunta antes, cada año el boca a boca funciona mejor, cada año las expectativas y las exigencias son mayores.

Para nosotros todo esto supone un gran reto. Tratar de que todo salga bien, que la gente que participa del encuentro esté a gusto y sea su sonrisa lo que invada el espacio, que los espectáculos sean de calidad y sorprendentes, que los conciertos sean amenos, que los talleres y charlas resulten interesantes y, lo más importante, que el circo siga subiendo escalones como forma de cultura, de acción social, de arte.



Todo esto se consigue con mucho esfuerzo y trabajo. La organización la formamos un grupo variable de personas que hacemos esto por amor al circo, por puro altruismo. Trabajamos desde octubre, nos repartimos en comisiones, nos peleamos con el mar de papeleo y burocracia que supone organizar legalmente un evento así en una ciudad como Madrid, manteniendo reuniones con la Universidad, el Colegio Mayor, la Junta de Distrito, el Ayuntamiento, etc. No solo donamos muchas horas de nuestro tiempo que compaginamos con nuestros estudios y trabajos, si no que además creemos tanto en el proyecto que pagamos nuestra propia entrada y nuestras consumiciones, porque pensamos que sino no funcionaría.

El EUCIMA se organiza desde la horizontalidad y el modelo asambleario, por eso participamos económicamente, porque de no hacerlo cometeríamos un agravio comparativo con el resto de participantes. Todo el dinero se destina exclusivamente a cubrir los gastos de la convención que, al crecer cada año en infraestructuras, también han ido creciendo los fondos que hay que destinar: carpas, transportes, sonido, iluminación, baños, gastos administrativos, seguros, etc. Dado que entendemos que el circo debe también dignificarse, cada edición tratamos de mejorar las condiciones de aquellos profesionales que nos ayudan a hacer posible cada EUCIMA, aunque a veces no podamos llegar a cubrir los cachés completos de estos (y de verdad que lo intentamos). A todos ellos les estamos muy agradecidos por entender nuestro encuentro y ayudarnos a hacerlo posible.


También os estamos agradecidos a todas las participantes de todas las ediciones, a todas las personas que han entendido que esto es un encuentro hecho con mucho cariño y esfuerzo. Son cuatro días de convivir, de compartir, de descubrir, de sorprenderse, de aplaudir, de sudar, de crecer y de sonreír. Eso solo es posible si las propias participantes construyen el EUCIMA, nosotras solo ponemos los medios para realizarlo, sin vuestro apoyo nunca habría llegado a ser lo que es: un fin de semana mágico lleno de circo. Sois vosotras las que llenáis la zona de acampada, las que aplaudís en los espectáculos, las que bailáis en los conciertos, las que atendéis en las charlas, las que aprendéis en los talleres y las que os vais con el circo en la sonrisa.

Por eso no es un festival donde yo pago una entrada y recibo a cambio una serie de cosas, es un encuentro que lo construimos entre todos. Cualquier pequeña acción repercutirá sobre el bien común, ya sea una tediosa reunión con un técnico del Ayuntamiento como recoger un poco de basura y echarla en su papelera correspondiente. Es esencial que todos sintamos el EUCIMA como nuestro, que sepamos que somos parte del mismo y que sin nuestra aportación no sería igual.



 Nosotros, vosotros, todos conformamos el EUCIMA. Por eso es un encuentro, no un festival.

Fotografías: Javi Cassi

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