viernes, 29 de enero de 2016

Ración de vídeos del mes. Enero 2016

Hale, ya tenemos nuevo año, nos ha costado casi un mes no equivocarnos al escribirlo. Más de un mes, caluroso y veraniego, de terracita y de debate interno entre el "qué bien se está" y el "esto no es lo correcto". Debe ser cosa del gobierno, o del no gobierno. Quién nos iba a decir que con un gobierno en funciones todo sigue igual, será que nos tenían engañados. Febrero asoma con la relevancia de una etapa histórica en lo político, de pactos, acuerdos e investiduras y, esperemos, que sin nuevas elecciones. Por lo demás, el circo sigue, como la vida. Los vídeos se acumulan y hay que sacarlos a la luz, que para eso se graban. Disfruten.

Pasen, hay sitio al fondo

1)  Chloe Walier. Americana formada en la NECCA. Chloe revisita un número de los de vieja tradición circense: caminar sobre botellas. Uno de esos números que, como espectador, te mantiene en vilo temiendo por los tobillos de la artista. Elegancia, riesgo y una bonita sonrisa hacen un número redondo.

                       
Chloe Walier - Bottle Walking - 2016 Demo <-- font="" for="" go="" ios="" jtv="" playback="" please="" to="">

2) Trio Markins. En Madrid tuvimos la inmensa suerte de disfrutar de este trío de rusos en el espectáculo de Navidad del Price. Antes habían estado en el Festival de Figueres. Lo impresionante de este trío de acróbatas sobre rulo (o rola-bola) es el portor, Roman Markins, una pieza sólida y limpia. Ser portor es de lo menos lucido del circo, es doloroso y encima es el ágil el que se lleva los éxitos. No así en este trío, Roman está por encima del resto, es la base que todo ágil quisiera.


3) Teslenko Jugglers. No nos alejamos del Este para poder disfrutar de esta troupe de malabaristas. El estilo ruso a la máxima expresión: técnica limpísima, passing con cientos de objetos viajando rápidos como misiles, ausencia de fallos y una presentación un tanto hortera. Una pasada.


4) Ezra Weill. La cuerda lisa es de esas disciplinas poco vistosas salvo para el ojo entrenado. La dificultad de algunas figuras continúa siendo un misterio para mi. Eso sí, no hay que negarle su elegancia. Me ha alegrado mucho descubrir que hay artistas buscando darle otra vuelta más a la cuerda e intentando fusionarla con otros elementos. Nunca hubiera podido imaginar que quedaría tan bien con un sombrero.


5)  Marta Paley. La fusión está de moda y los artistas siguen buscando el equilibrio perfecto entre disciplinas. La danza hace mucho que se imbricó con el circo, llenándolo de una presencia visual que a veces había perdido en pos de la técnica. Rusa y actualmente en el Circus Dreams, Paley combina ballet y cigar boxes, parece que va por el buen camino.


6) Michael Davis. Uno de los grandes, un clásico imperecedero. Sigue actuando y sacando carcajadas allá donde va. Un malabarista con un estilo del humor propio, emitido desde la sobriedad de su voz y sus gestos, pero que funciona siempre. Verle en una gala de la EJC de Toulouse fue un placer, aún más comprobar cómo arrancaba los aplausos entregados de miles de malabaristas, más acostumbrados a la onda moderna del circo.


7) Rowan Atkinson. Otro que ya es un clásico. Mundialmente conocido por ser Mr. Bean (serie que hay que revisitar de cuando en cuando para percibir su genialidad), aquí muestra otro papel, el de un batería jugando con su nuevo instrumento invisible. Técnicas de clown y mimo al alcance de muy pocos.


8) El regalo, las caras de los malabaristas. En la convención de Nüremberg alguien tuvo la maravillosa idea de centrarse en las caras de los malabaristas. Un poema de concentración, de lenguas fuera, de sonrisas y de miradas de disfrute.




Espero que hayan quedado satisfechos. Si se quedan con hambre, este fin de semana se está celebrando el Festival Mondial du Cirque de Demain en París. Cita imprescindible que se puede disfrutar también en streaming:

www.cirquededemain.paris

¡Salud y mucho circo!

miércoles, 20 de enero de 2016

El hogar y los recuerdos

Paco Roca lo ha vuelto a hacer. Ha creado otra gran obra. Por estos lares ya se ha escrito en varias ocasiones de Roca. Lo confieso, me encanta su trabajo y su forma de contar historias, tanto las dramáticamente cotidianas (como hizo en Arrugas) o las revisiones históricas de temas olvidados, dando cara a sus protagonistas (como en Los Surcos del Azar). Desde que diera su salto a la primera línea del cómic nacional en 2007, Paco Roca mantiene un excelente ritmo de producción, sin que la calidad de sus trabajos merme, algo que es digno de alabanza.




