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miércoles, 10 de abril de 2019

Sucedió en el Circo Price

Sucedió en el Circo Price, durante la Gran Gala Internacional de Circo EUCIMA 2019, el pasado sábado 6 de abril. Yo, implicado en la organización de la misma, aunque de forma menos activa que otras ediciones por diversos motivos, sí pude, al menos, ayudar el mismo día en las funciones de tramoyista; que es una de esas labores que solo se notan si algo va mal, como todas las de trasescena. Principalmente, las tareas se concentran en los momentos entre actuaciones, cuando el escenario debe cambiar, transformando los envoltorios que rodean y completan a cada número, sea escenografía, aparataje o lo que el artista considere que necesita. También se recoge el envoltorio previo, claro, creando una breve coreografía ensayada que produce una pequeña metamorfosis a ojos del espectador, pero que intenta pasar desapercibida.

 Durante la propia actuación la tarea suele reducirse, permitiendo incluso, en algunos casos, poder asomarte por un hueco y disfrutar de la actuación. Así, durante algunos de esos pequeños momentos de asueto me situaba agachado junto a unas butacas. En una de ellas estaba él. No tendría más de 30 años, y tampoco nada destacable en su aspecto físico o indumentaria. Lo que sí captó mi atención fueron sus movimientos. Un repertorio de gestos de asombro de lo más variado, alternando unos y otros al ritmo que marca el disfrute por la experiencia que se está viviendo: bocas con diferente grado de apertura, manos a la cabeza, párpados que desaparecen por el asombro o se cierran fuertemente ante el peligro, risas que se escapan tras los chistes, resoplidos cuando el riesgo ha pasado, brazos que se elevan cuando la presentadora lo pide, gritos ahogados de incredulidad, codos que golpean al acompañante para hacerle cómplice, dedos que señalan innecesariamente lo que todos están viendo, palmas que se apresuran a chocarse para aplaudir…

Y yo, agazapado junto a su asiento pasando desapercibido, pensando “qué bonito, esta persona está disfrutando del circo”, y sentirme muy feliz.

Fotografía: Mai Ibargüen

viernes, 1 de marzo de 2019

Quince años y medio, adiós Madrid

Mi llegada con 18 años desde la pequeña ciudad imperial, sintiéndome muy mayor y dispuesto a estudiar medicina.

Los tres años de “El Negro”, lo mejor que me pudo pasar, edificio lleno de experiencias, aventuras y familia.

Las enormes aulas de la facultad y el olor a formol de las prácticas de anatomía.

Los amores. Los primeros, los esporádicos, los inesperados y el definitivo.

Las caminatas por la Casa de Campo hasta Carampa.

Las noches de circo, cine o teatro.

Bajar Gregorio del Amo hundiendo los pies en las hojas caídas.

El Iron y su surrealismo.

El Ángel Caído del Retiro.

El Metro y su entramado de colores.

Perderme una y otra vez en el Gregorio Marañón

La oreja a la plancha y las bravas.

El Chaminade, mi segundo colegio mayor. Su gimnasio, su gente, el EUCIMA.

Los entresijos del Price por primera vez y sentirme parte de él.

El día del MIR y el del Ministerio eligiendo plaza.

El equipo de baloncesto, más centrado en cañas que en victorias.

Aquél curso llamado “Fracaso Renal” donde conocí a Alicia, y que resultó no ser ningún fracaso.

Cerdeño, Carloh, Álex, Bisbi y Javi. Diferentes compañeros de los diferentes pisos:

Ibáñez de Ibero, Reina Mercedes, Batalla del Salado, Valencia y Ferrocarril.




Disfrutar la superficie gracias a la bici.

Los desayunos en la terraza mirando al sur con gafas de sol.

El viaje en teleférico recordando los que hacía con mi abuelo.

Hablar de circo durante horas con Carlos, que es como un hermano.

El tren que me llevaba a Alcorcón y la cuesta que sufría para ir a Carabanchel.

Los pavos reales del parque de Fuente del Berro.

Oírme decir "eso está a 30 minutos", como buen madrileño.

El pan de la Sorianita y las palmeras de chocolate del Longinos.

El día eterno en el que acabamos teniendo a Nicolás entre los brazos.

