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jueves, 10 de agosto de 2017

Beber de la historia

"Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores". Esta frase, o alguna de sus variantes, es atribuida a múltiples personalidades. No por ello deja de ser cierta, y además se puede aplicar a casi cualquier ámbito. Siempre me ha interesado mucho la historia, me parece esencial para conocer el presente, aunque no he podido estudiarla todo lo que me gustaría.

En el circo la historia es breve, curiosamente. Pese a que las artes circenses son milenarias, hay muy poco escrito, y no digamos documentos gráficos. Nunca fue un "arte mayor", por lo tanto queda escasa constancia en los antiguos textos. Avanzando en el tiempo, ni siquiera en el siglo XIX y primeras décadas del XX es fácil conseguir información sobre el circo. De los primeros "espectáculos modernos" apenas nos han llegado algunos carteles de la época, breves reseñas en periódicos o pequeños clips de los primeros cinematógrafos. De algunos malabaristas históricos como Cinquevalli no tenemos más que algunas fotografías y las descripciones de sus proezas, el resto nos toca imaginarlo. De otros como Rastelli, por suerte, hay algunos vídeos maravillosos, que rápido saben a poco.


Incluso de épocas como los 50 y 60 del siglo XX, los años dorados del circo como espectáculo de masas, hay poca evidencia. Sí, de estas décadas ya tenemos un buen repertorio de nombres importantes, fotografías, vídeos, películas, noticias, etc. Libros, por desgracia, muy pocos. No es la escritura el medio por el que se ha transmitido la historia circense, parece algo más de tradición oral. Las familias circenses no se han prodigado por su prosa y por tanto el listado de libros de historia del circo no creo que pase de los 100 nombres, eso tomando varios idiomas, claro. Hoy en día, en español, sigue habiendo muy poquitos títulos, con las excepciones de los libros de Eguizábal o Javier Sáinz, cada uno en su ámbito, y las escasas traducciones de libros extranjeros.

Quizá sea ese uno de los motivos por el que tengo la impresión de que inclusive entre los propios artistas de circo hay un desconocimiento de dónde venimos. Esto no deja de ser grave ya que, como indica la frase inicial, esto conlleva tropezar varias veces con la misma piedra. Si un artista rebusca en el pasado aprenderá que hay trucos y rutinas que siempre funcionan en escena, o que eso tan original que se le ha ocurrido ya se hacía 80 años atrás y en doble altura. Hay que levantar una ceja de escepticismo cuando alguien presenta "algo nuevo y original" en escena, seguramente desconozca la Historia. O aquellos que proclaman récords mundiales cuando hay dibujos de la Edad Media de malabaristas con 6 objetos.

Porque, ¿qué trucos estaría haciendo este malabarista romano (estatuilla del siglo I a.C.) que maneja una de las bolas en la rodilla y la otra en la cabeza? ¿O el otro que tiene siete bolas alrededor? ¿O las cortesanas egipcias del 2000 a.C? Toca, de nuevo, imaginar.



 


Hay que beber de la Historia para poder entender el presente y mirar al futuro, también en el circo.

jueves, 6 de julio de 2017

MEST vuelve en agosto

Pues resulta que este julio caluroso-lluvioso no habrá entradas en el blog.

¿El motivo? eventos importantes en la vida del autor, unión con persona especial, con viaje posterior y todo. Comprenderéis que está justificada la ausencia.

Pero no hay por qué preocuparse, habrá programadas publicaciones en la Página de Facebook para que no os entre morriña.



Nos vemos a la vuelta, ¡feliz julio!

¡Salud y mucho circo!

jueves, 29 de junio de 2017

Ración de vídeos del mes. Junio 2017

Llegó el verano y parece que venía cogiendo carrerilla, una entrada triunfal en toda regla. Casi dos semanas de calor infernal en casi todo el país, por suerte con un respiro antes de que empiece lo bueno: julio. ¿Lo malo? la sequía que parece que se nos viene y por ahora ignoramos. Madrid se prepara ya para su actividad de julio: cortes de metro, asfaltado de calles, terrazas 24 horas, conciertos cualquier día, enfin, la tradición. En lo personal, se avecina un mes de evento especial y viajes molones, así que igual nos leemos menos, pero será solo una pausa temporal. Seguirá habiendo circo, claro que sí. 

Pasen, hay sitio al fondo.

1) Duo Rola Bola. No he conseguido saber el nombre de los artistas ya que es un vídeo subido por una empresa de distribución de artistas. Una pena ya que es un número realmente brillante y con figuras de una dificultad absurda.







2) Alex Allison. Un gran descubrimiento. Un joven irlandés con un estilo de bolas que personalmente me ha encantado y que recuerda vagamente a Kouta Ohashi. Lo bueno es que ha sabido mezclarlo con toques de humor y magia. Tiene un dúo llamado Maleta, en el que actúa con un malabarista brasileño llamado Davi Hora.

 


 3) Pietro Selva. Italiano que no hace malabares, fluye con las mazas. Tiene varios vídeos con un montón de visitas, pero hace casi un año que no publica nada. Sería maravilloso que volviera a sacar algunos vídeos con su material, es casi hipnótico verle.