En diciembre de 2015 salió a la luz La Casa (editorial Astiberri), un proyecto que comenzó a fraguarse en 2014, huyendo del trabajo exhaustivo que requirió Los Surcos del Azar. Editado en un formato apaisado que recuerda a viejos cómics y que invita al reposo y al sosiego. La novela está escrita desde el sentimiento, desde los recuerdos y desde el intento de comprensión a un padre ausente.

La casa es la segunda vivienda en el campo de una familia de clase media de levante. Tras la muerte del padre queda abandonada hasta que los hijos deciden arreglarla para venderla. Es ahí donde cada objeto de la casa desempolva un recuerdo y hace rememorar tiempos pasados, tiempos de familia y de veranos. Una casa levantada con el esfuerzo continuo de un padre austero y trabajador, que obligaba a los hijos a colaborar en esas tareas, cosa que ellos odiaban. Es al volver a visitar la casa cuando comienzan a comprender a su padre, cada uno a su manera.

Detrás de esa consecución de recuerdos, existe un camino personal de cada hijo, un intento de reconciliación con un padre serio y del que se dan cuenta que apenas saben nada. Es la propia casa la que une a todos y a través de sus reparaciones la que hace aflorar los sentimientos y las opiniones de cada uno. Las sensaciones cruzadas, enfrentando la racionalidad de una venta prevista, con la idea de conservar esa casa entre todos, como símbolo.



El cómic huele a verano y suena a silencio, a la tranquilidad estival de estas casas de campo algo apartadas. Colores cálidos que cobran importancia en los recuerdos y que realzan en los sentimientos de las viñetas. Todo reglado por la atractiva línea de dibujo de Roca, que ya es identificable a lo lejos.

Es, al fin y al cabo, el homenaje que hace Paco Roca a su padre tras su muerte, un lucha por comprerle y reconciliarse con él en la que nos implica a todos y que desborda sentimientos y nostalgia. Otra obra imprescindible que lleva la firma del gran dibujante español del momento.




Para saber más:

martes, 12 de enero de 2016

David Bowie, laberintos y circo

Recientemente hemos desayunado con la noticia del fallecimiento de David Bowie a los 69 años, víctima de un cáncer. Reconozco abiertamente, quizá con algo de vergüenza, visto el aluvión de lamentos y memorandums escritos, que nunca me gustó Bowie musicalmente. De hecho, creo que no podría nombrar ninguna canción suya. Mis gustos musicales iban por otros derroteros, aunque esto tampoco es excusa para ignorar a un icono musical. Reconozco que, como médico, sus ojos atrajeron mi atención más de una vez, pero sobre el secreto de sus ojos, los de Bowie, ya se ha hablado mucho y bien.

¿Qué hace escribiendo sobre un cantante en un blog de circo? Os preguntaréis.

Bien, todo tiene su explicación. Siempre que he escuchado el nombre de David Bowie, a mi mente venía esto:


Exacto, Jareth, el Rey de los Goblins más malvado y "glam" que haya podido imaginar el cine. Dentro del Laberinto (Labyrinth, 1986) es una de esas películas que me marcaron. La atmósfera creada por Brian Froud, la historia escrita por Terry Jones, los muñecos de Jim Henson, todo hace especial a esta película. Sin duda una de las cosas que más me fascinaba era cuando Jareth manipulaba unas esferas de cristal en sus manos, como si fluyeran.

Fue mucho tiempo después, cuando comencé a andar por el camino del circo, cuando descubrí, en uno de mis buceos por la red, que lo que hacía Jareth no era magia, sino contact. Mejor aún, el que manipulaba las esferas no era Bowie, sino el mismísimo Michael Moschen. En este curiosísimo documental (que recomiendo muchío ver al completo para apreciar mejor la película) se puede ver cómo se rodaron las escenas de contact, una maravilla hoy casi impensable por lo artesanal.



No viene al caso recordar ahora la importancia de Michael Moschen para el mundo del malabarismo, ya que esta es una entrada sobre David Bowie y, además, no hay espacio en una sola entrada para resumir su figura. Os dejo simplemente con una muestra de su arte, una actuación donde rompe con muchas cosas establecidas y que hoy, treinta años después, sigue siendo muy novedosa.


