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lunes, 9 de abril de 2018

FIRCO, Festival Iberoamericano de Circo

FIRCO es el primer festival iberoamericano de circo constituido como tal. Ha nacido con la intención de reivindicar ese circo latino que está, pero que a veces no se le presta la debida atención. FIRCO quiere poner el foco en todo ese arte creado en los países iberoamericanos y sus gentes, porque tienen un lazo cultural común que empapa y ensalza sus creaciones. Es el momento de espolear el circo iberoamericano y tratarlo como se merece, como un arte mayor capaz de transgredir, emocionar y divertir.


Con esos objetivos tan ambiciosos, un grupo de personas apasionadas del circo unieron su bagaje como parte de la organización del EUCIMA y comenzaron a gestar el festival allá por 2016. Tras muchas reuniones y tomas de decisiones se llegó al modelo de festival con el que se sentían más afinidad y crearon este proyecto a través de la Asociación Circontinentes, fundada para este fin. Se lanzaron a proponerlo al Teatro Circo Price, que recibió de buen grado la idea y se unió como colaborador. Buena noticia, ya que los organizadores no concebían otro lugar para su realización que no fuese este prestigioso circo, historia viva de este arte.



Así, ya hay fecha para este primer Festival Iberoamericano de Circo, será del 19 al 21 de octubre de 2018 en el Teatro Circo Price de Madrid. Toca, por tanto, reservar esa fecha en las agendas para disfrutar de este gran evento.

El festival se desarrollará en 3 días en los cuales se celebrarán 2 semifinales, con 8 números cada una, en la que los participantes realizaran sus actuaciones frente a un jurado de prestigio internacional. Las mejores propuestas serán seleccionadas para actuar en la Gran Final, el domingo 21 de octubre, optando así a los premios del Festival.


¿Quién puede participar? 
Aquellas propuestas de números cortos (6-12 minutos) formadas por compañías (1-3 personas) con, al menos, un 50% de sus miembros de alguno de los países que forman Iberoamérica, en la que sus integrantes sean mayores de 18 años y menores de 35.

¿Cómo puede inscribirse?
Entrando en la web de FIRCO, revisando las bases del festival, asegurándose de que cumple todos los requisitos y rellenando el formulario. Ojo, el plazo para presentar la solicitud acaba el 1 de mayo.



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domingo, 8 de abril de 2018

Celebración del Día Mundial del Circo en Madrid

El próximo 21 de abril se celebra el Día Mundial del Circo. Un día para reivindicarlo como arte mayor, plural y diverso. Además, este año coincide con el 250 aniversario del Circo Moderno como hoy lo conocemos, gracias a Philip y Patty Astley.



Con motivo de tan especiales conmemoraciones MADPAC (Asociación de Profesionales, Artistas y Creadores de Circo de Madrid) ha organizado una serie de actividades por toda la Comunidad de Madrid durante toda la semana. Toda una primicia en una Comunidad que empieza a desperezarse al fin en cuanto a circo se refiere.



Así, del 4 al 28 de abril se sucederán más de 15 actividades para celebrar el circo. Entre otras, podremos disfrutar de una exposición de carteles de circo en Matadero, talleres de circo en la Explanada del Rey, coloquios sobre Miss Mara en el Price y visitas creativas al Cementerio Británico por Itsaso Irribarren y Germán de la Riva.

Además, disfrutaremos de espectáculos como Lumieres Foraines de Cía La Gata Japonesa, Tentación Divina de Maité Esteban, Ooopart de Cía Tresperté, Juguete Roto de Pass & Company y Aloló de Circo Psikario.

También están incluidas entre las actividades el Encuentro Universitario de Circo de Madrid (EUCIMA) y su Gran Gala en el Teatro Circo Price el día 21 de abril, que reunirá a lo mejor del panorama circense internacional, así como el espectáculo de Wes Peden (el mejor malabarista del momento) Volcano vs Palm Tree el día 22 en el mismo Price.


¡No os perdáis todo este mes de circo en Madrid!

