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lunes, 2 de noviembre de 2020

El libro que viaja por la historia del malabarismo

El malabarismo lleva con nosotros desde los inicios de la Historia. Al ser humano siempre le ha fascinado eso de desafiar la gravedad lanzando cosas al aire para luego recogerlas. Manipular objetos a base de técnica y habilidad para que realicen movimientos aparentemente imposibles, simplemente por ocio o para entretener a otros, incluso en forma de juegos o rituales; todo eso forma parte de nuestra cultura ya desde la Antigüedad.

Portada del libro
Como le ha ocurrido a otras artes escénicas, el malabarismo parece haber surgido en diferentes culturas de la Antigüedad  de forma independiente. También como le ocurre a la música o la danza, es difícil encontrar registros de esos primeros malabares. Esto es lo que motivó a Thom Wall, malabarista profesional, a escribir un libro de historia del malabarismo: "Juggling: from Antiquity to Middle Ages. The forgotten history of throwing and catching" [Malabarismo, desde la Antigüedad a la Edad Media. La historia olvidada de lanzar y recoger] autopublicado por su propia firma, Modern Vaudeville Press.


Thom Wall


No es el primer libro de esta temática, pero como apunta su autor "hay muchos escritos maravillosos acerca de historia del malabarismo, pero muy pocos con un estilo académico (...), quería ver un libro que informase sobre sus fuentes y que citase los textos originales siempre que fuera posible". Así, este libro es un precioso buceo en múltiples referencias, de las que Wall ha conseguido un texto riguroso y completo, sin perder la capacidad de entretener. Quizá en algunas páginas, el exceso de notas al pie distraen del texto principal, pero el hilo se mantiene sin problemas, ya que es fluido y lleno de curiosidades; además de contar con preciosas ilustraciones y fotografías de diferentes hallazgos arqueológicos.

Juggling, from Antiquity to Middle Ages, es un divertido viaje por países, por épocas. Desde el Antiguo Egipto y sus ya famosas malabaristas profesionales de la tumba nº 15 de Beni Hasan, a los juegos para niñas de la isla de Tonga y otras zonas del Pacífico Sur; pasando por los edictos del rey Alfonso X de Castilla sobre la regulación de los juglares o los antipodistas aztecas actuando ante el Papa Clemente VII en el siglo XVI.

También reserva un espacio al final del libro para, aprovechando su faceta de lingüista, realizar unas reflexiones acerca de la propia definición de la palabra "juggling"[malabarismo] a lo largo del tiempo y sus orígenes.

Antipodistas aztecas

Es, por tanto, un libro ideal no solo para malabaristas o cirqueros, sino para cualquiera con curiosidad sobre la historia, en especial de aquellos hechos que en ocasiones pasan más desapercibidos en los textos cotidianos. A través de este libro aprendemos sobre leyendas y juegos antiguos, fantaseamos con grandes artistas y actuaciones que nunca podremos ver y que nos hacen dudar sobre esa tan manida sentencia que a veces afirma "esto nunca se ha hecho antes".

Malabarista y músico en iconografía de manuscrito de 1260 "ADD MS 62925 - British Library"




Imágenes cedidas por Thom Wall

Actualización 31 de octubre de 2020: 
Ya está disponible la versión en español traducida por Ximo Sanç i Silvestre y Andrés Aguilar Larrondo. A partir de ahora todos los hispanohablantes podremos disfrutar de Malabares desde la Antigüedad hasta la Edad Media, la historia olvidada de lanzar y cachar, disponible también en Amazon y en la web del autor. 



Es de agradecer que Thom Wall se haya tomado la molestia de traducir su libro al español, algo muy poco frecuente en la literatura circense. 

 
Otros enlaces de interés:
PD: personalmente me ha hecho ilusión descubrir que Thom ha utilizado en el libro una definición de malabarismo que le grabé a Kris Kremo en esta entrevista

martes, 29 de septiembre de 2020

Once años y aquí sigo

Once años y aquí sigo, escribiendo. 

Escribiendo un blog, que suena ya a anacronismo. 

Yo a veces me lo planteo, ¿alguien todavía lee blogs? Con lo que a mí me gusta como medio y los que consumo de forma consciente o insconsciente, me resisto a pensar que ya no se leen, aunque es obvio que han perdido protagonismo. Tengo la impresión -y esto va a sonar a perorata de señor mayor- de que el consumo de internet viaja desbocado en una aceleración constante. Hay mucha, muchísima, casi demasiada información, tanta que a veces dificulta encontrar lo que uno quiere. Las redes sociales van mutando y van ganando protagonismo aquellas que presentan información en forma de imágenes o vídeos de 15 segundos, no sea que nuestra limitada atención se sature. Todo lo que dure más parece condenado. Paradójicamente, esto convive con el éxito de unos youtubers que te plantan vídeos de 2 horas en el que comentan otros vídeos y hablan muchísimo. Así, en esta situación, tengo la impresión de que los blogs quedan como reducto para puretas y aquellos que aún disfrutan leyendo de vez en cuando. Pero oye, aquí seguimos.