La película, donde una jovencísima Jennifer Connelly busca a su hermano por un endiablado laberinto para rescatarlo de las manos del Rey de los Goblins fue seguramente mi primer acercamiento al "nuevo circo". Así es como, ya desde pequeño, de forma subliminal, comenzó a entrar este arte en mi vida. Con cada visionado posterior he ido disfrutando más y más de la película, y mi pasión por el circo y admiración por Moschen no ha hecho sino enriquecerla. Así, en cierto modo, Bowie es parte de mi vida, sobre todo de mi vida circense.

Ironías del destino, Bowie fallece el año en que Dentro del Laberinto cumple 30 años. 2016 puede ser un buen año para volver a disfrutar de esta gran obra del cine. Recomiendo que después de verla os leáis algunos de los interesantísimos artículos que se han escrito sobre ella, como este de John Tones para Canino. Os dejo con una de las canciones principales de la película, en la impresionante escena de las escaleras, inspirada en los dibujos de Escher (otro tipo fascinante).



martes, 5 de enero de 2016

I draw the line, por Wis y Rafus

Curioso que en un mundillo donde prima la concordia, las sonrisas, las ganas de compartir y la ilusión existan piques. Por otro lado, es normal, somos humanos y de todo hay en cada casa. Vamos a ver dos ejemplos de malabaristas muy conocidos (dentro del mundillo) que últimamente se han convertido en polémicos. Algo faltos de mano izquierda y abusando de la facilidad con que se pueden cruzar insultos en Internet, han acabado adoptando un bonito rol de incomprendidos, casi parias, en la comunidad circense. Con la inestimable ayuda de Wis, que se curró la búsqueda y elaboró casi todo este artículo (mil gracias, bro), vamos a intentar aclarar estos desaguisados. 

Steve Mills
Uno de los pocos malabaristas que tiene un truco con su nombre, el famoso "Mills Mess", obligatorio para todo aquél que quiera hacerse llamar malabarista. Muy habitual de los encuentros y convenciones, llegó a ganar varios campeonatos IJA a finales de los años 70.
Por desgracia, en los últimos años ha sido más conocido por sus salidas de tono y por su "declive" personal.

Hace cosa de uno o dos años Steve comenzó a poner en su cuenta de Youtube muchísimos vídeos de baja calidad. En la EJC de 2014, en Millstreet, Irlanda, pude ver con mis propios ojos cómo un tipo nacido en el 57 y consagrado ya como "leyenda" del malabarismo, se había convertido en una especie de mascota del encuentro. Se pasó la convención subiendo a todos los escenarios posibles, llamando la atención y haciendo chistes de dudoso gusto. En cada Renegade (actividad nocturna underground de los encuentros) acababa saliendo al escenario sin ton ni son, siendo ya abucheado por el público, cansado ya de sus bromas sin gracia. Llegó incluso a disfrazarse como Viktor Kee y acabó la noche siendo un bufón al que nadie quería cerca por lo pesado que se ponía.

Sin noticias posteriores de él, tras el Festival de Quèbec de 2015 sube un vídeo en el que se queja de que le han denegado la entrada al festival. No quedan claros los motivos por los que no le dejan entrar. De hecho, él mismo no intenta contradecirlos, sólo se queja de su terrible destino. Tanto es así que escribió un post en un evento de Facebook de la EJC 2014 (ya abandonado, muy raro todo), donde se lamenta sin explicar nada. Dice algo así:

Con afecto a los malabaristas de fuera de los EEUU,
He tomado una decisión. No puedo forzar ser querido. El amor es algo muy especial, está o no está. He abandonado la IJA (International Jugglers Association). Nunca me han querido ni respetado por lo que soy. Esto no es para despotricar, es simplemente para que algunos verdaderos amigos que me aman sepan lo que siento. No espero ninguna disculpa de una organización que me resulta tan odiosa y que sólo me quiere por mi estúpido truco (...). Voy a informar a la IJA de que retiro mi afiliación y así dejaré de formar mi amor en ese grupo. Fui invitado a Quèbec por Christiane Gaudreau, era una invitación oficial para hacer 30 horas de voluntariado. Se me negó una actuación de 3:40 min que iba a regalar (increíble, hay 47 años de trabajo en esa rutina), también se me negó el resto de mi trabajo como voluntario tras un viaje de 700 millas. Fue una gran semana, con amigos que vi y con los que comí, bebí y dormí. Gracias a Rafael y Cindy Marvell por evitar que acabara durmiendo en mi coche. Por lo tanto, no voy a ir a eventos de malabares en Norteamérica o México por estos motivos, porque se me odia. He luchado y he perdido, me retiro. 

