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viernes, 25 de enero de 2019

La Intermitencia, el régimen de los artistas y técnicos en Francia. Por Davel Puente


6 de septiembre de 2018: se aprueba por unanimidad en el Congreso de los Diputados el nuevo Estatuto del Artista. Al ver que en España se elaboraba un nuevo estatuto, me dio por pensar en la diferencia tan grande de funcionamiento a tan sólo unos kilómetros al norte. Me plantée explicar brevemente en estas líneas cómo funciona en Francia el Régimen de los Intermitentes del Espectáculo, al que pertenezco desde hace cinco años.

La sorpresa fue grande. En España muy poca gente conoce este sistema y la mayoría de los que lo conocen no saben muy bien como funciona, pero la sorpresa real fue comprobar que en Francia también es desconocido y misterioso. Una fuente de debate llena de falsos datos y argumentos extraños. Y para los artistas, una especie de oráculo que cada año decide la cantidad de horas que has trabajado y el dinero que recibirás.

Si hablas francés te va a encantar este video:




Y si no, te cuento lo más básico que hace falta para entender el Régimen de Intermitentes del Espectáculo. Venga, vamos a darle caña a la wikipedia:

¿Qué es la intermitencia? 
“En Francia, un intermitente del espectáculo es un artista o un técnico que trabaja de manera intermitente para empresas de espectáculo en vivo, cine o audiovisual, y que se beneficia, según un cálculo y un régimen de trabajo específico, de una prestación de desempleo.” 

Ya hemos avanzado un paso, en Francia los artistas y técnicos de cine, audiovisual y espectáculos en vivo, tienen un régimen de trabajo propio.

¿Cómo funciona? 
Lo primero que necesitas para ser intermitente es residir en Francia y tener un número de seguridad social francesa. En mi caso lo conseguí gracias a una escuela de circo en la que di clases en 2007.

Una vez que tienes eso, empieza el juego. Después de varias reformas y cambios, ahora la cosa está así: has de justificar 507 horas de trabajo declaradas en 12 meses.

¿Que cómo justificas esas horas? Cada vez que alguien te contrata te hace un caché. Si es por un espectáculo ese caché es de 12 horas, si es por un ensayo es de 8 horas. El contratante paga en bruto una cantidad y a ti te llega la mitad, la otra se la lleva el estado.

Vas sumando horas y una vez que has llegado a las 507 vas al paro, que aquí se llama Pole Emploi, y le dices a la sonriente persona que te atiende que “ya tienes las horas suficientes como para abrir tu derecho a la prestación por desempleo como Intermitente del Espectáculo”. Antes tenías que llevar todos los contratos en papel, ahora lo tienen digitalizado. Entonces estudian tu caso y te llega, en el plazo de un mes, una carta en la que te dicen si en efecto tienes derecho a ser intermitente o no. Y en el caso de que sí, te especifican la cantidad de euros que te corresponden por día. Esta cantidad suele oscilar entre los 40 y los 50 euros diarios, lo cual te hace un sueldo de entre 1200 y 1600 euros. Ce n ́est pas mal monsieur Rigodon! 




¿Y ahora qué? 
Ya está, eres intermintente y tienes por delante 12 meses de estabilidad económica, pero salvo que cambies de oficio, seguirás haciendo actuaciones y ensayos así que, ¿cómo se combina eso?

Aquí viene la cuestión que genera tanta polémica: los intermitentes trabajamos y estamos en paro a la vez. 

Al final de cada mes, te actualizas en el paro (Pole Emploi) poniendo los días en los que has trabajado y especificando si son espectáculos o ensayos y cuanto has ganado por ellos. Entonces, los duendes que hay detrás del ordenador, retiran una cantidad proporcional de la prestación por desempleo que te corresponde.

Así, al final de mes, tienes dos entradas de dinero: tu sueldo por los bolos o ensayos pagados que has hecho, y tu prestación por desempleo a la que han restado el dinero que correspondía a los días que has trabajado... y alguno más que te quitan por un extraño cálculo.