Y es que este año, que parecía que se iba a presentar movido, llegó marzo y se fue todo al garete. Una pandemia global que ha puesto en jaque a nuestro queridoperonocuidado sistema sanitario, del que formo parte. Una vorágine de incertidumbre, caos, cambios de protocolos y malas noticias que aumentó el estrés laboral del colectivo hasta límites insospechados. El drama de las historias que ibas escuchando cada día. La rabia por la inutilidad de la clase dirigente y la premeditada confusión que generan los negacionistas. Esta pandemia que sigue, rebrota y nos pilla, quién lo diría, nuevamente desprevenidos, sin haber hecho los deberes. 

Una pandemia que ha arrasado con la cultura, dejándola en un tercer plano cuando sigue siendo muy necesaria; y con el circo, que aunque algunos han podido volver a actuar, la mayoría de los profesionales afrontan una crisis histórica en los meses venideros. El circo sobrevivirá, como siempre ha hecho, pero habrá que ver de qué forma se adapta a los cambios y si muchos se quedan por el camino. Desde aquí intenté aportar un pequeño grano de arena en forma de dos concursos durante el confinamiento para aliviar el encierro y demostrar que el circo no se para, y vuestra respuesta fue extraordinaria. 

Curiosamente, 2020 lo recordaré siempre como un año feliz y lleno de ilusión. ¿El motivo? Hace casi dos meses que ya somos cuatro personas en casa y eso, pese a la falta de sueño, hace que todo se vea desde un prisma más positivo. Para rematar el año, en el horizonte cercano se avistan una mudanza, que espero sea la definitiva, unas oposiciones y la defensa de una tesis. Quién dijo miedo.

Como véis, un año tranquilo y reposado, lo que este blog necesitaba. "Y sin embargo, se mueve", que diría Galileo, el número de entradas ha sido similar a los años previos y parece que esta es la velocidad de crucero del blog. Incluso he inaugurado recientemente mi página en Instagram, en plena contradicción con lo escrito en el primer párrafo. Será otra forma más de compartir las cosas que me gustan de forma más inmediata y cuando no tengo tiempo para escribir entradas largas. Espero que lo sigáis también ahí y os guste lo que veáis.

Nos seguimos leyendo por estos lares, que igual más pronto que tarde hay novedades.

¡Salud (ahora más que nunca) y mucho circo!

 


 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Patrocinando al próximo malabarista

 Modern Vaudeville Press es una pequeña editorial independiente nacida en Philadelphia de la mano de Thom Wall, un malabarista y escritor tremendamente inquieto. Su catálogo está especializado en libros sobre malabares, circo y otras artes escénicas similares, alguno de los cuales ya he comentado por aquí


Este pasado mes de agosto han comenzado con una interesante iniciativa: regalar conocimiento. Han creado kits de iniciación a los malabares completamente manufacturados y los están repartiendo por espacios y bibliotecas gratuitas de su localidad. Estos kits constan de 3 pelotas de plástico reciclado rellenas de sal y una breve hoja de instrucciones sobre cómo aprender a hacer malabares.

Todo comenzó por un anuncio del Flea Theater de New York en el que ofrecía hasta 75000 pelotas de plástico. Thom solicitó 4000 tras echar cuentas sobre cuántas cabrían en su coche y, tras el sí de la compañía, viajó para recogerlas. Al principio sin un objetivo claro, pero tras hablarlo con sus amigos Benjamin Domask-Ruh y Ross Berenson, tuvieron la idea de regalar kits de malabares a través de ese fenómeno creciente de EEUU que son las pequeñas bibliotecas públicas. En estos momentos de pandemia, algunos artistas ligados a esta editorial se encuentran sin apenas trabajo, por lo que han decidido dedicarse a realizar estos kits. También han recibido la ayuda voluntaria de compañeros como los de Funicular Juggling. "Ahora mismo somos 8-9 personas implicadas en todo Philadelphia, pero quien quiera apuntarse será bienvenido" comenta Wall. 

 

El objetivo es "crear comunidad a través de los malabares". Y parece que lo están consiguiendo. Ha despertado el interés de otros malabaristas del país y de todo el mundo, con los que ya mantiene contacto para expandir la idea. "Por ahora no ha contactado con nosotros ningún receptor de esos kits, pero esperamos recibir noticias pronto ya que en muchos sitios hemos tenido que reponer hasta 3 veces".