Por desgracia, apenas gente leyó este mensaje y nadie contestó. Steve sigue subiendo vídeos de dudosa calidad casi a diario (ver nota al final del artículo).


Willy Colombaioni
Italiano de familia circense, trabaja como malabarista en un circo tradicional y, en sus ratos libres, se dedica a batir récords de malabarismo y grabarlos en calidad pésima. En los últimos meses ha ido sembrando polémica en un grupo de Facebook llamado "Juggling Rock". Para ponernos en antecedentes, este grupo es la comunidad más grande de malabaristas online, es muy activa y se suben muchos vídeos de altísimo nivel.

La polémica de Willy empezó con este vídeo en el que proclama lanzar 10 aros mientras mantiene en equilibrio una maza en la frente. Le recriminaron que parecía un fake y él lo desmintió con otro vídeo de mejor calidad, pero con unas formas muy infantiles.

Poco después Willy saca otro vídeo con calidad aún peor (si es que esto era posible) donde presume de hacer 16 lanzamientos con 8 mazas. Se lo recriminan y sube este otro vídeo donde remata con un bonito gesto para sus detractores, muy elegante todo.

La verdad es que todo el mundo le ha dicho que es un gran malabarista y que siga intentando récords, pero que lo haga en buena calidad (algunos con excesiva acidez e incluso parodias, como Luke Burrage). Pero él se enfada de forma un poco desmedida, pese a que algo de razón tiene, e intoxica la página con comentarios. Tanto que acaba yéndose y todo. Por suerte sigue grabando récords y otros usuarios los comparten, ya sin tanta polémica detrás.


Curiosamente, antes de que Willy dejara esta comunidad, encontró un sorprendente aliado. Steve Mills se había registrado en Juggling Rock y vio cómo un talentoso malabarista tenía a la comunidad en su contra. Fue como un amor a primera vista, comenzaron a escribir comentarios el uno mencionando al otro y a decir frases como "¿Por qué no hay más amor y menos odio?", pero a la vez criticando a los que tenían diferente opinión.

Por desgracia, esta bella historia tuvo su fin y ambos acabaron abandonando Juggling Rock

No me quieres como soy
Si algo une a estos dos malabaristas es su sensación de parias e incomprendidos. Ellos han decidido dibujar su línea de lo aceptable y no inaceptable. Esa es la clave, en su cabeza hay una línea muy clara, pero no ven la de los demás. Ellos parecen poder propasarse lo que les venga en gana, pero si alguien les ataca, aunque sea sutilmente, se ponen a la defensiva esgrimiendo argumentos como "no me quieres como soy".

Queda como tarea de cada uno decidir hasta qué punto la interacción social requiere que asumamos que nuestro punto de vista puede ser nocivo, y someter la salud del grupo a nuestras ganas de llamar la atención. El extremo es que la conciencia del grupo domine y nadie diga su opinión por miedo a salirse del tiesto. Así que vaya, qué sorpresa, tenemos un compromiso complejo en la vida, que algunos han querido intentar simplificar.

Queda por tanto un debate similar al de los límites del humor. La línea de la tolerancia con las ideas la tiene cada uno en su cabeza, lo importante es saber visualizar las de los otros y tratar de comprenderlas y respetarlas. Sabiendo también que si otra persona pasa "tu línea" no hay por qué clamar al cielo e indignarse muchísimo, encerrándose en uno mismo; sino en saber confrontarlo y solucionarlo de una forma sensata y serena. O mejor, ¿por qué no resolver las discusiones entre malabaristas con una buena sesión de combates?



Y hasta aquí este capítulo, en el que vemos cómo los malabares sirven también para establecer discusiones filosóficas. Si es que son una maravilla los malabares. 

NOTA: ya en su día hablé de la obsesión por los récords, que no comparto. A colación también sale un excelente artículo sobre la ética de los récords de malabarismo (inglés).

NOTA2: En uno de los comentarios de Facebook me entero que Steve Mills padece un trastorno bipolar. Esto explicaría mucho de su actitud y sus vaivenes emocionales. Siempre desde el respeto, creo que esto no cambia el objetivo final de la entrada 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mirada al 2015

Año intenso donde los haya, en lo personal y en lo colectivo. Por desgracia ha sido un año de guerras, de terrorismo desbocado, del Oriente Medio cada vez más destruido, de injusticias sociales, de dramas migratorios, de caos climático, etc. Por suerte también ha sido un año interesantísimo en cuanto a elecciones (4 en un año), con un fin del bipartidismo y lo que sana eso la democracia, de futuros cercanos positivos, del comienzo del fin del ébola, etc. 