4) Antonio Bucci. Malabarista mítico italiano, muy conocido en su país por sus récords con pelotas de rebote. La verdad es que en este vídeo muestra una verdadera enciclopedia de multiplex en rebote.
Si queréis saber más (y sabéis italiano), aquí tenéis una entrevista en Juggling Magazine.




5) Jonas Beauvais. Seguimos en países cercanos y con los múltiples. Toca Jonas, un francésque parece un firme heredero de Seb y Walid y su barbaridad de Movimiento de Alerta. Desde aquellos no había vuelto a ver a alguien manejar tan bien los múltiplex de mazas. Una gozada ver tanto objeto en el aire y que caiga ordenadito.


6) Kwist. Ojo que parece que se viene una nueva moda entre los malabaristas. Este jueguete quiere ser menos efímero que las astrojax y pasar a ser una nueva disciplina, como le sucedió al Kendama. Aparentemente parece una chorrada y que se le puede sacar poca chicha, pero claro, te ponen un vídeo promo molón y ya dudas. Si además Ameron Rosvall se lía a investigar, pues las ganas de probarlos aumentan.



7) Bonny y Karoli. Míticos de la escena circense callejera española. Ambos siguen en activo pero durante años fueron un dúo que se recorrió todo el país mostrando sus artilugios. Ver su número, a pesar de la mala calidad del audio y de ser para un programa de TV, es quedarse con las ganas de haberlos visto en directo juntos.



Y hoy para los chupitos...una de GIFs:

Pues eso es todo, espero que hayan quedado satisfechos.

¡Salud y mucho circo!

miércoles, 21 de junio de 2017

¡Salud y Circo, que 'bellesa' sobra! Memorias de Circuba, por Lucas Escobedo (y 3)

En este artículo termina la serie de tres relatos sobre mi experiencia en el Festival Circuba 2016 y la posterior gira con el Circo Nacional de Cuba, un sueño hecho realidad (aquí podéis leer primer artículo y aquí el segundo). Aprovecharé este último escrito para hablar de algunas de las personas con las que he compartido este viaje y sobre las curiosidades del mundo del circo cubano que ellas me han trasmitido.



LOS MÚSICOS:
Antes de continuar el viaje, llega el momento de hablar de la música en la gira y lo haré a través de sus músicos.

En la batería, Heriberto Barbón, “Barbón” para todos. “Cuando he tenido dinero, he comido un bistec; cuando he tenido menos, un trozo de pan; y cuando ni eso, agua con azúcar.” Un señor negro de 69 años con energía y apariencia de 50, con un humor constante y un estar que emocionaba sólo de observarlo. Colecciona vídeos de directos de grupos de música “no puedo decir que soy un coleccionista de esos importantes, porque no tengo dinero para comprar, pero tengo bastantes vídeos”. El pasado mes de Junio vio a los Rolling Stones en directo “se me erizan los pelos al recordarlo”.

Barbón viaja con su batería, su pequeña maleta y una especie de caja de papel que va ampliando según la gira avanza. En ella guarda las cervezas que consigue en los hoteles por los que pasamos “como en cada comida tenemos derecho a una bebida, yo siempre pido cerveza para llevármela a la casa cuando volvamos; así tengo para cuando vengan las visitas” -me explica con entusiasmo. Barbón lleva casi 50 años de vida dedicada al circo. Tiene mucho que enseñar desde su honesta, sencilla y transparente persona.

Al saxo, Yosbel. “En mi vida no le he dedicado a Internet ni una hora”. Otro negro, joven, apenas 25 años, aunque bien podrían echarle 30. Intercambiamos gustos musicales y me habla de cómo aprendió a tocar con la hija de Bebo Valdés. Triste de que la gente de Cuba no cuide su música, triste también de no poder disfrutar de los grandes músicos cubanos que emigran y ya nunca regresan. Le pasé un disco de Bebo Valdés que desconocía y al cabo de unas horas me dice “ya voy por la cualta ves que lo escucho brothel”. Todo él es música, lo lleva dentro y le sale por cada poro de su piel.

Odilaysi, “me he sacrificado mucho para terminar el conservatorio, ahora no dejaré Cuba si con ello tengo que dejar de trabajar de música”. Toca el trombón de varas y, al igual que Alain, trompeta de la banda, renunciarían a dejar Cuba a menos que fuera para seguir viviendo de la música.

El director de la banda es el Chino, “yo sé lo que es lanzar un misil y luego pasar por el lugar donde ha caído y ver todo lo que ha provocado. Pero esa era la revolución hermano”. Trabajó en el ejército mientras realizaba sus estudios de física en la antigua URSS. En el año 1991, con la caída del bloque socialista, decidió cambiar de vida y dedicarse de lleno a la música. 60 años con apariencia de 70, dirige la banda desde su antiguo y preciado teclado.



Y proseguimos con el viaje...

LAS TUNAS, Teatro Tuyo.
“Las Tunas es, por lo general, una provincia de paso para el turista en su recorrido entre el occidente y el oriente de la isla” -eso dice la guía de viaje que me acompaña. Ciertamente, ni goza de la popularidad que tienen otros lugares de la isla, ni tiene algo único y característico de su zona. Precisamente en eso se encuentran trabajando los miembros del grupo Teatro Tuyo, única compañía teatral en todo Cuba, especializada en el lenguaje del payaso a nivel profesional, en hacer de las Tunas un lugar de referencia para toda persona interesada en el lenguaje del payaso.