Si quieres ayudar a esta iniciativa puedes difundirlo o también colaborar económicamente para pagar algunos de los gastos fijos que tienen (sal, cinta adhesiva, impresiones, etc) puedes acceder a través de su página:

https://thomwall.com/mvp/sponsor/

domingo, 30 de agosto de 2020

20 años de salsa chimichurri

 "Ponemos como fecha de inicio el 20 de agosto de 2000 porque fue la primera que reunimos un buen corro y recaudamos una gorra digna (3000 pesetas), antes solo fueron fracasos" recuerda divertida Marina Benites (Comodoro Rivadavia, Patagonia Argentina, 1981). Ella, junto a Rafa Dante Rúa (Sarmiento, Patagonia Argentina, 1979) forma la Compañía Chimirrurri, que acaba de celebrar su 20º aniversario, que se dice pronto. Y lo han hecho, cómo no, en la carretera, trabajando en un bolo


Curtidos en los espectáculos callejeros y para público familiar, ellos explican que es donde más cómodos se sienten. "Nos gusta especialmente cuando vamos a los pueblos y salen absolutamente todos de sus casas para vernos, desde la más pequeña a la abuelita más anciana". Y subrayan lo impredecible y la frescura de actuar en calle: "te acerca mucho más al público, de hecho, la actuación pasa a depender del público, haciéndolo muy diferente de un teatro".

Y es que son 20 años donde han realizado incontables actuaciones en decenas de países, y que dan para miles de anécdotas, como la de su primera actuación real en el Parque del Retiro de Madrid, que recuerda Marina: "yo tocaba un djembé (que no sabía tocar) mientras Rafa hacía un número de diábolo, así empezaba nuestro 'espectáculo'. No se paró nadie y nos fuimos a casa con las manos vacías".  O la rocambolesca historia que destaca Rafa: "Estábamos en 2002 en fiestas de Santander con nuestros amigos Tommy y Nati, nos pusimos a actuar en una calle cortada del barrio portuario. Ya teníamos un buen corro de gente cuando un conductor con claros signos de ebriedad quiso pasar por la calle, teniendo que apartarnos y llegando a atropellar una de nuestras mazas (que aún conservamos). Nos enfadamos mucho y el público nos ayudó a pararlo, yo me subí al capó con el amplificador a decirle cosas, él se puso a gritar y Marina acabó dirigiéndole un uppercut a través de la ventanilla abierta. Después se bajó y acabó viniendo la policía municipal (sus amigos, avisados por él y unos conocidos), y la policía nacional (avisada por nosotros). Al final acabamos Marina y yo en la comisaría de la policía local, sin multa eso sí, y él se fue de rositas".


 

Primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

En este tiempo han superado dificultades como esos primeros bolos desastrosos o averías técnicas de lo más variado. También la vuelta de Rafa durante unos meses a su Argentina natal: "creía que era lo mejor para mí proyecto familiar en ese momento, pero después de un tiempo y de mucho sacrificio en el aspecto laboral decidí volver. Es increíble y admirable lo que tiene que hacer un/a artista para ganarse la vida en Sudamérica", comenta Rafa. Además han conseguido superar un reto aún más complicado: mantener la compañía pese a terminar su relación sentimental. "La verdad es que desde que no somos pareja nos llevamos mucho mejor" explica entre risas Marina. "Nosotros ya éramos grandes amigos antes, nos conocemos desde los 15 años. Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que no funcionaba el tema pareja, pero decidimos seguir trabajando y poner por delante lo positivo que teníamos. No fue fácil, pero en el circo siempre hay un más difícil todavía".

Marina y Rafa se conocieron en la adolescencia mientras cursaban la carrera de teatro. Allí complementaron su formación con algo de acrobacia y malabares ya que "eran un recurso perfecto para el teatro callejero". Entonces Rafa sugirió ir a España, donde tenía familia lejana. "La idea original era a estudiar teatro, pero se complicó por temas económicos y de papeles". Haciendo semáforos y actuaciones de calle juntaron el dinero suficiente para los billetes de avión y aterrizaron en Madrid. "Cuando llegamos a Madrid veníamos con lo justo, y aunque buscamos trabajos varios (camareros, limpieza en oficinas, etc) en ninguna entrevista nos aceptaron, por lo que decidimos montar un espectáculo de calle", recuerda Marina. 

Así comenzaron a acudir al Parque de El Retiro, lugar donde muchos artistas se han iniciado a lo largo de décadas. Fueron unas primeras actuaciones muy precarias: "No teníamos equipo de sonido, ni micrófonos, ni escenografía ni nada, y nuestros primeros ingresos invertimos para atraer a más gente". Al final consiguieron ser independientes económicamente con solo 19 y 21 años, y eso trabajando únicamente los fines de semana. "Eso sí, a las 6 de la mañana cogíamos el primer metro para tener el mejor lugar en el Reti y nos volvíamos a casa con 5 o 6 actuaciones hechas", aclaran. 