En lo personal un año de cambios, todos en positivo. Por el nuevo hogar, por el fin de un ciclo laboral-formativo e iniciar otro ciclo laboral muy interesante,  por el nuevo EUCIMA que ya se está gestando, por la infinidad de proyectos circenses en los que me estoy involucrando, todos ilusionantes y, por supuesto, por Alicia.




Vamos a aprovechar para ver qué tal se ha portado el 2015 en el blog que, pese a la escasa aportación, creo que ha sido muy interesante.



 No está nada mal. Sólo me queda dar las gracias a todos los que os pasáis por aquí de cuando en cuando, a los que comentáis y a los que leéis en silencio. También a todas esas personas a las que quiero y con las que he podido compartir pequeños (y grandes) momentos este intenso año, ellas ya saben quienes son y si no, me encargaré de ir haciéndoselo saber a lo largo de 2016.








Por desgracia, echaré mucho de menos a Krahe, menos mal que nos quedan sus canciones.


¡Salud y mucho circo en 2016¡

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿En qué piensa Wilbur?

En el número 6 de la calle Fernando el Católico hay un pequeño y acogedor bar llamado "La Bruschetteria de Françoise". En él está Víctor Ortiz, más conocido como "Wilbur", junto con Carlos Such, amigo común. La idea era hacer una entrevista, pero con Wilbur no hay cabida para formatos encorsetados, su cabeza está desordenada, igual que su pelo rizado. La charla entre amigos deriva en un sin fin de anécdotas y risas. Víctor no es Wilbur, pero hay algo del personaje en él. En la distancia corta es tímido y tranquilo, pero para él es inevitable ver el lado gracioso de la vida y buscar la risa, propia y ajena. 




Víctor Ortiz nace en Alicante en 1981. A los 5 años acaba de forma casual apuntado en el club de gimnasia artística de su ciudad. “Mi padre quiso meter a mi hermano en la gimnasia, mientras le hacían las pruebas de selección, yo hacía el loco en las escaleras, al final me cogieron a mí”, recuerda Víctor. Allí es entrenado por Javier Amado “mi segundo padre, lo veía más que a mi familia” y comienza a competir. Destacó en campeonatos nacionales, sobre todo en los aparatos de suelo, salto y barra. “Era un año menor que Gervasio Deferr, coincidíamos en los campeonatos. Él y Oriol Combarros eran ya los buenos en España, los guays. Yo solía llevarme oro o plata, pero cuando competían ellos no había forma; aunque ahora me llevo muy bien con 'Uri'”.

Reconociéndose como un gimnasta más técnico que físico, recuerda la dureza de un deporte como la gimnasia: “Exige muchísimas horas a la semana, de lunes a sábado, sacrificas muchos planes, siendo adolescente es duro. Yo ahora lo recuerdo con gracia, pero he llegado a llorar, sobre todo con las sesiones de flexibilidad; contaba las horas que quedaban para la siguiente sesión, era horrible”.

Su carrera deportiva le llevaba hacia el Centro de Alto Rendimiento en Madrid a los 16 años, pero una lesión y una selección algo enrevesada truncó este camino. “Me habían escrito del CAR de Madrid, llegué a tener la maleta preparada junto a la puerta de mi casa esperando la confirmación durante unos días. Hubo un rollo un poco raro y acabaron metiendo a un cubano, el caso es que al final me quedé sin mi oportunidad y dejé de competir. No me hundí, pero fue una noticia que me jodió”, recuerda el acróbata.




Como toda su vida había girado en torno al gimnasio, Víctor siguió yendo a entrenar. Allí estaban sus amigos y podía practicar break, “por esa época tenía varios vídeos de break-dance en VHS, me encantaba. Conocí a un chico que iba al gimnasio y hacía break, empecé a practicarlo y salir a bailar. La gente flipaba conmigo porque en seguida me salían todos los movimientos y porque era mucho más joven que ellos. La base que da la gimnasia te permite aprender rápido”. Así es como comienza a fusionar las acrobacias y el break, grabándose en una pequeña cámara para luego analizarse. Es ahí cuando decide recopilar todos sus movimientos y sacar un vídeo en Youtube en 2006 llamado 'Acrobacias y acrosport', con miles de visitas (ver su canal de vídeos).