Mi salida a los 33 años, tan cambiado y tan igual, esta vez en compañía, parafraseando una canción de los 80

sábado, 23 de febrero de 2019

El libro que viaja por la historia del malabarismo

El malabarismo lleva con nosotros desde los inicios de la Historia. Al ser humano siempre le ha fascinado eso de desafiar la gravedad lanzando cosas al aire para luego recogerlas. Manipular objetos a base de técnica y habilidad para que realicen movimientos aparentemente imposibles, simplemente por ocio o para entretener a otros, incluso en forma de juegos o rituales; todo eso forma parte de nuestra cultura ya desde la Antigüedad.

Portada del libro
Como le ha ocurrido a otras artes escénicas, el malabarismo parece haber surgido en diferentes culturas de la Antigüedad  de forma independiente. También como le ocurre a la música o la danza, es difícil encontrar registros de esos primeros malabares. Esto es lo que motivó a Thom Wall, malabarista profesional, a escribir un libro de historia del malabarismo: "Juggling: from Antiquity to Middle Ages. The forgotten history of throwing and catching" [Malabarismo, desde la Antigüedad a la Edad Media. La historia olvidada de lanzar y recoger] autopublicado por su propia firma, Modern Vaudeville Press.


Thom Wall


No es el primer libro de esta temática, pero como apunta su autor "hay muchos escritos maravillosos acerca de historia del malabarismo, pero muy pocos con un estilo académico (...), quería ver un libro que informase sobre sus fuentes y que citase los textos originales siempre que fuera posible". Así, este libro es un precioso buceo en múltiples referencias, de las que Wall ha conseguido un texto riguroso y completo, sin perder la capacidad de entretener. Quizá en algunas páginas, el exceso de notas al pie distraen del texto principal, pero el hilo se mantiene sin problemas, ya que es fluido y lleno de curiosidades; además de contar con preciosas ilustraciones y fotografías de diferentes hallazgos arqueológicos.

Juggling, from Antiquity to Middle Ages, es un divertido viaje por países, por épocas. Desde el Antiguo Egipto y sus ya famosas malabaristas profesionales de la tumba nº 15 de Beni Hasan, a los juegos para niñas de la isla de Tonga y otras zonas del Pacífico Sur; pasando por los edictos del rey Alfonso X de Castilla sobre la regulación de los juglares o los antipodistas aztecas actuando ante el Papa Clemente VII en el siglo XVI.

También reserva un espacio al final del libro para, aprovechando su faceta de lingüista, realizar unas reflexiones acerca de la propia definición de la palabra "juggling"[malabarismo] a lo largo del tiempo y sus orígenes.

Antipodistas aztecas

Es, por tanto, un libro ideal no solo para malabaristas o cirqueros, si no para cualquiera con curiosidad sobre la historia, en especial de aquellos hechos que en ocasiones pasan más desapercibidos en los textos cotidianos. A través de este libro aprendemos sobre leyendas y juegos antiguos, fantaseamos con grandes artistas y actuaciones que nunca podremos ver y que nos hacen dudar sobre esa tan manida sentencia que a veces afirma "esto nunca se ha hecho antes".

Malabarista y músico en iconografía de manuscrito de 1260 "ADD MS 62925 - British Library"



 Ya disponible en Amazon (por el momento solo en inglés)

Imágenes cedidas por Thom Wall

Otros enlaces de interés:
PD: personalmente me ha hecho ilusión descubrir que Thom ha utilizado en el libro una definición de malabarismo que le grabé a Kris Kremo en esta entrevista

viernes, 25 de enero de 2019

La Intermitencia, el régimen de los artistas y técnicos en Francia. Por Davel Puente


6 de septiembre de 2018: se aprueba por unanimidad en el Congreso de los Diputados el nuevo Estatuto del Artista. Al ver que en España se elaboraba un nuevo estatuto, me dio por pensar en la diferencia tan grande de funcionamiento a tan sólo unos kilómetros al norte. Me plantée explicar brevemente en estas líneas cómo funciona en Francia el Régimen de los Intermitentes del Espectáculo, al que pertenezco desde hace cinco años.

La sorpresa fue grande. En España muy poca gente conoce este sistema y la mayoría de los que lo conocen no saben muy bien como funciona, pero la sorpresa real fue comprobar que en Francia también es desconocido y misterioso. Una fuente de debate llena de falsos datos y argumentos extraños. Y para los artistas, una especie de oráculo que cada año decide la cantidad de horas que has trabajado y el dinero que recibirás.