Casi por casualidad di con ellos. Una revista en la que se hablaba de ellos, Tablas, cayó en mis manos. Me interesó lo que decían, vi que eran de Las Tunas y comprobé que nuestra gira pasaba por allí tres días después. Una vez allí, preguntando a unos y a otros, conseguí llegar al Teatro 28 de Septiembre, sede de la compañía, lugar de creación y de exhibición de sus espectáculos.

En Cuba abunda el payaso de circo tradicional, el que trabaja en la pista a base de breves entradas o reprises entre uno y otro número, muchos de los cuales son sketches clásicos que se transmiten de generación en generación. También es una de las disciplinas con las que puedes graduarte en la escuela nacional de circo e, incluso, existe un festival en La Habana dedicado única y exclusivamente al arte del payaso. A lo largo de mi viaje sólo había conocido esa realidad del clown cubano, hasta que me tope con Teatro Tuyo, según cuentan, los primeros artistas cubanos que sacaron al payaso de la pista del circo para ponerlo sobre las tablas de un teatro o a pie de calle. Dirigida por Ernesto Parra, recomiendo seguirles la pista y no dejar de visitarles cuando te dejes caer por Las Tunas. Para mi simbolizaron una bocanada de aire fresco en una Cuba, a veces, demasiado anclada en la tradición.



SANCTI SPÍRITUS, la seguridad de los riggers.
En Sancti Spíritus volví a vivir una de esas escenas que al otro lado del charco sería imposible. Siempre que en un sitio iba a trabajar el número de báscula, era necesario haber montado antes la “mecánica de seguridad” o arnés, puesto que lo utilizaban en la parte final del acto. Era inquietante observar cómo caminaban por unas vigas de escasos quince centímetros de grosor situadas a más de treinta metros del suelo sin ningún tipo de seguridad. En una ocasión, acudieron los bomberos de la localidad para observar la hazaña desde abajo, ni un pequeño ademán de asegurarle.


CIENFUEGOS el prestigio del artista de circo.
Con el carné de artista del Circo Nacional podía ir a cualquier lado: entrar a museos y otros lugares reservados, vivir como cubano, pagar con moneda nacional, incluso, en una ocasión, me lo aceptaron como pasaporte. Uno de los artistas del Dúo Vicanc me dijo- “el circo en el resto del mundo tiene dinero, pero no es una profesión de prestigio; en Cuba es al revés, los artistas de circo están muy bien valorados, pero muy mal pagados”.

Era muy bonito ver cómo celebraban las poblaciones la llegada del circo, observar las largas colas para sacar las entradas y alucinar al verles las caras de emoción al acabar la función.




MATANZAS la despedida.
Aquí terminó la gira, en uno de los lugares más turísticos de Cuba, Varadero. Suele ser común, en el mundo del circo tradicional, que, después de haber pasado una larga temporada en una ciudad, la última función de un espectáculo sea, de alguna manera, especial. Aquí ocurrieron dos cosas:

Por un lado, muchos de los artistas se cambiaron las músicas de los números, saliendo cada uno a trabajar con una música que no era la suya. Por otro lado, el director de la Troupe Scala de Báscula, Jorge Luís Salomón Guerra anunció que se retiraba de la pista de circo haciendo que esa fuera su última función.

Perdía, tras esta función, mi seudónimo de “España”. Nos llamábamos unos a otros por la disciplina artística o por el país de procedencia. Sólo me llaman Lucas al presentarme antes de la actuación “...premio Carpa de Plata en Circuba 2016, desde España, malabares de rebote, Lucaaaas Esssscobedooooo...”. Para todo lo demás, siempre fui “España”.



Se acaba la gira y me toca dejar Cuba, esa Cuba que atesoran los viejos y muchos jóvenes entierran, esa Cuba que a mis ojos no volverá a ser la misma, esa Cuba que tanto me ha dado y a la que estaré tremendamente agradecido. Me voy habiendo vivido momentos de todos los colores y con la sensación de que el Circo Cubano ya forma parte de mi ADN; y que también yo, de alguna manera, formo parte de la historia del Circo de Cuba.

¡Salud y Circo, que bellesa sobra!






NOTA A LOS RELATOS:

Lucas Escobedo, que presentaba un número de pelotas de rebote extraído de su espectáculo unipersonal Habitación 801, fue galardonado con dos premios en la pasada edición del Festival Circuba en julio de 2016: Premio Carpa de Plata Circuba 2016 y Premio de la Asociación de Empresarios y Artistas Circenses de Chile. Fue el primer artista no cubano en subir al podio, después de que la Carpa de Oro y el Grand Prix recayeran, ambos, sobre números de la casa.

Desde aquí quiero agradecer públicamente a Lucas por ceder sus escritos para este blog, espero que sea la primera de muchas colaboraciones.