Es en esa época cuando se encuentra con 'Piti' (José Ignacio Úbeda), un malabarista de Donyet Ardit que entrenaba allí y con el que hizo buenas migas. Así conoce el circo y Piti se lo lleva a hacer bolos (actuaciones) con él. Pero mientras descubría este nuevo mundo Víctor intentaba ganarse la vida: “nunca fui un buen estudiante, era muy disperso, de hecho lo sigo siendo, me pasaba las clases dibujando”; por lo que empieza a mirar salidas laborales “trabajé un verano de carnicero en el Mercado Central, en un puesto de una prima de mi padre, fue divertido, pero creo que me pagaron en total 1000 pesetas o algo así”, recuerda entre risas. “Después acabé en una farmacia, de repartidor, me saqué la FP de auxiliar de farmacia y entregaba los pedidos con mi Kangoo, estuve así 3 años. Era la época que comenzaba a actuar con Piti y con alguna empresa de animación, llegó un momento en que no podía compaginar todo”. Entonces Víctor se dio cuenta de algo importante: “lo de la farmacia no era lo que quería ser y lo dejé; por azar descubrí una vocación, el circo, y no volví a buscar otros trabajos”.


Wilbur (D) medallista junto a Javier Amado (2ºD)


El nombre de Wilbur nace en Elche, en el festival Elx al Carrer, en uno de los bolos de Piti. “Una hora antes del espectáculo no sabíamos qué ibamos a hacer, y Piti se dio cuenta que no tenía nombre artístico. 10 minutos antes de salir a escena comencé a leerle todos los folletos y panfletos que teníamos cerca, decía un nombre y le miraba y él negaba con la cabeza. En un momento dado leí Wilbur (creo que de un equipamiento de sonido) y asintió, poco convencido. En el show dijo mi nombre un millón de veces y como había amigos viéndonos todo el mundo comenzó a llamarme así. Al final le he cogido cariño al nombre y me gusta”.

Es en esa época en la que conoce a Antonio Gómez, otro 'machaca' de gimnasio con el que congenió desde el principio. “Es mi mejor amigo, nos dedicábamos a entrenar como bestias en el gimnasio haciendo acrosport. Él siempre ha sido muy deportista y muy fuerte, de hecho me portaba a mí y en cierta forma me cuidaba, porque tenía la cabeza más cuadriculada que yo. Me ha salvado de más de una caída y de más de una pelea. Fuimos al primer campeonato de España de acrosport en Salamanca y lo ganamos”. Antonio se fue a Madrid a estudiar Ingeniería de Caminos y dejó el circo, pero la amistad permanece, “hemos compartido piso varias veces, de hecho ahora volvemos a vivir juntos”, afirma (nota: se le puede ver junto a él en esta gala del III Encuentro de Malabaristas de Alicante).




Enamorado de la sensación de libertad que transmite el circo, en contraposición con la rigidez de la gimnasia, Wilbur va aprendiendo a base de observar y de probar en escena, sin ir a cursos ni escuelas. Hacer reír era lo que más le atraía, “siempre me ha gustado hacer el tonto, a mi entrenador lo tenía frito con mis bromas. En el circo podía desarrollar mucho esa parte, la del payaso, ya que la base técnica ya la tenía de sobra”.

Cansado de la escasez de trabajo levantina, decide probar suerte en Madrid en 2008. Allí conoce a David Morales “El Capitán Maravilla” y se integra en su espectáculo Mono A Mono B. Una época difícil ya que, tras dedicar un año de preparación y montaje, jugándose los ahorros, el espectáculo sale de gira en 2010, en plena crisis. Pese a ello van a muchos festivales y triunfan, “era un show muy potente, diferente, frenético, dos locos vestidos de monos, con mucha referencia a películas y conectando muy bien en escena. Al público le encantaba, lástima que costara tanto de mover y montar, llegamos a comprar un camión para poder transportar todo”. Del Capitán Maravilla sigue aprendiendo técnica del humor y es él el que le recomienda hacer un espectáculo en solitario. Nace así “Piensa en Wilbur”, primero como número de 10 minutos para galas, luego como show de 1 hora.



Habiendo dejado Mono A y Mono B en 2014, ese año presenta de forma inesperada una gala de circo en el CircArte de Alicante, que funciona. “Después vino el EUCIMA (Encuentro Universitario de Circo de Madrid) me piden presentar su gala. Yo había actuado en 2012 allí en solitario, pero me dijeron que quería que presentara y me lancé; la sorpresa es que era en el Price y ante 900 personas. Me lo preparé con tiempo y para mí fue brutal, una gran experiencia, creo que gustó mucho”.  La multitud de galas y eventos que ha presentado posteriormente dan fe de su éxito como presentador, un papel que no tenía planeado,  “me gusta mucho, pringas y tienes responsabilidad, pero tienes mucha libertad, me encanta presentar”.



