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miércoles, 17 de enero de 2018

"Hay que dejar espacios para el amor y el disfrute", entrevista a Thom Wall

En el espacio de tiempo entre los dos shows de Totem en los que ese día tiene que actuar, en un gran traíler-restaurante, nos recibe Thom Wall (EEUU, 1987). Mientras picotea, Thom se muestra divertido, amigable y muy entusiasta, reflejo de una persona que ama lo que hace y que parece estar dispuesto a compartir esa ilusión con todo el que le rodea. Siempre abierto a conocer a los malabaristas de los sitios donde viaja, charlar con Thom se hace muy ameno y enriquecedor. Con él hablamos de su biografía y su situación actual en el Circo del Sol.


Thom se aficiona a los malabares al mudarse a St. Louis, Misouri, una ciudad del medio-oeste americano. Allí, en un club de malabares, aprende lo básico y comienza a asistir a festivales y a hacer pequeñas actuaciones. Realiza una audición para la Escuela de Circo de Quebec (Canadá), pero es rechazado. Decide, por tanto, centrarse en sus estudios y asiste a la universidad local realizando una licenciatura en Literatura Alemana, "en realidad, estaba más interesado en el idioma. Me gustaba el alemán desde el instituto, junto con el español, que me parecía útil. Quise combinar ambos idiomas en la universidad, junto con asignaturas de árabe, portugués, psicología, pedagogía, etc. En un momento dado me dijeron que para poder licenciarme y mantener la beca tenía que escoger asignaturas de literatura alemana. Fue interesante, pero no me apasionaba, por lo que hacía muchos malabares, entrenaba, iba a encuentros, etc", explica Thom.

"Cuando terminé e intenté conseguir un trabajo con mi licenciatura en alemán me di cuenta de que tenía que buscar otras salidas", recuerda entre risas. Así empezó un periplo en el que trabajó como monitor de campamento donde se hacían malabares, en un show alternativo compartiendo gira con tragasables y faquires, etc; así vio que podía vivir del circo. Se sacó el título CELTA (Certificate for Teaching the English Language To Adults) de la Universidad de Cambridge para poder ser profesor de refugiados en EEUU. Teniendo ya comprometido un destino, en el último momento fue rechazado. Es entonces cuando se muda a Vermont y entra en NECCA (New England Center for Circus Arts), una pequeña escuela donde realizó un programa de entrenamiento de un año y creó un número de bolas. Una vez terminado, con 25 años, volvió a echar la solicitud para la Escuela de Quebec, siendo nuevamente rechazado.


Como explica en su blog, estos rechazos le ayudaron a crecer y a esforzarse más en su carrera profesional. "Además, su estilo es muy contemporáneo, no creo que si hubiese estado en Quebec estaría haciendo las mismas cosas ahora. Hay cosas que no puedes aprender en la escuela, que sólo se aprenden probando y fallando"; y recuerda entre risas una anécdota: "el primer espectáculo de calle que hice en mi vida salió tan mal que al terminar le devolví el dinero al público de lo avergonzado que estaba. No niego que [la escuela] es una gran experiencia, pero hay cosas que se aprenden de otra forma".

Señalado sobre las peculiaridades del mercado circense en EEUU, explica: "en las escuelas parece que pretendan que vivas de un número de 7 minutos, pero en realidad necesitas algo mucho más largo y que resulte entretenido al público americano, con más conexión humana. El humor es un gran vehículo para lograrlo, eso sí, sin detrimento de la calidad técnica". Y completa: "para otro tipo de shows apenas hay espacios, quizá algunos teatros o salas, pero muchos buenos malabaristas americanos han tenido que emigrar a Europa a buscar una línea más artística, como Wes Peden, Tony Pezzo o Jay Gilligan". 