Si hablas francés te va a encantar este video:




Y si no, te cuento lo más básico que hace falta para entender el Régimen de Intermitentes del Espectáculo. Venga, vamos a darle caña a la wikipedia:

¿Qué es la intermitencia? 
“En Francia, un intermitente del espectáculo es un artista o un técnico que trabaja de manera intermitente para empresas de espectáculo en vivo, cine o audiovisual, y que se beneficia, según un cálculo y un régimen de trabajo específico, de una prestación de desempleo.” 

Ya hemos avanzado un paso, en Francia los artistas y técnicos de cine, audiovisual y espectáculos en vivo, tienen un régimen de trabajo propio.

¿Cómo funciona? 
Lo primero que necesitas para ser intermitente es residir en Francia y tener un número de seguridad social francesa. En mi caso lo conseguí gracias a una escuela de circo en la que di clases en 2007.

Una vez que tienes eso, empieza el juego. Después de varias reformas y cambios, ahora la cosa está así: has de justificar 507 horas de trabajo declaradas en 12 meses.

¿Que cómo justificas esas horas? Cada vez que alguien te contrata te hace un caché. Si es por un espectáculo ese caché es de 12 horas, si es por un ensayo es de 8 horas. El contratante paga en bruto una cantidad y a ti te llega la mitad, la otra se la lleva el estado.

Vas sumando horas y una vez que has llegado a las 507 vas al paro, que aquí se llama Pole Emploi, y le dices a la sonriente persona que te atiende que “ya tienes las horas suficientes como para abrir tu derecho a la prestación por desempleo como Intermitente del Espectáculo”. Antes tenías que llevar todos los contratos en papel, ahora lo tienen digitalizado. Entonces estudian tu caso y te llega, en el plazo de un mes, una carta en la que te dicen si en efecto tienes derecho a ser intermitente o no. Y en el caso de que sí, te especifican la cantidad de euros que te corresponden por día. Esta cantidad suele oscilar entre los 40 y los 50 euros diarios, lo cual te hace un sueldo de entre 1200 y 1600 euros. Ce n ́est pas mal monsieur Rigodon! 




¿Y ahora qué? 
Ya está, eres intermintente y tienes por delante 12 meses de estabilidad económica, pero salvo que cambies de oficio, seguirás haciendo actuaciones y ensayos así que, ¿cómo se combina eso?

Aquí viene la cuestión que genera tanta polémica: los intermitentes trabajamos y estamos en paro a la vez. 

Al final de cada mes, te actualizas en el paro (Pole Emploi) poniendo los días en los que has trabajado y especificando si son espectáculos o ensayos y cuanto has ganado por ellos. Entonces, los duendes que hay detrás del ordenador, retiran una cantidad proporcional de la prestación por desempleo que te corresponde.

Así, al final de mes, tienes dos entradas de dinero: tu sueldo por los bolos o ensayos pagados que has hecho, y tu prestación por desempleo a la que han restado el dinero que correspondía a los días que has trabajado... y alguno más que te quitan por un extraño cálculo.

¿Pero esto cuándo empezó? 
Long story short: el Régimen de los Intermitentes empezó en los años 30 porque la industria del cine de París no tenía técnicos que quisieran trabajar. Preferían estar contratados en una empresa con sueldo fijo en lugar de trabajar en el cine y quedarse sin trabajo al final de cada proyecto. Se creó esta indemnización para el tiempo que no tuvieran trabajo. 
  • En 1965 hicieron un anexo a este régimen y pasó a aplicarse a todo el sector del cine y audiovisual. 
  • En 1968 hicieron otro anexo y se añadió también a la industria de espectáculos en directo. 
  • En 1969, de nuevo un anexo que ampliaba este régimen a los intérpretes y técnicos de espectáculos en directo. 

Preguntas y cosas extrañas 
 Conversando con colegas artistas al sur de los Pirineos he oído cosas como:

“Yo prefiero vivir de mi trabajo, no que me pague el Estado.” 

Esto lo suelen decir artistas que trabajan normalmente contratados por Ayuntamientos o festivales financiados con dinero público que viene del.... voila! La intermitencia es una buena fuente de ingresos, te da cierto reconocimiento social y te permite trabajar en mejores condiciones, pero sobre todo, te empuja a trabajar más.

“En Francia no hace falta trabajar para ganar dinero.” 