Toda la información y programación:

miércoles, 4 de abril de 2018

Experiencia en una competición de diábolo en Rusia, por Wis

Luis Hernández "Wis", es un amigo y colaborador de este blog que ha escrito entradas tan exitosas como Descubriendo el diábolo (¡en 2010!). Pese a no dedicarse profesionalmente al diábolo, Luis nunca para quieto, ya sea organizando las EJC Diabolo Battle desde 2014, actuando ocasionalmente individualmente o en dúos, siendo miembro activo de varios foros de circo y además es el actual representante español de la EJA.  

En los últimos meses Luis ha dado un paso más, ha participado en dos competiciones internacionales de diábolo, en Rusia y en Taiwan. Aquí nos cuenta su experiencia en la primera. Espero que lo disfrutéis tanto como él lo hizo. Gracias Wis.

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Si alguno me conoce sabrá que invierto mucho tiempo en la promoción del diábolo a nivel mundial, las razones por las que lo hago son desconocidas, pero supongamos que es lo que me gusta. Igual que a otros les gusta que les aten y les llamen cosas. Debido a esa actividad internacional hace poco tuve la suerte de que me invitaran al Torneo Nacional de Diábolo Ruso. Olé.

El asunto lleva ya unos años rodando y ha conseguido tirón a nivel nacional, que siendo Rusia, ya es decir. El formato es unas 5 horas en las cuales hay competiciones, actuaciones, entrega de premios, y otras cosicas más. Para los que se aburren de leer rápido lo digo ya, lo bonito es la atmósfera. Allí se reúnen unas 150-200 personas que les gusta el diabolo, van a pasar el dia, en familia, y con un muy buen ambiente. Genial atmósfera y unos jueces de auténtico lujo: dos grandes leyendas del diabolo Ruso, Bilyauer Evgeniy y Majorenko Alexander; y Hsieh Meng-Ti (Eddy) de Taiwan, el país del diábolo por antonomasia. Me sorprendió mucho mucho que había muchos más diaboleros en Rusia de los que esperaba, creo que es porque allí usan una alternativa a Facebook, VH, y tambien por no frecuentar diabolo.ca. En cualquier caso fue genial ver que hay gente haciendo 3-low en Rusia. La gente siempre me trata muy bien cuando viajo solo, y es por cosas del diábolo. Así que aquí me fueron a recoger al aeropuerto, me llevaron al hotel y pasé dos días con el equipo CAPT y con Marat y otros amigos rusos. Me cuidaron todo el rato y no me sentí nunca en el más mínimo riesgo.


La barrera lingüística es significativa. Yo tengo alergias a varias cosas y en un fin de semana era difícil acostumbrarse lo suficiente como para leer la lista de ingredientes, la gente joven que yo conocí hablaba inglés, no muy bien, pero nos entendíamos. Yo no soy Oscar Wilde tampoco. Por ejemplo, cuando esperábamos para actuar, la lista de participantes era en cirílico y era imposible saber cuando me tocaba a mi. Eso me creó bastante estrés la verdad. A nivel de competición, gane un premio al número más creativo de diábolo. Al ir a actuar me pusieron mal la música, hay disparidad de criterios sobre qué hacer en esos casos, yo continué con mi número, después de gritarle al público, “¡no es mi música!”. Lo “peor” es que mi actuación original era de 5 minutos, y la canción que me pusieron era solo de 3. Por eso me río cuando se acaba la canción, justo iba a hacer el trucazo.


Luego al ver que estaba visiblemente enfadado, me propusieron volver a actuar con mi música, lo hice pero haciendo una rutina improvisada, no quería volver a hacer lo mismo que acababa de hacer.


El día siguiente hubo unos talleres impartidos por el equipo de CAPT, y paralelamente encuentros de la IDA (International Diabolo Association), en los que estábamos Aaro, de Finlandia, Andy, de Taiwán, Marat de Rusia, y yo, de España. La idea es organizar cada vez más y mejores competiciones de diabolo alrededor del mundo. Por ahora estamos creciendo, pero está bien ver que hay gente alrededor del mundo interesada en cooperar. Una de las mejores ideas es intentar acercarse a universidades, al fin y al cabo tienen buenas infraestructuras y es lo que estas competiciones necesitan.


Más información sobre Wis

viernes, 23 de marzo de 2018

Cirqueras. Tercera parte

En esta tercera edición de Cirqueras, tengo el honor de que sea María Folguera, escritora y Directora Artística del Teatro Circo Price, quien escriba el texto introductorio.  Poco más que añadir al texto de Folguera, hoy no tocan vídeos, solo este texto y sus reflexiones. Pronto más ediciones de Cirqueras.