 Rafa y Marina, en una de sus primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

"Después de un año de trabajar a la gorra en El Retiro nos enteramos de que existía una escuela de circo en Madrid llamada Carampa. No dudamos en hacer las pruebas de ingreso y nos admitieron". Así, durante dos años se formaron en esta escuela de circo, graduándose en 2003, a la que consideran ya parte de su familia. "Nuestro paso por Carampa está lleno de aprendizajes, de recuerdos, de amigos y amigas y de mucho cariño. Desde el minuto 1 nos adoptaron y nos trataron como familia, nos ayudaron con los papeles, etc. Faltarían páginas para agradecer aquí lo suficiente todo lo que ha supuesto para nosotros Carampa". De hecho, fue gracias a estos apoyos y experiencia por lo que se asentaron en Madrid como base de operaciones durante unos años, aunque actualmente ya vivan en diferentes provincias.  


 

Preguntados por el futuro de la compañía reconocen que la situación actual llena todo de incertidumbre, sabedores de que vienen meses duros para el sector, pero, como ellos mismos refieren "no le tenemos miedo, no es la primera crisis que vivimos, que ya tenemos unos añitos". Sus ganas de continuar en la brecha no disminuyen y ambos se encuentran en proceso de creación de nuevos espectáculos unipersonales y con muchas ideas para "cocinar la siguiente receta a dúo de la Cía Chimichurri". Estamos de suerte, queda salsa para rato.



La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto
La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto

Enlaces de interés: 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Asombroso Circo. Dibujando el circo con humor

Aunque el circo se encuentra en plena expansión y aceptación, al ser una actividad relativamente minoritaria hay cosas de las que adolece, o al menos que aún no tiene muy desarrolladas. Una de ellas son las referencias humorísticas desde otras ramas del arte, más concretamente desde la ilustración. Mucho se ha pintado y dibujado sobre circo, pero poco bajo la lupa del humor. Por eso la aparición de Asombroso Circo llega como un soplo de aire fresco, porque escaseaban los ilustradores cómicos sobre el circo y porque, al verlo, nos damos cuenta de lo necesarios que son. 


Tras estas ilustraciones de trazado irregular y lenguaje cercano está Samuel (Móstoles, 1984), alias Saymus, un cirquero asentado en Zaragoza que hace pocos meses arrancó estas tiras cómicas basándose en el circo, sus estereotipos y contradicciones, también hablando de bichacos a los que admira. Perfectas para reírse de sí mismo como colectivo y para aprender y conocer.

¿Cuándo nace asombrosocirco? ¿Por qué?
Nace durante el confinamiento [del estado de alarma por la pandemia del coronavirus ]como tal, aunque ya tenía una idea antes. Estaba haciendo dibujitos en modo fanzine, llevaría como cinco tiras cuando nos confinaron y ya sabes,entre bizcocho y bizcocho, pues dibujo del circo que te crió.

¿Estás teniendo buen feedback de tus dibujos?
Si, estoy muy contento con la respuesta de la gente. Al principio colgaba de "incógnito" los dibujos en el local en el que entreno (AMZ) y por el grupo que tenemos para organizarnos en Telegram me llegaban buenos comentarios. Uno que me hizo especial ilusión fue cuando Carmeneta dijo "no se quién será, pero sabe de circo". También desde que salté a las Redes Sociales (RRSS) he hablado con artistas que me gustaban mucho y les he dibujado (¡Y les ha gustado!) y ahora encima hago una entrevista para Malabares en su Tinta. Por todo ello estoy ¡¡MUY MUY CONTENTO!!



¿Practicas alguna disciplina de circo?
Práctico mástil chino, cuerda lisa y contact staff. Esto es a lo que más le doy, pero me gustan mucho las verticales como preparación física y los malabares, que fue lo primero que hice de circo en unos cursos que daban en Alcorcón. 

¿Habías hecho otras ilustraciones antes?
Sí, en realidad llevo dibujando toda la vida. Me alegra que me llames ilustrador y que una amiga (Pippi) me dijera un día: "tengo un amigo ilustrador famoso" [risas]; pero en realidad en este mundo de títulos, yo no tengo ninguno en este área. Estudié estadística, técnico de sonido, he sido frutero... Aunque la verdad es que pienso que esto es lo mio. Me obsesiona el circo y desde pequeño he dibujado lo que hacía con los amigos los fines de semana en cuadernos, agendas y cualquier papelajo 

¿Sabes cuando dicen eso de tienes que encontrar aquello que se te dé bien? ¿Eso en lo que eres único? Siempre pensaba yo no tenía de eso y creo que lo he encontrado, ¡Por fin! ¡HACER TORRIJAS EN EL ROLA-BOLA!