Interesado desde el principio en la historia del malabarismo y en utilizar objetos peculiares en sus espectáculos, Thom lo ve como una especie de arqueología: "hay trucos clásicos que ya nadie hace, como los malabares con 6 platos (...), quizá porque la única forma de estudiarlos y aprenderlos es leyéndote libros y mirando viejas fotos. Hay muchas cosas por redescubrir, cuantos más libros lees, más te interesa". De hecho uno de los últimos shows de Thom, On the topic of juggling, habla de los malabares y su historia. Es por eso que Thom es uno de los pocos artistas en activo que trabaja con el mouthstick (aparato de madera que se introduce en la boca y con el que se mantienen otros objetos en equilibrio). "Una vez trabajé con un artista ruso que lo hacía y me gustó, además, muy poca gente lo hace en EEUU, por lo que eso me beneficia de cara a posibles contrataciones. Me fabrico yo todos los aparatos con los que actúo, me llevó unos 6 meses conseguir mantener una copa sobre el palo, es muy difícil".



Tras una temporada trabajando en parques de atracciones (incluido en Corea del Sur) y con sus shows personales por todo EEUU, Thom recibe en 2013 una llamada del Circo del Sol. "Me llamaron para ir a Portland, donde estaba el show [Totem] entonces y me presentaron a Greg Kennedy, que es quien me había localizado como posible sustituto, y me dijeron: si dentro de 3 días haces 100 lanzamientos con 7 bolas dentro del cono, el trabajo es tuyo". Lo consiguió y a las dos semanas estaba de gira. El número de Kennedy es de los pocos en el circo con copyright y es tan específico que tiene que repetir todo el número con los mismos lanzamientos, sin permitirle variarlo (aquí explica cómo fue el entrenamiento). "Por suerte tengo tiempo para entrenar otras cosas y hacer actuaciones en las semanas de descanso, ¡Incluso pude casarme [con la artista Chloe Walier] en noviembre entre la gira de Bruselas y Madrid!".

También explica qué supone para un artista trabajar en el prestigioso Circo del Sol: "para mí es un trabajo, nada más. Tiene cosas buenas y malas. Por un lado es el sitio donde todo el mundo quiere actuar y no tienes que hacer trámites burocráticos. Por otro cada vez que fallo se anota y cada poco tiempo mandan un informe a Montreal sobre mis fallos o sobre mi maquillaje. (...) además, cuando se sustituye a un artista es por otro que hace exactamente lo mismo, los artistas parece que no existen. Es un negocio enorme, tienen que cuidar todo eso para que funcione".

Thom mira el reloj, tiene que volver al camerino para maquillarse antes del show, es el octavo de esta semana y nos explica que con los horarios españoles, tan tardíos, los artistas están muy alterados, con muchas lesiones. Por suerte hay tiempo para plantearle una duda que se hacía él mismo hace tiempo: ¿El malabarismo es un hobby o un trabajo? "Ambas, es un trabajo como el de Totem, pero a la vez es un hobby porque sigo practicando cosas como el spinning que ahora mismo hago para mí, igual en un futuro los hago en el escenario, pero no ahora. Hay que dejar esos espacios de amor y disfrute, ya que el trabajo a veces te deja poco sitio".

Más información:
Imágenes de Thomwall.com

miércoles, 3 de enero de 2018

Lo más leído del blog en 2017

¡Feliz año a todo el mundo! Espero que hayáis entrado en 2018 como se merece. Por mi parte lo hago preñado de ilusión, nunca mejor dicho. Toca repasar cómo fue 2017 en esta casa y hablar de las entradas más visitadas:
  1. Malabares y Equilibrios, por Thom Wall. Es un buen toque al ego darse cuenta que tu entrada más visitada es la traducción de otra, aunque a la vez le hace a uno sentirse como el creador de algo exclusivo y minoritario (y tú, afortunado lector, eres parte de ello). El que no se consuela es porque no puede, pero la verdad es que la entrada original de Thom Wall es buenísima y explica de maravilla cómo hacer el dichoso truco.