 

Hemos tenido oportunidad de pensar, en las dos entradas anteriores de Malabares en su Tinta, en imágenes de Cirqueras sobre la pista: cómo se han presentado hasta ahora los números realizados por mujeres, cómo las disciplinas y la “puesta en pista” han estado marcadas en su mayoría por cuestiones de género, cómo se introducen poco a poco las aperturas que posibilitan nuevos modelos. Me toca ahora hablar de otros territorios, aquellos que rodean el círculo iluminado por los focos.

Para las que amamos el circo, a menudo existe la tentación de colocarlo fuera del mundo, en una esfera extraordinaria y mágica donde no rigen las duras leyes de lo vulgar. Sin embargo, el circo forma parte de la sociedad y la Historia, la materia y el tiempo. Por ello convive y está atravesado por lógicas culturales. Quienes habitan el circo habitan también modelos sociales; las cirqueras no son solo cirqueras, también tienen que gestionar su relación con conceptos como familia, Estado, afecto, vida laboral, vida artística. He leído hace poco “Circus Love Story” (Ediciones Javier Sáinz, 2010), biografía novelada sobre el romance de Alfredo Codona y Lillian Leitzel, escrito por Pinito del Oro. Cristina Segura utiliza el mito de Lillian Leitzel como contrapunto del relato de su propia vida, resaltando en todo momento a la diva como símbolo de la desinhibición de los años 20, su extravagancia y libertad erótica. Llama la atención, sin embargo, la franqueza con que Pinito describe su propia represión vital, con sorprendentes digresiones íntimas pero valiosas por la sensación de urgencia y trascendencia que transmiten: “Mujeres del mundo, no dejéis pasar nunca el amor como yo hice y ahora lamento”. La sumisión al matrimonio atraviesa el libro como una irónica sombra de tristeza, algo que no sospecharíamos en la fulgurante imagen de Pinito que prevalece hasta hoy.

Vivimos una eclosión cultural de nuevos referentes de mujeres, reflexiones en torno a género y toma de conciencia. Una oportunidad para celebrar la diversidad y presencias que siempre han alimentado el circo, pero no siempre han sido reconocidas. Alguna vez me he descubierto a mí misma diciendo “Es que hay pocas directoras de compañías de circo”: esa frase forma parte de la invisibilización estructural, sería más acertado decir “Hay más directoras de las que parece, y mi manera de dar por hecho que hay pocas demuestra cuánto queda por visibilizar y reconocer”. Este año, por ejemplo, pasarán por el Price directoras de compañía como Sanae El Kamouni (Groupe Acrobatique de Tanger), Marta Gutiérrez (Acroevents, Teacro Circo), Marie Molliens (Cie Rasposo), y directoras de espectáculos como Zenaida Alcalde (“Y ahora qué?” Puntocero Company) o Charlotte Saliou (“The elephant in the room”, Cirque Le Roux). Por no hablar de directoras visitantes en años anteriores, como Shana Carroll, una de Les 7 doigts de la main. Y todos estos ejemplos me valen para abordar la autoría colaborativa, un concepto hacia el que el circo puede hacer una valiosa contribución. Porque Charlotte Saliou dirige The elephant in the room, y Sanae el Kamouni dirige el Groupe Acrobatique de Tanger; pero a su vez las propias compañías se presentan a sí mismas en clave de creación colectiva. Estos proyectos están determinados por la especificidad de cuerpos y talentos que lo conforman, y que no se entienden a sí mismos de manera cerrada e inmutable.