¿Cómo describirías tu estilo?
Pues no sabría, la verdad que me inventaría un nombre tipo brutalismo choni, pero seguro que ya existe y me dirían que soy un flipado y que lo mío es neoparbulismo renacentista. Así que mejor no digo na, jajaja.

¿Qué es lo que más te atrae del circo?
Pues creo que ha ido cambiando a lo largo de los años. Yo he sido y soy un motivado del deporte (calistenia, workout, alimentación, entrenamientos, descansos, etc.) y el circo fue como empezar a jugar. Eso fue lo primero, que es como seguir jugando de adulto, con mas amiguitos sin que te miren demasiado mal.

Luego la parte creativa que le metes al deporte. Porque puedes hacer un truco pero luego hay que "mostrarlo". Ahora diría que lo mejor de todo es el día que te sale algo nuevo (ahora estoy detrás del monociclo) ¡Esa satisfacción es pura dopamina!, luego duermes como un angelito.



¿Por qué crees que apenas hay ilustradores haciendo dibujos sobre circo?
Sí que hay alguno, sobre todo en inglés. Yo los descubrí cuando entré en las RRSS, pero intento no verlos demasiado para no copiar sus ideas. Creo que el circo requiere muchas horas y quien hace circo hace CIRCO. Yo como soy mediocre en todo me permito hacer de todo.

¿Tienes proyectos futuros para la página?
Muchísimas cosas, mi cabeza no para, está todo el rato pensando cosas nuevas que hacer y a veces es muy cansado. Tengo que empezar a ponerme límites porque mi carga flipacional es alta. Sí pienso en hacer un photocall para algun evento de circo, hacer un cómic sobre circo, camisetas, sorteos y muchas más cosas, aunque luego lo que es llevarlas acabo es otro mundo. De momento me encuentro muy a gusto con mis dibujitos y mis likes en Instagram.




Puedes encontrar todas las viñetas de Asombroso Circo en: 


lunes, 10 de agosto de 2020

Entender el circo actual a través de las redes sociales

Las redes sociales han cambiado la forma de relacionarnos entre las personas y también la forma en que nos relacionamos con nuestro medio. Cada red social tiene sus características y su público objetivo, y el circo está presente en todas ellas, de una u otra forma. 

Youtube sería el gran depositario de vídeos de circo, ideal para colgar actuaciones completas de circo, shows largos, vídeos históricos, rutinas de entrenamiento, tutoriales e incluso pequeños trailers para promoción. En Vimeo tienden a alojarse vídeos que huyen de las restrictivas y a veces arbitrarias políticas de privacidad y derechos de autor de Youtube, concentrando la mayoría de vídeos largos y en alta calidad de las principales compañías y escuelas occidentales (muchos de ellos en modo privado). Facebook presenta unas características muy completas para su uso desde el punto de vista del profesional, ya que permite un gran alcance de tus promociones, también subir vídeos, participar en grupos y comunidades, etc. Aunque la realidad es que lleva ya unos años estancada y con poco poder de atracción para el nuevo público. También se han realizado redes sociales específicas para el sector circense, como la americana CircusTalk, con resultados dispares en cuanto a su uso y utilidad. Luego está Twitter, en la que el circo no termina de encontrar su hueco ya que no parece diseñada para que este tipo de contenidos repercutan.

La red social más en forma del momento es Instagram, con permiso de TikTok que está en plena ebullición. Su interfaz está diseñada para que pases muchas horas al día buceando en su contenido a través del móvil. Es, en todos sus ámbitos, una especie de culto a la belleza y el circo no escapa a esto: abundan los momentos felices, los cuerpos perfectos, las grandes proezas y los trucos imposibles, todo en imágenes muy editadas o en vídeos cortos, de menos de 1 minuto. La limitación de los hipervínculos y la escasez de texto no invitan a las reflexiones, la docencia o la historia. 

El mejor ejemplo de esta perfección ensalzada es la cuenta Circus Around the World, creada por el excelente acróbata Ron Oppenheimer. En ella, se "repostean" vídeos de artistas de todo el mundo realizando trucos de diferentes disciplinas circenses. Siempre son cosas increíbles, trucos de esos que salen una vez de cada mil, contorsiones extremas, acrobacias al límite, el más difícil todavía casi siempre en un gimnasio y rara vez en un escenario. Es excelente para ver por dónde andan los límites humanos y disfrutar con una sarta de vídeos cortos que te dejarán con la boca abierta. Olvídate de ver si esos fragmentos forman parte de un número más largo o una obra original, no pretendas saber algo más que el nombre del artista en cuestión.