  2. ¿Está Anthony Gatto infravalorado? Reflexión que dio para cierto debate tras ver el vídeo que hizo en su momento Luke Burrage (y podéis ver en el enlace a la entrada). Está claro que hablar del gran Gatto sigue removiendo a la comunidad circense, aunque lleve ya retirado unos años. Acababa el artículo con una buena moraleja: "bebamos de la historia (...), al recordarla podremos apreciar mucho mejor el presente".


     
  3.  Por qué el EUCIMA no es un festival. Esta entrada reinvica el caracter peculiar de un encuentro de circo como es el EUCIMA, que pese a su crecimiento con los años se esfuerza por mantener su carácter altruista. Un alegato a que todos los que participamos en el encuentro lo sintamos como nuestro y le demos vida. Larga vida al EUCIMA, cuya IX edición fue un éxitohttp://www.malabaresensutinta.com/2017/04/ix-eucima-de-las-dudas-al-exito.html y que ya ha anunciado la décima.

    Foto: Javi Cassi

  4. Sobre circo con animales. En febrero me arropaba con mi toga de abogado del diablo y lanzaba al aire varias preguntas sobre si la solución era prohibir los animales en el circo. Por primera vez en el blog aparecieron "haters" (supuestamente defensores de los animales) a insultar sin argumentar, lo cual hace mucho por la imagen de este colectivo. Por suerte, más tarde pude entrevistar a Alberto Díez, portavoz de InfoCircos y respondió a todas las preguntas allí vertidas, un placer conocer a esta persona.


  5. Menciones especiales. Pese a que no han sido de las entradas más visitadas, para mí han sido muy bonitas. La primera es la entrevista al acróbata australiano Lewie West, que nos permite conocer un poco por dentro a este increíble artista. Y la segunda es mi experiencia en el backstage de Totem, del Circo del Sol, que resultó fabulosa.
 


Bien, veremos qué nos depara 2018, seguro que mucho circo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Ración de vídeos del mes. Especial fin de año

Así, como quien no quiere la cosa, ha pasado otro año. Toca visitar tópicos del tipo: "¿ya? ¡Cómo pasa el tiempo!" porque se acercan mucho a la realidad. En la vorágine de nuestro día a día, empeñados en ocupar hasta el último momento en actividades, el tiempo pasa fugaz a nuestro lado. Lo importante es darse cuenta y saber disfrutar esos momentos. 
En lo personal, 2017 ha sido un año increíble, lleno de cambios, todos a mejor. Boda, coche, embarazo...Una locura siempre llevada entre sonrisas junto a Ali (gracias por tanto), sabiendo además que lo mejor está por llegar. 
En lo circense también da un poco de vértigo echar la vista atrás. Un EUCIMA consolidadísimo, cada año un poquito mejor; mi primera actuación en un gran auditorio; la confirmación de un nuevo gran proyecto en forma de festival que pronto se anunciará y mi participación como jurado para la dirección artística del Circo Price. Lo dicho, de locos. 
Aún jadeante tras este 2017, toca mirar a 2018 a los ojos, intentar escudriñar qué nos traerá. Espero que sea un gran año para todos, yo estoy convencido que así será. 

Pasen, hay sitio al fondo

1) Playful Day. Juntar a artistas del Circo del Sol, del espectáculo Totem, con músicos de hang puede resultar en cosas tan bonitas como estas:




2) Brunn finish. El truco final de Francis Brunn es una delicia que no cansa. No había sido consciente hasta ahora de las variantes que fue mostrando durante los años. Luke Burrage se ha pegado el currazo de hablar durante más de 20 minutos de las distintas versiones del truco final y los realizados por otros artistas. Grandísimo trabajo de documentación (aviso, un poco duro para profanos).