Si por algún motivo no puedes, o decides dejar de trabajar en el mundo del espectáculo o audiovisual siendo intermitente, a los 12 meses se terminará la prestación. Eso te da cierto margen de acción, y al fin y al cabo, es un derecho que has adquirido dándole el 50% de cada contrato de tu año anterior al Estado. Si hay alguien en la sala que esté en contra de que el estado use los impuestos que recauda para dar cobertura social y económica a la gente que trabaja, ya me contará cómo lo lleva.

“En España no funcionaría, la gente se aprovecharía.” 

En Francia también hay aprovechados, que tarde o temprano provocarán que el sistema cambie o termine. La idea de que en España la gente es más chanchullera y menos profesional es simplemente una estupidez. En España un sistema similar funcionaría a la perfección y permitiría un reconocimiento a una profesión difícil y que aporta enormemente a la sociedad.

“La intermitencia ha permitido que haya un altísimo nivel artístico en Francia.” 

Sin duda es uno de los factores pero no el único. Al fin y al cabo los pintores, escritores y escultores no tienen derecho a la intermitencia, y en esos campos artísticos el nivel es también muy alto. Podemos reflexionar mucho sobre la cuestión de la producción cultural en Francia. Para mi tiene que ver con la situación geográfica, ya que estando en el centro de Europa se nutre de todo lo que la rodea, y también por decisiones políticas tomadas en el pasado y una ética del trabajo especialmente metódica y exigente.


Para terminar, algunos aspectos positivos y otros negativos: 
En Francia los intermitentes no son bien vistos por mucha gente. Es difícil que te alquilen una casa, por ejemplo, y mucha gente los ve como privilegiados. Difícil convencerles de que para conseguir 507 horas declaradas, solemos trabajar más de 2000.

Hay un exceso de papeleo para que todo esto funcione. Hay asociaciones que llevan los contratos de los artistas y que son auténticas empresas burocráticas. Esto puede matar la creatividad.

La intermitencia te permite crear con mayor tranquilidad, si a eso sumas que aquí se programan con cierta facilidad espectáculos raros y experimentales, la creación es, en general, menos dependiente del humor y la técnica. Aunque hay muchas oportunidades, en estos momentos la sensación general es que en Francia hay demasiados artistas y cada vez es más difícil encontrar hueco.

Ser intermitente durante algunos años te da otros derechos, como por ejemplo, financiación de cursos que puedan servirte para futuros proyectos.

Breve conclusión 
Después de varios años dentro de este régimen laboral, la conclusión para mi es bastante clara: no he ganado más dinero del que habría ganado si hubiera seguido en España facturando como autónomo, pero las condiciones en las que he trabajado han sido, sin duda, mucho mejores, y este sistema me ha permitido una mayor proyección y protección profesional.

Davel Puente Hoces, es artista de circo.

miércoles, 16 de enero de 2019

Mundo mágico III. Magia española

Cuando hablamos de magia española, enseguida vienen a la cabeza algunos nombres, normalmente de aquellos magos que más salen en televisión. Pero la magia española llega mucho más allá. No en vano la teoría de algunos maestros como Juan Tamariz (ya hablamos de él en la entrada previa) o Arturo de Ascanio es estudiada por magos de todo el mundo, los dos últimos "Grand Prix" del FISM (los mayores premios internacionales de magia) han sido ganados por dos magos españoles: Miguel Muñoz (2018) y Héctor Mancha (2015), además de multitud de premios menores por otros magos en otras ediciones.

Además de eso, Javi Benítez logró engañar a Penn &Teller en su programa Fool Us, muchos magos españoles son invitados regularmente a actuar y dar conferencias en El Castillo Mágico de Hollywood y la convención FFFF (a la que sólo se puede llegar por invitación); y para rematar, las Jornadas Mágicas de El Escorial, organizadas por Juan Tamariz, tienen un gran prestigio a nivel internacional. 
 Es, como podéis ver, una tradición muy fuerte en cartomagia, pero que no desmerece en otras disciplinas. La magia en España es un campo grande y fructífero y siempre es buen momento para aprender un poco más sobre él.


1) Arturo de Ascanio. Uno de los magos más influyentes en cuanto a cartomagia se refiere. Este canario en realidad no se dedicaba a la magia, sino que era abogado. Esto no le impidió estudiar la cartomagia y su psicología, ganando algunos importantes premios, y legando su sabiduría en forma de varios volúmenes. Poco dado a la aparición pública, por suerte Tamariz lo admiraba y consiguió convencerle para dejarse ver en uno de sus programas. 