Vídeos en Circus Around The World (click para visualizarlos)

Si una persona que quiere iniciarse en el circo solo usase Instagram podría pensar que ese tipo de imágenes son la normalidad cuando no deja de ser un extremo del enorme abanico que son las artes circenses. Podría pensar que si no tiene una fuerza sobrehumana, una flexibilidad que roce la patología o habilidades dignas del Libro Guinness de los Récords no va a poder llegar a algo en el circo, cuando la realidad es justo lo contrario. Detrás de esas imágenes hay miles de horas de entrenamiento y cientos de tomas no publicadas con los fallos y caídas. No se ven tampoco a los artistas que, sin un higlight tan vistoso, tienen un número o show que arrasa allá donde va. Es llevar al circo también a la cultura de usar y tirar, hoy veo este vídeo pero mañana me he olvidado porque consumo otros diez vídeos similares, cada cual más corto que el anterior, que la atención ya no da para más.

Por eso hay cuentas que sirven como complemento perfecto, para poner los pies en la tierra y, de paso, sacarnos una sonrisa. Es el caso de Not So Acrobats, creada en 2017 por un colectivo internacional de artistas de circo, que "querían iluminar y sacar unas risas a la comunidad circense, mostrar que incluso los profesionales del circo cometen errores, que no somos perfectos". Con 57000 seguidores actualmente y bajo el lema "entrenar es amargo", anima a cualquiera a enviarle sus vídeos para postearlos. Son vídeos de caídas en entrenamientos y shows, de fallos garrafales, golpes de todos los colores que suelen arrancar una sonrisa al espectador, pero también una reflexión. En palabras de uno de sus creadores (que prefiere mantenerse en el anonimato): "el éxito de la cuenta se debe a que hace entender la dificultad del mundo del circo, muestra que lleva muchas horas de práctica llegar a ser un profesional... y también que a todos nos gusta ver a otra gente caerse".

Vídeos en Not So Acrobats (haz click en la imagen para visualizarlos)

Por supuesto hay miles de cuentas más para seguir, de pequeñas y grandes compañías, de artistas más o menos conocidos, de salas que programen circo, de festivales, etc. Todas ellas en conjunto permiten hacerse una pequeña idea de lo enorme y diverso que es el circo. Además, podemos compaginar varias redes para tener una visión aún más global. No nos quedemos solo con lo que brilla unos segundos, disfrutemos del proceso, del camino y de los resultados, cortos y largos. 

sábado, 20 de junio de 2020

Guía definitiva para comprar pelotas de malabares

Aunque se puede hacer malabares con cualquier objeto que se te ocurra, la pelota es el centro de este universo. Con ellas se suele empezar y son la base técnica de casi cualquier otro malabar. Incluso los primeros registros que hay de malabares, la pintura de la tumba de Baqet III, de hace 4000 años, son pelotas lo que se observa en las imágenes. Ahora bien, cuando uno se inicia en los malabares pronto se da cuenta de que hay muchos tipos de pelotas, tamaños, colores, etc., y uno puede encontrarse perdido ante tanta variedad. Esta guía pretende recopilar información sobre cada tipo de pelota para que puedas elegir las más adecuadas a ti.

Pintura de la tumba de Baqet III, en el complejo de Beni-Hassan (2000 a.C)

PRIMERAS PREGUNTAS:

Lo primero que debes hacer antes de elegir unas pelotas de malabares es intentar responder a estas preguntas:

  • ¿Para qué las quiero usar? Para aprender, para entrenar, para escena...

  • ¿Qué tipo de malabares quiero hacer? Lanzamientos con 3-4 objetos, lanzamientos con 5 o más objetos, rebote, contact, luz, recepciones con los pies, cabeza u otras partes del cuerpo....

¿Tienes esto más o menos claro? Venga, empezamos.

TIPOS

Semillas, Grano o Beanbags

Las más sencillas y clásicas. Constan de varios paneles de tela o cuero y están rellenas de semillas, habitualmente mijo. Suelen ser las más económicas y con las que se inicia la mayoría de la gente. Al ser blandas y deformables permiten un buen agarre, y por ser más bien compactas el lanzamiento es preciso. Otra gran ventaja es que al caer al suelo no ruedan y no tienes que perseguirlas.

Existen diferentes calidades en función de la cobertura y la cantidad de relleno (desde las más básicas a unas artesanales de cuero preciosas). Son perfectas para iniciarse y también para entrenamiento sea cual sea el nivel. Hay algunas beanbags de calidad que también se usan en escena, pero no es tan habitual. Con el tiempo se acaban deteriorando y si el impacto es muy fuerte el contenido puede salirse por las costuras. Cuidado si se mojan pues las semillas pueden hincharse y deformar la pelota o romperla.