Lucas, recibiendo el premio de manos de Antonio Álvarez


Fotografías: Gabo Rousserie 
Artículo aparecido en la Revista Zirkólika en Primavera de 2017
 

viernes, 16 de junio de 2017

¡Salud y Circo, que 'bellesa' sobra! Memorias de Circuba, por Lucas Escobedo (2 de 3)

Dejamos atrás el occidente de la isla (leer episodio previo) y nos dirigimos hacia la zona más oriental, liderada por Santiago de Cuba. La gira continua siendo una verdadera aventura donde cada día es verdaderamente irrepetible. Un servidor cada vez se siente más cubano, aunque continúe con varios de los interrogantes que traía desde España sobre el pasado, presente y futuro del país. Veamos cómo sigue Circuba en gira.



CIEGO DE ÁVILA, y la lista de defectos.
“Muy bien Lucas, te he apuntado una vez en la lista de defectos porqué has tenido un fallo, pero lo has solucionado muy bien” -así, de repente, me recibió la regidora, del espectáculo al acabar mi número; a mi y a cada uno de los artistas conforme iban terminando. Y así como vino esa lista, desapareció; nunca más supimos de su existencia.

En Ciego de Ávila trabajamos en el Teatro Principal, en el centro de la ciudad. Un edificio muy hermoso aunque bastante deteriorado; en el techo del escenario, por ejemplo, por encima de las varas de focos, había un gran agujero de unos 2 metros cuadrados desde donde se veía el cielo -”esperemos que no llueva durante el espectáculo”- decían los técnicos entre risas.

Tanto en esta población como en la mayoría de la gira las entradas tienen un precio medio de entre 10 y 15 pesos. Cuando vamos a poblaciones más pequeñas los precios suelen rebajarse a 5 o 10 pesos por persona. Es difícil establecer una relación lógica con los precios de las cosas y entender la economía cubana (“Ay mijo, pa eso tu tiene que vivil aquí” -me dicen), pero pondré unos ejemplos para que sirva de contexto. Los sueldos van desde los 250 a 750 pesos cubanos al mes (entre 10 y 30 dólares), un billete de autobús urbano vale 0,20 pesos, un refresco o cerveza 40 pesos, medio kilo de arroz 0,30 pesos.

El público cubano responde a la presencia del circo con largas colas en las taquillas (aún falta para que llegue Internet a esos niveles) y llenando casi todas las salas donde trabajamos. A veces, incluso, tenemos que ampliar las funciones previstas por exceso de público y ofrecer una extra.

Terminamos en Ciego de Ávila y salimos hacia Santiago, una cita especial en el marco de la gira 2016.



SANTIAGO DE CUBA, ¡felicidades Fidel!
El Teatro Heredia, con capacidad para 2.800 espectadores, fue el espacio designado para acoger nuestro espectáculo en Santiago. El sábado día 13 de agosto fue un día muy importante para todo el país, se celebraba el 90 aniversario de Fidel Castro y Cuba entero se llenaba de actos que le homenajeaban. Nosotros hicimos la nuestra con una gala especial en colaboración con el ballet de Santiago y la tradicional conga santiaguera, imprescindible en los carnavales de la ciudad. Como detalles curiosos diré que no podía haber música en inglés en ninguno de los actos ni siquiera, uno de los payasos del espectáculo Pepitín podía decir su popular “Oh, yes”. “Nada de 'yes', 'Oh sí', si quieres, pero no 'yes'” -le respondía el director del espectáculo. Pepitín trató de lucharlo diciendo “pero si ya somos amiguitos...” en clara alusión a los EEUU, pero no pudo ser.

José Opitz, “Pepitín” (La Habana, 20–02-1987) terminó la escuela de circo en 2007. Trabajó durante tres años en Francia y volvió a su país creyendo que otro circo es posible. “El presente y el futuro del circo cubano lo veo muy turbio: no hay posibilidad de formarse más allá de la escuela, faltan aristas que amen lo que hacen, dentro y fuera de escena, faltan directores de circo, dramaturgos, falta gente con ganas de hacer las cosas bien”. Continua diciendo “el circo se estanca pero no sólo por falta de recursos si no por falta de imaginación, por el exceso de burocratización y por los privilegios injustos de los que gozan algunos.” Escuchándole se respiran otros aires para el circo cubano. ¿Estará el Nuevo Circo, o Circo Contemporáneo, llegando a Cuba? Esperemos a ver qué nos dice el tiempo. Veamos también cuando se cumple el sueño de Pepitín “tener una compañía de circo, con una pequeña orquesta, el Circo Opitz”. Suspira y se queda mirando al infinito mientras yo pienso que me encantará ver un espectáculo del Circo Opitz.

Coincidiendo con la celebración del 90 aniversario de Fidel, ocurría otro hito importante en esta gira; el artista Alliet Pérez, de la compañía Estilo Propio, batía el récord del mundo conduciendo una moto con los ojos vendados por las calles de la ciudad. Según él mismo contaba “actualmente el récord lo tiene el mago español Luis Pardo que condujo 7 km en la ciudad de Barcelona, pero no se puede hacer de manera oficial porque desde Guiness World Record dicen que tienen miedo de sacar un récord así y que eso incentive a otras personas a probarlo libremente en su ciudad poniendo en peligro su vida y la de otras personas”. Al acabar el recorrido, una vez ya se sabía como actual recordman declaraba “estoy muy contento y con ganas de seguir mejorando la marca; me gustaría estar preparado por si en algún momento otra persona bate el récord poder volver a superarlo, incluso realizándolo en otro país y que su gente pueda disfrutar de la hazaña.”