¿Pero esto cuándo empezó? 
Long story short: el Régimen de los Intermitentes empezó en los años 30 porque la industria del cine de París no tenía técnicos que quisieran trabajar. Preferían estar contratados en una empresa con sueldo fijo en lugar de trabajar en el cine y quedarse sin trabajo al final de cada proyecto. Se creó esta indemnización para el tiempo que no tuvieran trabajo. 
  • En 1965 hicieron un anexo a este régimen y pasó a aplicarse a todo el sector del cine y audiovisual. 
  • En 1968 hicieron otro anexo y se añadió también a la industria de espectáculos en directo. 
  • En 1969, de nuevo un anexo que ampliaba este régimen a los intérpretes y técnicos de espectáculos en directo. 

Preguntas y cosas extrañas 
 Conversando con colegas artistas al sur de los Pirineos he oído cosas como:

“Yo prefiero vivir de mi trabajo, no que me pague el Estado.” 

Esto lo suelen decir artistas que trabajan normalmente contratados por Ayuntamientos o festivales financiados con dinero público que viene del.... voila! La intermitencia es una buena fuente de ingresos, te da cierto reconocimiento social y te permite trabajar en mejores condiciones, pero sobre todo, te empuja a trabajar más.

“En Francia no hace falta trabajar para ganar dinero.” 

Si por algún motivo no puedes, o decides dejar de trabajar en el mundo del espectáculo o audiovisual siendo intermitente, a los 12 meses se terminará la prestación. Eso te da cierto margen de acción, y al fin y al cabo, es un derecho que has adquirido dándole el 50% de cada contrato de tu año anterior al Estado. Si hay alguien en la sala que esté en contra de que el estado use los impuestos que recauda para dar cobertura social y económica a la gente que trabaja, ya me contará cómo lo lleva.

“En España no funcionaría, la gente se aprovecharía.” 

En Francia también hay aprovechados, que tarde o temprano provocarán que el sistema cambie o termine. La idea de que en España la gente es más chanchullera y menos profesional es simplemente una estupidez. En España un sistema similar funcionaría a la perfección y permitiría un reconocimiento a una profesión difícil y que aporta enormemente a la sociedad.

“La intermitencia ha permitido que haya un altísimo nivel artístico en Francia.” 

Sin duda es uno de los factores pero no el único. Al fin y al cabo los pintores, escritores y escultores no tienen derecho a la intermitencia, y en esos campos artísticos el nivel es también muy alto. Podemos reflexionar mucho sobre la cuestión de la producción cultural en Francia. Para mi tiene que ver con la situación geográfica, ya que estando en el centro de Europa se nutre de todo lo que la rodea, y también por decisiones políticas tomadas en el pasado y una ética del trabajo especialmente metódica y exigente.


Para terminar, algunos aspectos positivos y otros negativos: 
En Francia los intermitentes no son bien vistos por mucha gente. Es difícil que te alquilen una casa, por ejemplo, y mucha gente los ve como privilegiados. Difícil convencerles de que para conseguir 507 horas declaradas, solemos trabajar más de 2000.

Hay un exceso de papeleo para que todo esto funcione. Hay asociaciones que llevan los contratos de los artistas y que son auténticas empresas burocráticas. Esto puede matar la creatividad.

La intermitencia te permite crear con mayor tranquilidad, si a eso sumas que aquí se programan con cierta facilidad espectáculos raros y experimentales, la creación es, en general, menos dependiente del humor y la técnica. Aunque hay muchas oportunidades, en estos momentos la sensación general es que en Francia hay demasiados artistas y cada vez es más difícil encontrar hueco.

Ser intermitente durante algunos años te da otros derechos, como por ejemplo, financiación de cursos que puedan servirte para futuros proyectos.

Breve conclusión 
Después de varios años dentro de este régimen laboral, la conclusión para mi es bastante clara: no he ganado más dinero del que habría ganado si hubiera seguido en España facturando como autónomo, pero las condiciones en las que he trabajado han sido, sin duda, mucho mejores, y este sistema me ha permitido una mayor proyección y protección profesional.

Davel Puente Hoces, es artista de circo.

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