3) Shade Flamewater. Pude disfrutar de este faquir australiano en el espectáculo navideño del Price de este año. Una actuación que me impresionó mucho por todas las transferencias y bailes que realizaba con el fuego. Quizá son cosas habituales entre tragafuegos, pero para mí fue un show renovado y muy entretenido.


4) Jose Valencia. Me vais a perdonar pero mis escasos conocimientos informáticos me han impedido enlazar correctamente este vídeo que en los últimos días ha corrido como la pólvora. Vais a tener que entrar directamente a Facebook. Es un minuto donde la boca y los ojos se van abriendo cada vez más. Espectacular.


5) Jaimee Allen. El cloud swing (no sé la traducción, perdonad) no se ve a menudo en las pistas. Es de esos aparatos que parece que no van a tener mucho recorrido. Luego ves trailers como este y te dan unas ganas locas de ver el número completo.


6) The Sinekos. El oldie del mes es probablemente uno de los mejores del año. Brutal el ritmo, brutales las acrobacias, brutal la portora. Gracias a Escircofrenia por subirlo.





¡Salud y mucho circo!

Feliz 2018

jueves, 28 de diciembre de 2017

Los viajes de Marco y Pili

La Navidad en el Price es el gran momento de este enorme teatro. Es sin duda el espectáculo que más funciones realiza del año y al que más público asiste. Los últimos 8 años la producción de la Navidad había corrido por cuenta de Productores de Sonrisas (los hermanos González) con un bagaje que incluía grandes nombres en la dirección y en la pista.

 
Este año se decidió realizar una convocatoria para seleccionar a la nueva dirección artística del espectáculo. Recayó en Javier Jiménez, director artístico de la escuela de circo de Madrid, Carampa (Premio Nacional de Circo 2011). Todo un reto que han afrontado en asociación con la productora Som! (Sold Out Media).

El espectáculo gira en torno a una recreación de los viajes de Marco Polo desde la mirada de dos niños, Marco y Pili, que realizan un trabajo escolar. Así, se van sucediendo increíbles aventuras mientras realizan la Ruta de la Seda y llegan al palacio del Gran Khan. Valiente apuesta la de este año: dejando de lado la temática navideña, pero manteniendo el enfoque infantil.

Marco está interpretado por un divertido Jose Luis Redondo, al que se le agradecen los momentos de improvisación con el público, su punto fuerte. Leticia Vetrano es Pili, y logra una buena conexión con el público infantil. Los asiste Roberto Carlos Rodrigues "Beto", quizá algo infrautilizado como acróbata. El Gran Khan es una enorme marioneta creada por Javier Gallego que aporta el toque exótico y se mueve con gracia por la pista.



De las actuaciones, destaca por encima de todos la troupe asiática Shi Xinghui con sus leones chinos y sus increíbles acrobacias sobre los postes, gran colofón del espectáculo. También muy espectacular el faquir de fuego Shade Flamewater, que consigue dominar las llamas a su antojo. Los malabares horizontales de Emiliano Sánchez Alessi, unos bellos balones orbitando a su alrededor en diferentes patrones, consigue un gran efecto entre el público. Milena Oksanen consigue que más de uno intente no mirar en sus vuelos y piruetas sobre el trapecio swing. Completaron el elenco Nini Storm y Jeremías Faganel a los mástiles, el trío de telas aéreas María Garaizabal, Diana Páez y Carla Rojas, la troupe ucraniana de tramp wall U Show Team y Hedda Lukkala con la rueda Cyr.
Si bien el nivel es alto, se echa de menos algún número rompedor, de esos que levantan al público del asiento, aunque el conjunto es homogéneo.

Mención especial a la banda dirigida por Juan Sánchez y Valentín Iturat. Todo espectáculo circense gana mucho con música en directo y se agradece la apuesta por ella. Quizá se podría trabajar más en la enfatización musical de algunas actuaciones para no "aplanarlas", pero poder sentir el acompañamiento en directo es un placer.