2) Pepe Carroll. Otro de los grandes magos televisivos, sobre todo en los 80 y 90 del pasado siglo. El fallecimiento temprano del aragonés nos privó de más años de grandes trucos aderezados con muchísimo humor. También os dejo una curiosa entrevista en Antena 3.




3) Frakson. José Jiménez Sevilla, gran mago español que tuvo que salir para triunfar. Por suerte gente como Tamariz o Carlos Vinuesa que se han empeñado en homenajear su figura. Hay pocos vídeos de él, pero esta rutina de cigarrillo me ha parecido fascinante. También hay un pequeño documental para saber algo más de él.


4) Jorge Blass. Quizá nuestro mago más televisivo y de grandes formatos. Joven prodigio, fue el mago más joven en ingresar en la Sociedad Española de Ilusionismo con solo 13 años. Ya con 20 realizaba apariciones en televisión y participaba en festivales y espectáculos por todo el mundo. En 2006 crea, junto a Luis Piedrahíta (otro grande) el programa Nada por Aquí, en Cuatro, donde además de mostrar diferentes facetas de la magia se esforzaba por rendir tributo a los grandes del momento. También coordina el Festival Internacional de Magia que se celebra en el Price desde 2011. Resumir su carrera nos llevaría varias entradas, por lo que mejor disfrutamos de una rutina de cuerda.






5) Héctor Mancha y Miguel Muñoz. Me parecería muy feo no mencionar en esta lista a los dos últimos españoles en ganar el Grand Prix del FISM. El primero es un canario que comenzó con el pickpocketing para acabar siendo un premiadísimo mago que ganó el FISM en 2015 con esta bella rutina.  El segundo es un madrileño (y amigo) que mezcla circo -concretamente contact y manipulación de esferas- con magia, creando una rutina única que ya lleva años asombrando.









Seguro que me dejo a muchos: Daortiz, Miguel Ángel Gea, Piedrahíta, Antonio Díaz (Mago Pop), Yunke, Anthony Blake, Jaime Figueroa.... ¿Quién creéis que merece estar en la lista?


Entradas previas de esta serie:

Gracias a Guillermo López Menés por el texto de la entradilla y las sugerencias sobre magos.

martes, 15 de enero de 2019

Mundo Mágico IV. La Magie Nouvelle, por Davel Puente

Es difícil no valorar la capacidad que tienen en Francia para inventar conceptos, atribuirles características y adherirse a ellos como emblemas o escudos que defenderán a ultranza. La nouvelle vague, el dadaísmo, el surrealismo, el fumismo, el nuevo circo... Y ahora, por alusiones, la Magie Nouvelle; la nueva magia.

Me atrevo a afirmar que al sur de los Pirineos, cuando escuchemos el término “Nueva Magia”, surgirá el mismo debate que surgió con “Nuevo Circo”. ¿Es realmente nuevo? ¿Es realmente magia/circo? ¿Es una falta de respeto hacia el pasado de estas artes? ¿Será una nueva francesada incomprensible? Entre críticos y adeptos es posible que la energía se pierda en debates sobre el término, en lugar de volcarse en la exploración de unos preceptos artísticos formulados en forma de método que permite crear desde un punto de vista considerablemente nuevo.

De momento en Francia se contabilizan entre 60 y 100 compañías de Magie Nouvelle. Muchos artistas hacen la broma, “si pones Magie Nouvelle en tu dossier, puedes subirle 300 euros al caché”, y sin embargo los festivales y teatros se llenan de espectáculos que lleven este nuevo sello. Ya existe una formación específica de Magie Nouvelle en el Conservatorio Nacional de Artes de Circo de Chalon en Campagne, y no tardarán en aparecer más, ya que está colapsara de solicitudes.

Vayamos por partes, ¿qué es la Magie Nouvelle? 
Si Robert Houdin renovó la magia en el siglo XIX despojando a los magos de sus falsos poderes y aclarando que el mago es “un actor que interpreta el papel de persona con poderes.” La Magie Nouvelle da una vuelta de tuerca a los conceptos que se han sedimentado desde entonces.

Es un movimiento artístico cuyo origen data del año 2002 y que comenzó de la mano de tres personas: Clément Debailleul, Raphaël Navarro et Valentine Losseau, los dos últimos creadores de la Compañía 14:20, una de las más punteras del mundo en Magie Nouvelle.