Cuando se le pregunta por aficiones fuera del circo, Víctor responde sin dudarlo, “me gustan los números de humor, sobre todo el absurdo; sigo viendo vídeos de break-dance; me relaja mucho pintar y me gustan las películas, sobre todo los thrillers y las antiguas. Los genios clásicos como Chaplin, los hermanos Marx o el Gordo y el Flaco me fascinan. Nos creemos que ahora la gente está inventando muchas cosas y hace 80 años se hacían barbaridades geniales”. Pese a que su personaje es un bailón empedernido, reconoce que le cuesta bailar en serio, “es curioso, he bailado tanto haciendo el tonto que bailar en serio me da vergüenza, aunque me guste. Eso sí, en pareja soy un desastre bailando, lo mío es más en individual, aunque siempre acabe haciendo el idiota”. Y se reconoce enamorado, pero de Flow “es mi perro, un Staffordshire Bull Terrier negro, muy social y más simple que un cubo, me encanta”.

Mirando al futuro, Víctor está planeando un nuevo show largo en solitario. “Me voy a vivir a la Sierra para crearlo allí con tranquilidad mientras continúo el show actual. Quiero centrarme más en el clown, sin tanto texto, aunque usando acrobacias mientras me permita el cuerpo. No quiero alejarme de Wilbur, que es un personaje que funciona”. Actualmente ha entrado a formar parte de Clandestino, adult cabaret, en el recién estrenado Gran Teatro Príncipe Pío de Madrid.



Antes de despedir la entrevista, Víctor reflexiona sobre el circo: “a actuar se aprende actuando y te tiene que ver gente. Soy muy lanzado pero en ocasiones es muy duro, yo me he llegado a quedar en el coche sin poder salir antes de mi primera actuación en solitario en el Retiro. Los comienzos son difíciles, eres muy malo y comes mucha mierda, pero vas aprendiendo y te acabas haciendo bastante lanzado. Es una profesión muy bonita y muy dura”.

Gracias a Carlos Such por ayudar en esta entrevista
Fotografías cedidas por Víctor "Wilbur" Ortiz

jueves, 3 de diciembre de 2015

El futuro Centro de Documentación Circense necesita la ayuda de todos

En la escuela de circo Carampa se está retomando una gran iniciativa: crear un Centro de Documentación Circense. Una maravillosa noticia que, debido a la falta de apoyos institucionales, se ha volcado en una campaña de crowdfunding para lograr financiarlo. Cualquiera puede apoyar el proyecto y disfrutar de él. Un proyecto que viene de lejos y que su promotor, Javier Jiménez, contesta a esta entrevista explicándolo brevemente.  




¿Qué es un Centro de Documentación Circense?
Eso me pregunto yo, porque ya he intentado hacerlo un par de veces y las dos veces lo he tenido que dejar a medias. Una en el Price y otra en la EMCA (la extinta Escuela Municipal de Circo de Alcorcón). Los dos primeros años del Price, a mi me contrataron para un departamento, que ya no existe, el departamento de documentación. Eramos dos, una chica, Nefer, y yo. Pero parece ser que hacer un Centro de Documentación oficial requiere muchas cosas, así que se desistió de la idea, me pasaron al departamento de hacer de todo un poco y de ayudar al director artístico y eso fue lo que me llevó a la calle. Lo intenté de nuevo en la EMCA, pero cuando el alcalde nos quitó la subvención, nos tuvimos que reinventar la EMCA, pues los cursos no podían ser tan baratos como antes. 

En Carampa se me pidió que fuera a la EMCA a ocuparme un poco de las pocas clases que había y de organizar los ensayos de los grupos que solicitaban el espacio. Tenía mucho tiempo libre, así que me puse a ordenar los libros de Carampa, que junté con los míos, que empezaban a ocupar demasiado espacio en mi casa. Lo mismo con los videos y dvds. Empecé a colgar pósters de las paredes, y a poner librerías en una de las habitaciones. Ordené los libros. Fotografié las cubiertas y los coloqué. Estaba todo listo, casi a un  par de semanas de la fecha de inauguracón, el alcalde se enteró de que no nos habíamos ido, de que aguantábamos ahí sin la subvención y decidió echarnos, sin más. Sin darnos demasiado tiempo. Así que tuve que empaquetar de nuevo todos los libros , videos, dvds, revistas, postales, promos, etc. Así que no sé muy bien qué es un Centro de Documentación  Circense, no me han dejado saberlo. Pero imagino que es como un Centro de Documentación cualquiera pero dedicado al circo





¿De dónde sale el material allí reunido?
Como ya he dicho, son libros o material de Carampa, algunos libros cedidos por Donald, otros regalados por amigos o socios y muchos de mi colección privada, tanto de libros como de videos. Me he pasado muchos años buscando material, libros viejos, videos de circo, era un poco obsesiva mi afición.