Los Viajes de Marco y Pili es, en conjunto, un buen espectáculo que no defraudará pese a que no hayan apostado por la temática navideña ni por una escenografía fastuosa. Está más centrado en la historia y las actuaciones, y aunque ha habido algunas quejas de espectadores al respecto (cuesta cambiar del imaginario colectivo la simbiosis de circo+Navidad), la inmensa mayoría sale satisfecho del circo. Hasta el 7 de enero se puede disfrutar en el Teatro Circo Price.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Finaliza el I Congreso CircoRED

Del 18 al 20 de diciembre ha tenido lugar el I Congreso CircoRED, celebrado en el Teatro Josep Carreras de Fuenlabrada (Madrid), bajo el lema "Avanzando en circo". Se trata de un importante hito en el asociacionismo del sector profesional del circo en España, ya que, como resaltan sus organizadores: "para el sector del circo actual es el comienzo de un proyecto que permitirá conectarnos, unirnos y reunirnos".



CircoRED es la Federación de Asociaciones de Circo de España, creada en 2015 con el objetivo de representar a todo el circo del país y unir esfuerzos.  Además, es un punto de referencia del circo actual para el ámbito de la cultura, las instituciones y la sociedad. Actualmente está formado por 6 asociaciones de diferentes comunidades autónomas: APCC (Asociación de Profesionales del Circo de Cataluña), ACA (Asociación de Circo de Andalucía), Circonove (Galicia), APCCV (Asociación de Profesionales del Circo de la Comunidad Valenciana), MADPAC (Profesionales, Artistas y Creadores de Circo de Madrid) y la Associació de Profesionals de Circ Balear.

La convocatoria ha resultado mejor de lo esperado, según declaraciones del propio presidente de la asociación, Gonzalo Andino, al cierre del evento. Han participado más de 100 personas, representando a 13 comunidades autónomas diferentes, muestra de la importancia que da el sector a este congreso. 

Fotografia: Mai Ibargüen


Durante las jornadas se ha realizado una revisión del panorama actual de circo en España, una mesa informativa sobre el asociacionismo y los objetivos de CircoRED o una mesa redonda donde se comentaba la posibilidad de un futuro circuito y feria estatales de circo, implicando a diversos agentes de la cultura (artistas, programadores, distribuidores). También, se organizaron talleres enfocados a la mejora del trabajo de producción y distribución de las compañías. Además, se invitó a representantes del Ministerio de Cultura, Acción Cultural Española y Circostrada para que también expusieran la situación de las ayudas al circo español dentro y fuera de nuestras fronteras. Como guinda, se aderezaron con diversas actuaciones en formato de piezas breves de compañías de diversos puntos del país, como Cía Amer y África, Cía Dukto o Cía Acrobacia mínima.

En resumen, los objetivos del congreso parecen haberse cumplido con creces, y se espera que para el circo esto suponga un nuevo punto de partida (no es la primera reunión de este tipo que se celebra) para poder "avanzar" hacia un sector del circo reforzado, unido y que luche por sus objetivos comunes.

Fotografia: Mai Ibargüen


Si no pudiste asistir y tienes interés en escuchar las charlas del congreso completas, están todas recogidas en el siguiente canal de Youtube y en los siguientes vídeos:

- Primera jornada: https://youtu.be/3EjHm7rCOAw
- Segunda jornada:  https://youtu.be/XXN-ooFrK7M



Gracias a la organizadora y vicepresidenta de CircoRED, Elena Ros, por los datos de participación; y a Mai Ibargüen por ceder las fotografías a este blog. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Inside Totem

Que uno de los artistas del Circo del Sol te invite a ver Totem desde el backstage después de haberlo visto desde la butaca es un lujo que nunca debe rechazarse. Es tener la oportunidad a ver cómo se mueve por dentro un espectáculo de este tipo, con una multinacional del circo detrás, con un grandísimo elenco y con unos medios humanos y materiales inimitables. Para mí ha sido una experiencia fantástica que me ha ayudado a ser consciente de qué es el Circo del Sol, de la que he aprendido muchísimo y que recordaré muchos años.