En palabras de uno de sus creadores, Raphael Navarro, co director de la Compañía 14:20, la Magie Nouvelle es “un arte cuyo lenguaje es la transformación de lo real en lo real”.

Si te has quedado algo frío con la definición, vamos a encender la chimenea con un paralelismo:
en los años 80 el circo presentaba sistemáticamente los mismos números, que se transmitían dentro de familias de generación en generación. Los códigos, tanto estéticos como técnicos eran cerrados, y había normas no escritas que prácticamente nadie se saltaba.

Un grupo de artistas que no pertenecían a ningún linaje circense pero que sabían algo de circo, comenzaron, en distintas partes del mundo, a fusionarlo con otras disciplinas. Algunos para ocultar su bajo nivel técnico, como es el caso del Cirque Bidon, y en otros por un mero impulso creativo.

Se había creado una tradición que estaba muy asentada y que pasó a llamarse Circo Clásico o Circo Tradicional, cuando hasta entonces era simplemente Circo. Ahora el “Nuevo Circo” buscaba renovarla utilizando cuatro ejes principales:
  • Teatralizar los espectáculos y números. 
  • Fusionarlo con otras disciplinas, sobre todo danza. 
  • Renovar la estética. 
  • Ampliar los lugares de representación: de las carpas a los teatros y a la calle. 

Algo similar está ocurriendo con la magia, y para apoyar todavía más el paralelismo, los fundadores del movimiento Magie Nouvelle provienen de escuelas de circo.

Básicamente se plantean porqué la magia está encorsetada en algunas normas estéticas y dramatúrgicas, por ejemplo, ¿por qué siempre se corta a una mujer en dos y no al mago en tres? También buscan la mezcla con otras disciplinas, en este caso, paradójicamente, el circo. Y también las nuevas tecnologías.

Dado el gusto galo por todo lo que huela a nuevo y contemporáneo, la Magie Nouvelle está en plena expansión. Sus máximos representantes actualmente, además de los ya nombrados, son Yann Firsch, Remi Lesvesnes de la CompagnieSans Gravité, Etienne Saglio, Compagnie Poc y en España, (aunque no estoy seguro de que él se autodenomine como tal, su número encaja con los preceptos de la Magie Nouvelle), Miguel Muñoz. Muchos se me quedan en el tintero.


Mientras, surge una cuestión interesante: ¿Existía la Magie Nouvelle antes de que se le diera nombre? 
Por supuesto. Estaba sutilmente presente y esbozada en numerosos espectáculos, por ejemplo Le Cirque Invisible de Victoria Chaplin y James Thierrée, o en las propuestas de Philippe Genty o Philippe Decouffle, incluso en algún espectáculo del Cirque Plume... Todos ellos utilizaban sin haberle dado un nombre, los criterios básicos de la Magie Nouvelle.

 Como explica Raphael Navarro: “la historia del arte nos muestra que todos los movimientos que se autodenominan 'nuevos' se inscriben en la continuidad, mientras que aquellos que se autodenominan 'contemporáneos', buscan en mayor medida la ruptura (...) nosotros no rechazamos la magia tradicional ni la moderna, nos unimos a ella en algunos puntos fundamentales. Es por eso que hemos elegido el término 'nueva magia'. Nacemos con el impulso de liberarnos de algunos códigos que se han establecido a lo largo de este último siglo de magia moderna y de estudiar la magia como un lenguaje escénico libre.”



Breve conclusión 
La magia siempre ha sido un campo artístico tremendamente creativo y a la vez limitado por la necesidad de ocultar el truco. Muchos magos pertenecían a la Magie Nouvelle antes de que esta fuera postulada como movimiento.

Lo que ha cambiado es la estructuración de una intención de cambio y de renovación. Mientras Valentine Losseau ultima el “Manifiesto de la Magie Nouvelle”, ya se han asentado las vías sobre las que muchos artistas exploran actualmente en sus nuevas creaciones.

Personalmente este movimiento me pilló de cerca y el concepto que revolucionó mi manera de pensar espectáculos es el que afirma que la Magie Nouvelle es un lenguaje que no necesita necesariamente a un mago para existir. Nos alejamos de la demostración, del “tachán”, para entrar en la posibilidad de construir en espacios escénicos mágicos... y que cada uno entienda lo que quiera por “mágico”, ahí está la mina de oro.

Davel Puente Hoces, es artista de circo.

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