Escena
La gran categoría donde se engloba a toda pelota “bonita” que permite que se vea bien en escena. Aquí es donde las marcas se han lanzado a crear pequeñas diferencias para intentar cubrir varios nichos de mercado y volver loco al comprador. Las voy a enumerar según la cantidad de relleno. La mayoría de cubiertas están fabricadas en PVC u otros polímeros plásticos, por lo que son muy duraderas.
    • Stage o de escena propiamente dichas. Con una cubierta dura y huecas en su interior, son muy elegantes para el espectador y son perfectas para trucos de contact  (ver más abajo) ya que ruedan muy bien. No las recomiendo para iniciarse en malabares de lanzamientos ya que suelen rebotar al chocar entre sí y son más difíciles de agarrar, por no mencionar lo lejos que se van cuando se caen al suelo (factor también a tener en cuenta, gran parte de la vida de un malabarista consiste en agacharse y recoger).



    • Rusas (en realidad son ucranianas). Poseen una cubierta fina de plástico blando o duro y están rellenas con sal o arena en pequeña cantidad. Son ligeras y exigen ser lanzadas con precisión para que su vuelo no presente oscilaciones, por lo que son perfectas para entrenar técnica. Al caer, su centro de gravedad evita que rueden o reboten, por lo que también son las que más facilitan las recepciones en los pies o en otras partes del cuerpo. Hay gente que las usa en escena ya que son muy estéticas una vez se tiene dominado el vuelo, y los trucos de recepción con distintas partes del cuerpo son muy espectaculares. No sirven para contact. Aquí tenéis más información sobre estas pelotas.




    • Sil-X. Inventadas por la marca italiana Play, la cubierta es semirrígida y están parcialmente rellenas (1/3) con silicona líquida. El efecto es similar a una rusa pero con un vuelo más controlado, por tener más cantidad de relleno y comportarse más estable por ser un líquido viscoso. Son un tipo de pelota ligera y versátil que se ven muy bien en escena, permiten mejorar la técnica, hacer trucos de recepciones con el cuerpo, etc., pero con menos exigencia técnica que las rusas. Han sacado variantes según la cantidad de relleno, desde las Light que son como unas rusas pero rellenas de silicona a unas Hybrid que tienen mayor porcentaje de relleno (semillas en este caso) y rodarían mejor. Luego están las Implossion, igual que las SIL-X normales, pero la cubierta es transparente y el líquido de colores, muy vistosas aunque con el tiempo tienden a ensuciarse por dentro.

      SIL-X y SIL-X Implossion


    • Relleno completo o casi completo: MMX, DX, Bubble, HiX… Cada marca ha elaborado su pelota de este tipo. A grandes rasgos son como una beanbag pero más resistentes y no se deforman, perfectas para malabares de lanzamientos puros. No oscilan durante el vuelo y permiten algunos trucos de contact, aunque ruedan poco (en el cuerpo y en el suelo).  La diferencia está en el material de la cubierta: unas tienen un tacto más suave (las de tacto peach hacen honor a su nombre), otros más tipo plástico y por tanto se pegan más entre sí (como las Bubble). También de este material depende que unos modelos sean muy duros (como la DX) y otros más blandos (MMX, una de las más vendidas del mercado), facilitando el agarre. Va por gustos. Igual que las SIL-X y las rusas, son resistentes al agua.


Rebote
Diseñadas para rebotar contra el suelo u otras superficies. Las de mejor calidad son las de silicona, con un tacto suave y porcentajes de rebote cercanos al 100 %, aunque con precio bastante elevado. Otra opción son las de goma, con rebote inferior al 94% y precio más asequible. Ojo, si las usas sobre superficies irregulares es posible que en la pelota vayan apareciendo pequeñas irregularidades que vayan restando rebote. Los profesionales suelen tener unas para entrenar, más desgastadas, y otras para actuar.

Fosforescentes y fluorescentes
Casi cualquiera de los modelos previos tiene su versión fosforescente, emitiendo luz tras pasar de un lugar iluminado a uno oscuro durante unos minutos;  o “fluo”, que reacciona a luz ultravioleta y parecen brillar en la oscuridad.



Luz
Pelotas con sistema de luces LED en su interior que les permite brillar en la oscuridad, lo que se traduce en un efecto muy espectacular. Catálogo amplísimo y con gran variedad de precios y diseños: existen con uno o varios modos de luz, programables, a pilas, con baterías, etc. Por experiencia propia, las baratas suelen tener poca resistencia a los golpes y acabas teniendo que comprarte unas más caras al poco tiempo.