Por haberla vivido tan intensamente, quería compartirla en forma de las imágenes que se me iban quedando en la cabeza, junto con algunas fotografías que me permitieron sacar (son con el móvil, disculpad la calidad). Espero poder transmitir las sensaciones que me fueron llegando.



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Entrar por la puerta de "artistas y personal". 
Pasear entre los innumerables tráilers y módulos. 
Subir a un enorme camión-comedor con unos 5 cocineros para servir a los trabajadores.
Tomarte una infusión con Thom Wall en una mezcla de charla-entrevista.
Que otros artistas se te acerquen a saludar y preguntar qué tal.
Entrar en la carpa de trasescena y ver que está perfectamente organizada:
Aquí el gimnasio, en medio la zona de aéreos, a la derecha los camerinos, al fondo la sastrería y zapatería, detrás el taller...
Junto a la entrada al escenario un espacio limpio con un espejo, unos sofás y una televisión con el show en directo, arbolito de navidad incluido.

 

Las sillas de invitados preaparadas junto a los sofás.
Las tazas con el nombre de cada uno sobre la fuente de agua.
El regidor avisando de los tiempos con una sonrisa en la cara.
El tablón con todo el esquema del show, la hora, la temperatura y la humedad.


El ir y venir continuo de los artistas y ayudantes según el momento: unos calentando, otros aburridos mirando sus móviles mientras la TV muestra a sus compañeros actuando por décima vez esta semana.
Ver su proceso de cambios de vestuario. Ver su maquillaje de cerca.
La troupe de rusos practicando con sus barras
El patinador haciendo bromas con todo el que se cruza en su camino.
En el gimnasio la trapecista lesionada ejercitando su hombro derecho.
El payaso que hace elíptica entre entradas.


El malabarista que practica obsesivamente su rutina de diábolo.
Un acróbata disfrazado de mono mirando relajadamente la televisión tumbado en el sofá mientras espera el momento de entrar a escena. 
La monociclista que repasa en vídeo su actuación para contar los fallos.
El paseo por sastrería y demás, flipando con los trajes hechos a medida, los miles de botes de maquillaje y las diferentes máscaras mirándonos.

Los propios artistas ofreciéndose a hacerse fotos con nosotros.
Descubrir los pasadizos bajo el escenario, donde hay que desplazarse tumbado sobre un monopatín.
Ver al batería de la banda completamente aislado tras las cortinas y gradas, rodeado de pantallas para poder llevar el ritmo.
Chocar los cinco con todos los trabajadores al terminar el show. 
Salir del recinto intentando retener todo esto en la cabeza.




Gracias a Thom Wall por su simpatía y por permitirnos vivir esta experiencia.
A Ali por acompañarme a ver tanto circo y por tantas y tantas cosas. 
 



Nota: Eric Hernández, uno de los artistas del Soleil, ha realizado un videoblog explicando varias experiencias en el backstage durante su estancia en Madrid








lunes, 4 de diciembre de 2017

El acróbata versátil, entrevista a Lewie West

Lewie West acude puntual a la cita en la ruidosa cafetería del Teatro Circo Price, falta una hora para que actúe la compañía australiana Gravity and Other Myths (GOM), con la que viaja aunque no actúe. Le acompaña una voluminosa mochila y una gran sonrisa. Ese gesto se repetirá con mucha frecuencia durante esta charla, reflejando a alguien claramente feliz con su vida y con ganas de compartir ese sentimiento.