En este año de aniversario oficial del nacimiento del circo por parte de Philip Astley, se especula mucho en torno a Patty Astley, artista y socia. ¿Cuánto aportó Patty al proyecto de los Astley? Es imposible saberlo. Todo lo que digamos estará teñido de nuestro deseo e imaginación; la falta de información ha reducido a Patty a esposa y acompañante del “genio creador”. Esta cuestión pone de manifiesto la manera que tiene nuestra cultura de relatarse a sí misma, a través de autores y autoridades mágicas, prestigiosas, monolíticas, como tótems de piedra. Hablamos del nacimiento del circo como si un rayo hubiera caído del cielo e iluminado a Philip Astley, en una fecha concreta de un año concreto. Si lo pensamos dos veces, seguramente aceptaremos que la creación del género circense se desarrolló a través de ensayos, errores, experimentos y colaboraciones; que fue más bien un equipo abierto y cambiante quien puso en marcha -o más bien continuó adaptando pruebas protocircenses- la forma que llega hasta hoy. Esto no resta mérito a Philip Astley, que supo coordinar y potenciar aquella suma de circunstancias. Pero es importante entender que no pudo ser una tarea solitaria. Me remito a Mary Beard, que en “Mujeres y poder. Un manifiesto” (Editorial Crítica, 2018) revisa cómo nuestro imaginario del poder está marcado por la cultura del líder infalible, desde Roma hasta hoy:

“Hay que considerar el poder de forma distinta; significa separarlo del prestigio público; significa pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los líderes; significa, sobre todo, pensar en el poder como atributo o incluso como verbo (“empoderar”), no como una propiedad. Me refiero a la capacidad de ser efectivo, de marcar la diferencia en el mundo, del derecho a ser tomado en serio, en conjunto e individualmente”.

 

Aprovechemos este momento de reflexión y celebración de las presencias de mujeres para ampliar nuestra visión de la cultura. Y del circo como clave, imagen reveladora de esta cultura.

jueves, 8 de marzo de 2018

Cirqueras, segunda parte

Qué mejor día que hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para continuar con la serie de Cirqueras, en esta ocasión más enfocada a artistas actuales y con una introducción de Raquel Tello, a la cual agradezco mucho su colaboración (para leer la primera parte, haz click aquí).
¿Preparadas? ¿Listas? ¡Ya!



La presencia de la mujer en el circo actual sigue siendo claramente menos notoria; así lo demuestra la cantidad de espectáculos donde no hay o es muy baja su aparición, o la poca cantidad de talleres de gran repercusión impartidos por ellas; pero no me quiero centrar tanto en cuál es su presencia, sino en cómo es dentro del circo ahora mismo. La mujer cirquera ha estado generalmente- aunque quiero recalcar que no siempre- ligada a una imagen en que se ensalzan más los aspectos de un “erotismo delicado” en vez de resaltar su técnica o su nivel. 

Y aunque siga habiendo una mirada todavía tradicional hacia las cirqueras, ha surgido también, desde hace varios años, la idea de desmontar este estereotipo. Porque cuando se te ha etiquetado desde siempre como algo que no eres, llega un momento en que te toca romper con ello. Porque lo personal es político. Y el circo, además de una forma de ganarse la vida, es convertido también en una herramienta transgresora. 

Y ahí reside el cambio de paradigma; aunque todavía no de forma inminente, esta nueva presencia se centra en una nueva forma de mirar el cuerpo de la mujer. Más concretamente, cómo ellas ven su propio cuerpo: es este, con estas características, estos límites, con esta forma de trabajo, con esta rutina. Esto es lo que yo he experimentado y probado con mi cuerpo, y ahora te lo enseño. Antes, mero espectáculo para tu forma de mirar. Ahora, tu espectáculo desde mi perspectiva. Mostrando mi habilidad, mi técnica y mi expresión. Y si quiero, mi erotismo. Así es como han surgido nuevos colectivos y compañías como PDF (portés de femmes), o la de Yäelle Antoine, o la performance mezclada con circo de Angela Laurier, Elena Zanzu y Layla Rosa, todas ellas con un denominador común: romper con el estereotipo clásico de la mujer dentro del circo. Y ya de paso, el de la mujer en general. 

Por supuesto que se sigue dando la imagen más tradicional. Pero que quede claro: cada vez esta imagen tiene menos presencia, o por lo menos el camino va en esta dirección. Ahora la mujer se muestra como siempre ha sido: fuerte, con callos y con nivel en sus números. Con mucho nivel. 

1) Darya Vintilova. Ucraniana, trapecista, veterana artista del Circo del Sol. Probablemente la actuación con más energía que he visto en directo. La capacidad de esta mujer de levantar al público, de transmitir su disfrute por los aires y los saltos que ejecuta hacen que sea una actuación difícilmente olvidable. Ojito a la suelta final.