Fuego
Algo tiene el fuego que nos atrae de forma irremediable. Aunque en malabares son más conocidas las antorchas, también se encuentran pelotas de fuego. Básicamente hay dos tipos: unas macizas rodeadas de kevlar que suele requerir guantes para su uso, y otras que el kevlar dibuja una espiral esférica y permite prescindir de guantes. En todo caso, antes de hacer malabares con fuego infórmate bien de los riesgos y las medidas de seguridad.



Contact
El malabarismo de contacto implica que la pelota no se separe del cuerpo. Las Stage arriba mencionadas sirven perfectamente, aunque las más típicas son las acrílicas transparentes, que dan efecto de estarflotando cuando se domina la técnica. Estas últimas además, al ser macizas pesan más y se controlan mejor. Acuérdate de practicar sobre superficie blanda ya que con cada golpe contra algo duro puede aparecer un pequeño “picotazo” en la pelota.


TAMAÑO

Una vez elegido el tipo de pelota, toca pensar en las dimensiones. Cualquiera de estos modelos lo encontrarás con diferentes tamaños. Cuanto más grandes más vistosas, mejor para pocos objetos, pero más difíciles de recoger y agarrar si vas a hacer malabares con muchas pelotas. Si tienes manos pequeñas tendrás que elegir pelotas acordes a tu tamaño o sino no podrás agarrarlas con facilidad.

Lo habitual para malabares de iniciación y avanzado, de 3 a 7 pelotas es usar entre 65-75 mm para adultos, según número de objetos y tamaño de las manos. Para niños normalmente se empieza con diámetros menores. Para contact y malabares con 1-3 objetos, se suele elegir tamaño de 80-100 mm o más, aunque no lo recomiendo para iniciarse en malabares de lanzamientos.


El peso también depende del tamaño y del modelo, cuanto más pequeñas y huecas más ligeras. A menor peso permitirá lanzar más objetos a la vez, pero si son demasiado ligeras se pierde precisión. En cambio con más peso se controlan mejor pero te cansarás antes si lanzas muchas pelotas. Oscila entre los 100 gr de algunas rusas a las los 150-180 gr de una de escena con relleno completo. Las hay incluso de entrenamiento, llegando a pesar entre 400 y 1000 gr cada pelota. Son útiles para ganar fuerza y resistencia o como gag cómico con público, aunque deberás tener cuidado con las articulaciones si las usas demasiado.

En Renegade Juggling han elaborado una completa guía de cómo elegir el tamaño y peso adecuados (inglés)

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TIENDAS FÍSICAS EN ESPAÑA
Aquí quedan ya pocas tiendas físicas por el auge de la compra online. Aunque puede parecer más cómodo por internet, yo recomiendo, si es posible, ir a una tienda a probar el material y preguntar a los empleados, ya que te ayudarán mucho en la toma de decisiones. Estas son las tiendas especializadas que quedan, luego también hay comercios que dentro de su catálogo ofrecen también malabares, pero no están especializadas.


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Espero que te haya resultado útil esta guía. Si echas algún modelo en falta no dudes en escribirlo en comentarios. Ahora os dejo con unas recomendaciones generales basadas en mi experiencia personal. Saludos y ¡A malabarear!

  1. Antes de comprar unas pelotas si puedes pregunta a algún malabarista que conozcas (somos gente accesible y con ganas de compartir conocimientos), o acércate a una tienda como ya te he comentado. Los encuentros y convenciones son el lugar ideal para hablar con muchas personas sobre materiales y suele haber tiendas donde toquetear sin compromiso. Si no conoces a nadie, no tienes tiendas cerca o no vas a ir a ningún encuentro, siempre puedes consultar en algunas tiendas online o fijarte en los vídeos de malabares que te hayan gustado. Si preguntas al malabarista del vídeo te responderá encantado sobre el tipo de pelotas que utiliza.


  2. El dicho de “lo barato sale caro” también se cumple en malabares. Cierto que hay modelos con muy buena relación calidad-precio, pero en general, si puedes permitírtelo, merece la pena invertir un poco más y tener mejor calidad y resistencia. Es curioso que cuando a una persona no malabarista le mencionas lo que cuesta una sola pelota se sorprenda y le parezca cara (¡7 euros una pelotita!), sin que cambien el gesto con los 60 euros que cuesta un balón de fútbol profesional; pero suele ser porque desconocen la gran durabilidad que tienen. Yo mismo tengo unas MMX desde hace unos 7-8 años, a las que he dado muchísima tralla y están como nuevas. 



Nota: no he mencionado los malabares caseros. Existen multitud de formas de construirte tus propios malabares y hay webs con información muy detallada (como esta ya mítica de Ensaimada Malabar). Salvo que seas muy manitas, en general los malabares caseros están bien para iniciarse, pero la calidad y resistencia de los fabricados por marcas suele hacer que uno acabe rascándose el bolsillo.