Antes de despedirnos de Santiago hicimos una visita a la Virgen del Cobre, la patrona de Cuba, y le ofrecimos un póster de Circuba firmado por toda la compañía. En una de las paredes de la iglesia, colgaban infinidad de muletas donadas por antiguos enfermos a los que la Reina de Cuba, o Virgen de la Caridad, había curado con sus milagros.

Lucas Locus, en un momento de su espectáculo


GUANTÁNAMO, “aquí se vive muy bien, perfectamente”.
En la provincia de Guantánamo trabajamos en Barakoa, primer pueblo de Cuba; en Caimanera, el pueblo donde se encuentra la base militar de Estados Unidos; y en el propio Guantánamo, en el Teatro Guaso.

Caimanera debe de ser de los lugares más pobres de Cuba, no por ello el pueblo deja de tener varias escuelas, junto con espacios multiusos para deportes y actividades culturales. Paseábamos Gabo (fotógrafo Uruguayo que nos acompaña durante toda la gira, algunas de cuyas fotos están publicadas en este artículo) y yo en dirección a la base naval, cuando apareció un militar cubano “de aquí -como marcando una línea recta con la mano, a tres metros de un muro que impedía nuestro paso- en adelante, no podéis pasar. Tampoco podéis tomar fotos”. Unos metros después un vecino del pueblo, de alrededor de 70 años, nos invito a subir a su terraza para observar el interior de la base “¿Y cómo se vive con 'esto' aquí?” -le pregunté ingenuamente. “Muy bien, perfectamente. Yo no tengo ningún problema, ni con los cubanos, ni con los estadounidenses” -a lo que añadió- “tomen fotos si quieren, que los extranjeros si pueden tomarlas, nosotros no”. Cuando nos despedíamos nos recordó “digan que han subido a por agua; no nos está permitido hablar con ustedes”.

Abandonamos Caimanera escuchando una frase que sólo podíamos escucharla allí. Cuando dos amigos se encontraron por la calle le dijo uno a otro “te busqué más que la Interpol a Osama Bin Laden”.

Algo que también forma parte de la gira y de la particularidad cubana, es el fenómeno fan pidiendo fotos después de la función. Todos los artistas solemos ser solicitados pero uno es el que acapara las colas más largas en todos los lugares, Alejandro Licea (La Habana, 16 de Marzo de 1998), Premio Revelación Circuba 2016. “Creo que es una obligación del artista cuando el público le pide una foto. Además para mi es una motivación, es un indicador de que gustó mi trabajo.” Acaba de terminar la escuela de circo y tiene muy claro sus sueños y preocupaciones: “Trabajar en uno de los mejores circos a nivel mundial, ser reconocido como artista, que se conozca mi trabajo y que a mi papá, a mi mamá y a mis hermanos no les falte nada”. Alejandro Licea también ganó el premio del Festival de Albacete, así que, si todo va bien, podremos verle en la cita manchega en Febrero de 2018 con su número de rola bola, ¡Imperdible!

Lucas Locus (izda) posa con otros artistas de la gira frente a la bandera cubana


Nos despedimos de Guantánamo después de realizar una función extra, improvisada, porque el pueblo pedía a gritos que hiciéramos otra más. De aquí iremos a Las Tunas donde conoceremos la sede de Teatro Tuyo, única compañía profesional de Cuba especializada en el lenguaje del payaso, luego a Sancti Spíritus, Cienfuegos y Matanzas, última parada de la gira. ¿Será especial la última función? Pronto sigo contando.


Fotografías: Gabo Rousserie 
Artículo aparecido en la Revista Zirkólika en Invierno de 2016

martes, 13 de junio de 2017

¡Salud y Circo, que 'bellesa' sobra! Memorias de Circuba, por Lucas Escobedo (1 de 3)

Del 11 al 17 de Julio de 2016 se celebraba en La Habana la edición número 15 del Festival Circuba en la remodelada Carpa Trompoloco, que debe su nombre al personaje creado por Edewin Fernández, quien en los años 50 y 60 acercó el circo a la televisión cubana. Más de cincuenta artistas de diez nacionalidades diferentes habíamos sido invitados a participar en este evento que cumplía 35 años desde su primera edición, que se consolida, en palabras del director general de Circuba, Rigoberto E. Fernández, como “el tercer festival de circo más antiguo del mundo y el festival internacional de circo más importante de América”. Además de eso, este año estaba especialmente dedicado al 90 aniversario del “Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.

Festival Circuba
Circuba empezó a funcionar en 1981 con el propósito de mostrar lo mejor de ese arte en el país. Con la caída del bloque socialista en la década de los noventa Cuba vivió lo que se conoce como Período Especial, donde se produjeron fuertes cambios en la educación, en la alimentación, en las fábricas y, lógicamente, también afectó a la cultura y al circo. El festival tuvo que suspenderse hasta que en 2007 decidieron volver a sacarlo a la luz. Desde entonces se viene celebrando de manera anual a lo largo del mes de julio.