¿Cuándo empezó tu afición al coleccionismo de material de circo?
La verdad es que siempre he sido un poco coleccionista. Mi padre coleccionaba sellos, vitolas, cucharillas de café, jarras de barro e hijos —somos 8 hermanos—, así que me parece que lo heredé de él.  Siempre, desde que fundamos la AM (Asociación de Malabaristas) he ido recopilando material, las revistas, las publicidades de los grupos y los pocos videos que había por entonces. Un libro sobre freaks que contaba historias maravillosas sobre ellos me hizo comenzar mi colección de libros, primero todo el material que encontraba sobre freaks, y luego más tarde comencé con el circo. Tenía un amigo alemán, un coleccionista especializado que también vendía,  que me aconsejaba qué libros pillar. Me he gastado mucho dinero en todo eso, porque después me encapriché de los pósters de circo polacos, de los sellos de circo, las películas con algo de circo, los libros de la lista de Toole Stoott, en fin, en vez de comprarme una casa a plazos, me compraba libros de viejo sobre circo en todos los idiomas. Ahora que he dejado de comprar compulsivamente, me he atrevido a comprar mi casa.

¿Por qué consideras importante que exista ese Centro de Documentación?
Es importante, es evidente. Cuando teníamos la biblioteca/videoteca operativa en Carampa, antes del youtube y todo eso, nuestra colección ya era importante y muchos alumnos y otros profesionales de circo han gastado muchas horas viendo videos u ojeando lilbros. Ahora queremos hacer eso mismo, pero con más material y todo más ordenadito y clasificado. 




¿Hay otros similares en Madrid o España?
Que yo sepa, solamente hay una biblioteca en 9Barris, en Barcelona, con una sección importante de circo. Nuestra colección es mucho más grande. Hay y habrá otras colecciones, alguna de libros más importante que la nuestra, pero no tienen esa vocación de estar abierta al público. Creemos que puede inspirar y servir a nuestros alumnos y que con el nuevo Grado Universitario de Circo de la Universidad Juan Carlos se va a utilizar bastante. 

¿Por qué un crowdfunding?

Nuestras cuentas, nuestra economía —las de Carampa— no son demasiado sólidas, nunca sobra dinero. Siempre andamos raspados, así que cuando planteé la necesidad de sacar los libros de las cajas, porque ya llevaban dos años en un almacén y los dueños ya habían empezado a preguntarse cuándo los iba a sacar, e hicimos cuentas vimos que teníamos que pedir un crédito. Los créditos nos asustan un poco, así que decidí probar con el micromecenazgo. Sabía que hay mucha gente que conoce la colección, que ha disfrutado de parte de ella, en la carpa o en la EMCA, que me han pedido información y se la he facilitado sin pedir nada a cambio, así que confiaba en que habría bastante gente que nos apoyaría y así está siendo. Las aportaciones son generosas. Hay más aportaciones de 50 € que de 10 €, me encanta, pero yo quiero que todos mis amigos pongan 10 € porque quiero regalarles dos entradas para cualquier cirkabaret. Echo de menos a los patronos de 10. ¿Me ayudas a conseguirlos?




¿Para cuándo calculáis que va a estar listo?
Estará listo en marzo. Tenemos previsto una fiesta de inauguración, un cirkabaret Centro de Documentación el 12 de marzo, así que para ese día tiene que estar todo listo. Ya hay mucho avanzado por todo el trabajo que hice en la EMCA, aunque hay que actualizar bastantes cosas, podría estar operativo muy pronto y seguir clasificando y ordenando sobre la marcha. Lo importante es sacar los libros de las cajas y colocarlos en las estanterías.  

¿Cómo podremos usarlo los aficionados al circo?
 Los interesados pueden hacerse socios del Centro por muy poco dinero, unos 10 € al año. No se podrán sacar los libros. Son para consultar in situ, pero facilitaremos el trabajo de todos los que quieran investigar sobre la historia del circo o sobre otros temas relacionados con el circo. Los alumnos y  profesores de Carampa y los socios de la AM tendrán acceso al Centro sin tener que pagar esos 10€, pero habrá un horario de uso. La colección es valiosa y hay que protegerla.


Muchas gracias Javi, por la entrevista, por las imágenes y por la iniciativa. Todos los aficionados al circo estamos deseando que este proyecto salga adelante y lo podamos disfrutar.