Lewie nació en Camberra, Australia, en 1988 como el pequeño de 4 hermanos. Recuerda una infancia muy activa, jugando al fútbol, hockey hierba y haciendo gimnasia. No en vano toda su familia es muy aficionada al deporte y uno de sus hermanos, Duncan, era gimnasta. Además, otro de sus hermanos, Jackson, tiene una discapacidad neurológica, lo que cree que consiguió unir mucho a su familia: “cuando yo nací, Jackson ya estaba ahí, siempre ha sido normal, necesita un poco de ayuda pero nada más. Nos ayuda a ser más compasivos y empáticos, a tratar a las personas como personas, sin importar la condición que les afecte”.

Su primer acercamiento al circo fue a los 6 años, aunque no le convenció del todo: “en Australia tenemos muchos 'Youth Circus' [una especie de campamentos de circo]. Probé un poco y pensé que no era lo mío, así que me dediqué a otras actividades. A los 13 o 14 años volví a interesarme, a través de los malabares, y ya me enamoré del circo”. Desde ese momento su camino al circo fue de lo más natural, “fue una transición, no hubo ninguna decisión premeditada. Me gustó el circo, entré en una escuela y al salir vino un trabajo y de pronto ya estaba dedicándome a ello. Es lo que siempre quise hacer pero nunca fue una decisión que tomara, fue viniendo”.


Así, en 2005 entró en la National Institute of Circus Arts en Melbourne, “no es una escuela de altísimo nivel, pero para mí fue increíble, llegué sin saber qué esperar y lo disfruté muchísimo. Durante esos 3 años mi vida era entrenar y poco más, me preparó muy bien para mi etapa posterior”. Aunque es consciente que en el circo no es obligatorio el paso por una escuela formativa superior [sus propios compañeros de GOM comenzaron directamente desde un Youth Circus], sí considera que ayuda: “en una escuela tienes el tiempo, el espacio y los profesores para ti, buscar eso por tu cuenta es muy complicado, te facilita mucho el entrenamiento y la mejora”.



Una vez que termina la escuela entra directamente a formar parte del elenco de Circa, entonces una joven compañía (se fundó en 2004) que parecía realizar trabajos interesantes. “Tuve muchísima suerte, tras el número en solitario que hacemos al finalizar la escuela, Yaron [Lifschitz, director artísitico de Circa] se acercó y me dijo: 'hola, ¿quieres trabajar con nosotros la próxima temporada?'. Yo entonces no los conocía, pero tenía muchas ganas de trabajar y un amigo me los recomendó. Me uní y me sentí muy afortunado”. Y así, en 2009 ya estaba participando en las diferentes producciones de Circa. En los siguientes 7 años formó parte de unos 10 shows de la compañía, caracterizada por su ritmo frenético, con múltiples espectáculos simultáneos en gira, y su éxito internacional. “A Yaron le encanta crear, así que si no estamos trabajando estamos de creación, incluso dentro de las propias giras, es muy duro. Según se van añadiendo espectáculos se va haciendo más duro para la cabeza y el cuerpo”, explica Lewie, que reconoce que fue uno de los motivos para dejar la exitosa compañía en 2015. “En una ocasión me lesioné la espalda y tras rechazar varias giras me tomé unos meses de descanso sin hacer nada de circo, no era la primera vez que me pasaba y quería recuperarme. Tras 6 o 7 meses me fui reenganchando con el circo poco a poco”.


Es entonces cuando un amigo le hace una oferta diferente justo en el momento en que firmaba un contrato con el prestigioso Circo del Sol: “Él trabajaba en GOM, entrené con ellos y vi que me gustaba su trabajo, que eran competentes y muy majos, además de suponer menor carga de trabajo”. A tomar esta decisión ayudó que su pareja, la acróbata australiana Mieke Lizotte, formaba parte de la compañía. “Tuve muchas dudas, me planteé la situación con mi novia y pensé que si aceptaba ir al Circo del Sol sería muy difícil mantener la relación. Hecho el balance, tomé una decisión y aposté por un proyecto que me ilusiona mucho y me permite estar con mi pareja y amigos, no me arrepiento en absoluto”. Lewie ha participado en la creación de Backbone y comenzará la gira en 2018.