El festival Circuba se desarrolla principalmente, como ya he dicho, en La Habana, donde se concentran los días de competición ante el jurado y en los que participan todos los artistas nacionales e internacionales. Una vez se entregan los premios y acaban las presentaciones en la Carpa Trompoloco empieza lo que ellos llaman Circuba en gira (del 19 de julio al 4 de septiembre), cuyo objetivo principal es que el festival pueda ser visto por todos los ciudadanos del país haciendo que no sólo la capital disfrute del espectáculo circense. Para ello realizan una selección de artistas, nacionales e internacionales, para recorrer la isla actuando en diferentes teatros y salas polivalentes (grandes pabellones de deportes).

Tuve la suerte de ser seleccionado para formar parte de dicha gira y aquí me hallo, viajando por este país lleno de contradicciones, conociendo sus lugares y a sus gentes, disfrutando de sus tradiciones y absorbiendo Cuba por cada poro de mi piel. A continuación, os ofrezco breves retazos de mi cuaderno de bitácora con el único objetivo de compartir esta experiencia y abrir las puertas a lo que pueda surgir.



LA HABANA, las competencias.
Allí pasé los primeros diez días, sumido en la vorágine del festival, con artistas de diferentes países (Argentina, México, Rusia, Perú, Estados Unidos, Cuba, Taiwán,...) y presentando mi espectáculo ante el público cubano y los miembros del jurado, también de diferentes procedencias.

Mi aparato para el espectáculo llegó a Cuba el mismo día que yo, en el mismo avión, pero no nos dejaron sacarlo del aeropuerto hasta el día del debut. Pero ellos siempre me decían “tanquilo helmano, que too va salil bien”. Y realmente así fue; a pesar de no haber ensayado una sola vez ni con las luces, ni con el sonido, ni con los músicos.

Yo venía a participar en el festival y a disfrutar de la posterior gira. Sabía que en Circuba se daban premios pero, por tópico que suene, no venía pensando en ellos. Aún así, una vez todo empezó a andar, resultaba imposible olvidarte de ello, pues desde la organización hacían mucho hincapié en la importancia de los premios, de las competencias, de las presentaciones ante el jurado. Continuamente recordaban que estábamos en una competición. Por suerte el ambiente entre todos los artistas fue realmente bueno y en ningún momento nos tratábamos como competidores o contrincantes, todo lo contrario, dolía el fallo del otro como si de un amigo se tratara.

La Carpa estuvo hasta arriba todos los días del festival, con un ambiente difícilmente igualable. Cerca de dos mil personas disfrutaron cada día de los espectáculos convirtiendo ese espacio en un griterío constante, porque el público cubano, ríe, aplaude, se emociona ¡y grita! Cuando algún artista realizaba una proeza que era de su agrado, el público gritaba de emoción.

Así pasó la semana de Circuba en La Habana, muchos artistas volvieron a sus respectivos países y otros nos preparamos para empezar la gira. Próxima parada, Pinar del Río.

Lucas "Locus", en un momento de su espectáculo


PINAR DEL RÍO, el universo del reguetón.
Uno llega a este país con unos referentes musicales cubanos Carlos Puebla, La Trova, Buenavista Social Club, Bebo Valdés, Chucho Valdés, Silvio Rodríguez, entre otros, y de repente me encuentro con el reguetón, como principal exponente de la música cubana. A partir de ahora, todos los desplazamientos que haremos por el país serán en autobús a ritmo de reguetón a todo volumen.

Nada más llegar a Pinar del Río nos recibieron en el hotel y nos llevaron a comer a un restaurante español (al menos eso ponía), arroz con frijoles, congrí. “Primero las mujeres y los extranjeros” -decían a la hora de ocupar los taxis hacia el restaurante. Cuanto menos resulta curioso el trato hacia el extranjero; protegidos y valorados como una de las principales fuentes de ingreso económico para la isla.

En Pinar del Río hay importantes fábricas de tabaco. En ellas existe la figura del “lector de la fábrica”, cuya responsabilidad es leer para los trabajadores mientras ellos siguen haciendo su labor. Cuentos, poemas, teatro, periódicos, todo aquello que sea interesante para ellos, el objetivo es asegurar la cultura y la información a la población en su puesto de trabajo. Así pues, todas las mañanas, desde las 7:30 a las 8:30 h los lectores acuden a sus fábricas a leer para ser escuchados mientras los tabaqueros realizan sus tareas. Una bonita idea.

En esa primera semana presentamos el Gran Espectáculo Internacional de Circo con banderas de 17 países (cuando en realidad sólo somos cuatro los países en gira) en diferentes municipios de Pinar del Río. Alguno de los números que participan son: Estrellas Latinas, de Cuba, un trío de malabares clásico con rutinas de mazas, aros y voleadoras; Estilo Propio, también de Cuba, número de telepatía en el que dos personas adivinan todo lo que el público les ofrece; Yon Haros, México, ofrece un número de rueda Cyr, la primera vez que se ve en Cuba esta disciplina, al menos así lo anuncian.

Es difícil saber cuánto dura ya que nunca empezamos a tiempo. En La Palma se retrasó dos horas la función. No pasó nada, salió una chica con un megáfono por el pueblo a informar a la gente para que supieran que el espectáculo del Circo Nacional de Cuba se haría a las 13 h.

Terminamos la primera semana con algún que otro incidente. Por ejemplo, en cuanto a mi, un día no pude trabajar porque mi estructura de madera la habían dejado al aire libre en medio de una tormenta tropical; al día siguiente, media estructura viajó al teatro y la otra media se quedó en otro camión; otro día el escenario era mucho más pequeño de lo que se pensaba y hubo que suprimir muchos números. En fin, tal vez lo mejor sea dejarse llevar y discurrir por el país sin sobresaltos.




MAYABEQUE, el cocodrilo entró en escena.
Llegamos a Mayabeque tras un pequeño percance, tuvimos un reventón en una de las ruedas del autobús. Nos bajamos todos de la guagua y nos pusimos a esperar a que alguien parara con un gato para poder cambiar la rueda. Casi dos horas después de estar en pleno asfalto con un sol que sólo existe aquí, emprendimos de nuevo nuestra marcha.

Esto sigue siendo un país de contrastes. Cuando creo que estoy empezando a cubanizarme descubro algo realmente inesperado e inexplicable que me trae de nuevo a mi realidad de yuma o guiri, consiguiendo que mi deseo de entender este país siga quedándose en eso, en un deseo, que continúo tratando de satisfacer. Aquí nada ocurre como uno espera que ocurra y nunca nada es como dicen, siempre hay pequeños problemas que hacen que lleguemos cinco horas tarde a un sitio, por ejemplo.

La mayoría de los artistas del espectáculo son graduados de la Escuela Nacional de Circo de Cuba, que el próximo curso cumplirá cuarenta años de vida. Jóvenes de entre 15 y 22 años acuden a La Habana desde diferentes puntos del país con la ilusión de ser admitidos en la escuela. Los seleccionados, entre 30 y 40 personas cada promoción, pasarán los próximos tres o cuatro años estudiando y viviendo en las instalaciones que la escuela les ofrece.

El primer año es genérico, por las mañanas trabajan las asignaturas correspondientes a lo que sería 4º de ESO, 1º de Bachiller y 2º de Bachiller (matemáticas, lengua, historia,...) y por las tardes las disciplinas circenses (acrobacia, malabares, teatro,...).

Ernesto Perdomo JiménezNesti” (La Habana, 19/11/1990), uno de los payasos de la gira, salió de la escuela en 2009. Nieto del ilusionista cubano, el Mago Willar, se graduó como payaso y como mago. “En la escuela convivíamos gente que veníamos de familia de circo y gente que no” -nos cuenta. “Lo más negativo del circo en Cuba es que se ha vuelto un negocio, donde muchos artistas no aman lo que hacen, sólo quieren sacar dinero del circo”. Concluye diciendo “si Dios te dio la posibilidad de hacer lo que te gusta y cobrar por ello, tienes que protegerlo.”

En Mayabeque, Nesti y Pepitín, de quien hablaré más adelante, introdujeron un nuevo reprís en el que una persona del público queda “muerta” en escena cubierto con una sabana. Cuando se da cuenta, le han puesto un cocodrilo a escasos 30 cm de su cuerpo. Os imaginaréis la reacción de pavor en la mayoría de los “voluntarios”. Al público cubano le encanta.

Y hablando de cocodrilos, nos vamos a una tierra donde abundan.



ISLA DE LA JUVENTUD, la isla del tesoro.
Una isla paradisiaca en medio del Caribe. Antiguo lugar frecuentado por piratas que se refugiaban ahí a descansar y reponer víveres, al mismo tiempo que esperaban el paso de barcos para lanzarse a la emboscada. Robert L. Stevenson tomó esta isla como inspiración y la eligió para centrar su clásica historia La Isla del Tesoro.

“¿En esta zona nos podemos bañar?” -pregunté a un trabajador del hotel donde nos alojábamos. “Sí, claro.” -respondió escuetamente. “¿Pero no hay cocodrilos? Es que nos habían dicho...” -me interrumpió riéndose- “Claro que hay, pero no te preocupes que saben que si los vemos nos los comemos y nos tienen miedo.” Ambos reímos la broma, que no por ser graciosa dejaba de ser cierta, y disfrutamos de esas playas siguiendo el lema de allá donde fueres, haz lo que vieres.

Uno de los logros de la gira Circuba es llevar el circo a lugares donde de otra manera no se vería, como es el caso de Isla Juventud, donde ni siquiera podemos decir que pueda disfrutarlo una vez al año. Allí se presentó un nuevo número que lo anunciaban como el circo del futuro, y estreno nacional en Cuba, pues nunca antes se había visto esa disciplina: malabares de luz. Una rutina de swing con dos bastones de led ejecutada también por el mexicano Yon Haros. ¡Pocas veces he escuchado a un público gritar tanto!

El último día visitamos Cocodrilo, un poblado alejado de la isla y de difícil acceso (tardamos cuatro horas en recorrer 100 km). Cuando llegamos todos los niños y niñas dormían y fueron avisándoles casa por casa al grito de “¡Ha llegado el circo! ¡A las 10h comienza el espectáculo!”. Allí realizamos una versión reducida del espectáculo en un sencillo cobertizo donde suelen juntarse los habitantes de la comunidad.

Antes de comenzar la función la responsable de promoción cultural de Cocodrilo, Magdalí Adame, nos ofreció un bonito poema. Dejo aquí apenas unos versos:

“Hoy es un día especial 
que tiene un nuevo estilo
porque está en Cocodrilo
nuestro Circo Nacional.
Por eso en este local
de bailar con sabrosura,
vienen aquí a intercambiar 
y a mostrarnos su cultura...”