Antes de todo aquello, en 2013, sucede un hecho que también marcará su carrera y explica su renombre como artista: consigue la medalla de oro en el Festival Mondial du Cirque de Demain con su número de straps. “No me esperaba ganar, de hecho no sé cómo se puede juzgar una competición de circo, con tantas disciplinas y estilos diferentes. Pero me gustó mucho el ambiente entre los artistas y el público tan entusiasta. Lo disfruté pero a la vez fue la ocasión que más nervioso me he puesto antes de actuar" recuerda Lewie entre risas.


La popularidad no sólo le llega por esta vía, ya que Lewie es una persona muy activa en su canal de Youtube, donde sube habitualmente vídeos con sus increíbles habilidades. “Aprendo mucho cuando me veo en pantalla y me gusta compartir lo que hago y recibir un feedback. En su momento me cansé de ver cosas muy parecidas en Internet, y me decidí a subir mi propio material, ofrecer cosas menos técnicas pero que yo considero más interesantes, así me estimulaba y motivaba”. Resulta curioso que un acróbata tan versátil (en sus vídeos se le ve hacer tumbling, portes, straps o mástil) también se deje ver haciendo malabares, y con muy buen nivel; preguntado al respecto, sonríe y responde: “¡Me encantan los malabares! Siempre llevo 5 bolas en la mochila. Fueron los malabares los que me llevaron de vuelta al circo en mi adolescencia. Para mí son como una meditación, algo que hago cuando necesito un descanso de las acrobacias. Apenas lo he hecho en escena, aunque no me importaría hacerlo en un número grupal, pero es duro porque en malabares los fallos son muy obvios. Igual en un futuro hago algo en un dúo con Mieke [ella hace hula hoop], veremos si sacamos el tiempo necesario y si funciona”.

En estos vídeos Lewie muestra un estilo fluído y único, tremendamente original y variado. “Me gusta llamarlo Free Range Acrobatics, quizá por ser una mezcla de estilos, me gusta coger un poco de cada cosa que me agrada y encaja”. Apasionado de todo aquello que implique habilidad y creatividad, se declara seguidor de Ido Portal, una especie de gurú del movimiento, “también me encanta el monopatín, pero soy la persona más descoordinada del mundo sobre una tabla”, explica entre risas.



Su nivel de excelencia es el resultado de unos entrenamientos muy variables, debido a la exigencia de su calendario: “Depende mucho del espacio y el tiempo que tenga. Si puedo hacer aéreos hago straps, si es más pequeño practico acrobacias, o malabares o verticales, según. No estoy muy focalizado, la duración varía entre 1 y 8 horas. Además esta variación me ayuda a prevenir lesiones, cosa que cada vez veo más importante, ahora hago menos tumbling y más acrobacias de suelo.”

En los últimos meses se está aventurando en el mundo de la enseñanza, y explica los motivos: “en mi carrera he tenido profesores increíbles y me gustaría devolver todo esto a otras generaciones, transmitir el conocimiento. El mundo será mejor compartiendo los conocimientos. Además, un profesor siempre está aprendiendo, va haciendo 'ensayo y error'. Me he dado cuenta de que no soy bueno enseñando acrobacia pura, sino transiciones y unión de movimientos, me voy focalizando”.


Así, este niño que soñaba con ser especialista de cine, ser doble de acción, fascinado por las escenas acrobáticas de Jackie Chan, se ha convertido en un gran acróbata, uno de los más versátiles. Un acróbata feliz con su carrera y que no parece por el momento muy preocupado por el futuro, “la enseñanza puede ser una buena opción, o puede estar fuera del circo, no sé, cuando venga ya haré lo posible por ello”. Sonríe tras esta reflexión y al despedirse sigue sonriendo, con la tranquilidad que da el estar a gusto con su camino.