Al acabar nos regaló cangrejo cocinado por ella en su casa para nuestro viaje de vuelta.

Desde aquí, viaje largo en barco y autobús hacia Santa Clara.

Lucas Locus, preparándose antes de entrar a escena

SANTA CLARA, un punto de inflexión.
En Santa Clara reposan los restos del Che Guevara; allí fue donde culminó la Revolución de 1959 terminando así con el régimen de Batista. Sea a causa de eso, o sea casualidad, Santa Clara es un pequeño oasis libertario en esta Cuba de contrastes, donde el racismo, el machismo y la homofobia, por ejemplo, caminan por las calles de cualquier ciudad cubana.

“Quien va a La Habana y no va al Malecón, no ha estado en Cuba” -dicen. Yo diré “quien va a Santa Clara y no va al Mejunje, no ha estado en Cuba”. El Mejunje es una especie de centro cultural donde se combina programaciones teatrales, música tradicional, exposiciones, fiestas universitarias, conferencias, reuniones de colectivos, etc. Creado hace 32 años allí tienen cabida todas las personas, y eso aquí es mucho decir.

Allí trabajamos en la Sala Amistad, un pabellón de deportes presidido por dos grandes imágenes de Fidel, Honor Patriotismo, y de Chávez, Honor a la Dignidad. Un espacio inmenso con capacidad para más de 4.000 personas. En la foto se pueden ver ambas imágenes mientras en la pista está el número de animales amaestrados (palomas, cotorras y perros) que ofrece Ana Belén y Jesús Castro, también ex-alumno de la Escuela Nacional de Circo.

Todavía nos queda Ciego de Ávila, Santiago de Cuba, Guantánamo,...
¡Continuamos en el próximo capítulo!

Fotografías: Gabo Rousserie 
Artículo aparecido en la Revista Zirkólika en Otoño de 2016

miércoles, 7 de junio de 2017

EIA abriendo brecha

El pasado lunes 5 de junio tuvo lugar la entrega de los Premios Max 2017, el galardón más importante en las Artes Escénicas en España. Este año, además de ser la XX edición, había una pequeña novedad: las artes de calle tendrían categoría propia. Pero las novedades no acababan ahí, una compañía de circo estaba entre las nominadas a Mejor Espectáculo Revelación. Se trata de la compañía de circo EIA por su obra InTarsi.

Estas dos situaciones por sí solas ya van significando que el circo está tomando el camino adecuado, con una presencia cada vez mayor dentro de las Artes Escénicas. Lo bueno vendría en este momento:



Eso es, EIA había conseguido un premio Max. Algo muy importante para el circo nacional. Armando Rabanera además, hizo un discurso soberbio reivindicando el circo como arte mayor y aprovechando para exigir a las autoridades, programadores y a los propios Max que se atrevan con más circo. Es un primer paso para que se comprenda que las artes circenses son un elemento muy peculiar pero también enriquecedor, capaces de integrar dentro de sí mismas un poco de cada una de las otras artes, algo único, el arte total. InTarsi ya había conseguido el Premio Especial del Jurado de los Premios Zirkólika, los premios del circo catalán, en 2016.

Las razones de por qué un espectáculo de circo se  ha colado de esta forma en estos premios las deduce uno en cuanto ve InTarsi:



Juego. Es la palabra que se viene a la mente mientras uno observa esta obra. Se percibe en cada movimiento y en cada fase, los artistas están disfrutando y logran transmitirlo al público. También deja una sensación de “obra viva”, cambiante, donde las entradas y salidas constantes de los artistas, de la escenografía , de las músicas, parecen mecer al espectador mientras le sacan una sonrisa de satisfacción.

Es InTarsi el segundo trabajo de la compañía EIA tras Capas. Tras un periodo de investigación y residencia artística, presentaron en 2016 esta obra basada en el “continuo movimiento, en el construir y deconstruir”. Y son fieles a esta premisa. Al inicio una escenografía dispuesta con un artista saltando en un minitramp. Nunca más volveremos a verla así, cada uno de sus paneles de madera y metal tienen la forma precisa para encajar con las otras piezas, pero también tiene una función muy concreta en cada momento de la obra. Una hará de soporte para un mástil, otra de báscula para algún pequeño vuelo de los artistas, otra incluso será pasarela de un desfile imposible, y así.

Los artistas demuestran su madurez y su control de los tiempos. Se divierten, sudan, se ríen y sufren. Su complicidad es palpable, su nivel técnico altísimo. La fluidez de movimientos y elegancia de Fabio Nicolini, un gran acróbata. El dúo entre Armando Rabanera y Fabrizio Giannini, donde se notan sus años de trabajo juntos, donde el primero representa magistralmente la hiperactividad de los menudos y el segundo se muestra como un portor increíble con dotes de bailarina del vientre. La originalidad de Manel Rosés (o su cover Eduardo Lucas) para presentar las verticales y las acrobacias de suelo a ritmo de su propia voz en bucle.

Un espectáculo que atrapa y hace cómplice, que invita a divertirse con los artistas y a sentirse parte de la obra.

Enhorabuena EIA por el premio, por la trayectoria, por abrir brecha.




Para saber más (o "Max"):