2) Anni Küpper. Malabarista alemana, conocida en esta casa, donde se le tiene predilección. Anni ha ido forjando un estilo propio, muy centrado equilibrios y manipulaciones de mazas. Siempre presenta creaciones novedosas y suele gustar en escena. Además, ha colaborado con revistas de circo y en el blog se le tradujo un interesante texto sobre las mujeres malabaristas.


3) Ines Brunn. Que su ilustre y malabarístico apellido no lleve a confusión. Ines no hace malabares, hace trucos endiablados en su bici acrobática. Disciplina deportiva de mucha tradición en su Alemania natal, Ines supo darle el toque artístico necesario para lucir esas acrobacias. Además, tiene una curiosa historia personal: hace años se fue a vivir a China para gestionar allí una tienda de bicicletas tipo "fixie".


4) Selyna Bogino. Hija de la mítica antipodista Consuelo Reyes, de la que ya hablamos en la pasada entrega de Cirqueras. Selyna es italiana y, como artista criada en un circo, desde muy pequeña comenzó a destacar en los antipodismos. Su estilo es muy similar al de su madre, pero le añade un punto extra de energía y algunos trucos de muy alto nivel, sobre todo cuando llega la hora de manejar balones de baloncesto.


5) Jatta Borg. Verticalista finlandesa formada en Toulouse. A veces no hay mucho más que decir salvo: nivelazo e investigación. Mejor ver.



6) Marianna de Sanctis. El hula hoop siempre ha sido practicado mayoritariamente por mujeres. En los encuentros de circo es muy fácil ver a decenas practicando. Por desgracia, los números sobre escenario no abundan y suelen ser algo repetitivos. Afortunadamente podemos disfrutar de mujeres como Marianna, empeñada en romper con todo y ofrecer cosas muy novedosas.



7) Marie Molliens. Rasposo es una afamada compañía francesa de circo contemporáneo. La familia Molliens es la creadora, y Marie su principal artista. Multidisciplinar, Marie se atreve con las acrobacias, la barra rusa y los mano a mano, pero donde de verdad asombra es sobre el cable. Que nadie se pierda la posibilidad de verla en directo, es una maravilla de actuación.



Por hoy descansamos, pero hay muchas más cirqueras, no os lo perdáis.

jueves, 1 de febrero de 2018

Cirqueras, primera parte

El circo siempre ha sido un espacio donde las mujeres ha tenido una visibilidad mayor que en otras profesiones, como ocurría en otras artes escénicas. Desde las primeras jinetes que encabezaban los carteles del siglo XIX hasta la época de las grandes divas, como Pinito del Oro o Miss Mara. En épocas donde las mujeres estaban escondidas en sociedad, no estando permitido su acceso a los trabajos remunerados, había mujeres trabajando en los circos en cualquier tarea: artista, taquillera, montadora, etc, y cobrando por ello. En años donde enseñar un tobillo era un atrevimiento, las mujeres del circo exhibían trajes ajustados y largas piernas (aunque esto también fuese utilizado como "reclamo publicitario"). Por desgracia, también la mujer en el circo ha tenido un papel secundario en demasiadas ocasiones, como ayudante ligera de ropa sobre todo.

En la actualidad la presencia de las mujeres en el circo sigue siendo notoria, aunque por ahora no es suficiente. En ocasiones, resulta difícil encontrar compañías formadas por mujeres o donde éstas tengan papel protagonista. También cuesta encontrar números individuales que "rompan" con lo establecido y de un nivel artístico de primer orden, sobre todo en disciplinas "tradicionamente masculinas" como los malabares, la acrobacia en suelo, straps, etc (esto del género de las disciplinas da para otra entrada, la verdad).

La malabarista Anni Küpper ya reflexionó hace tiempo sobre esta presencia femenina. Por eso inicio esta serie de entradas de vídeos de artistas, para reivindicar su presencia y su nivel. Es necesario incluir a más mujeres en las programaciones, no como "cuota", sino porque lo merecen; es necesario que las cirqueras sean conscientes de sus posiblidades y crean en ellas mismas, es necesario que la sociedad crea en ellas de una vez.

1) Lottie Brunn. Ser la hermana de uno de los 3 mejores malabaristas de la historia debe ser complicado, pero lo cierto es que Lottie también era una excelente malabarista de nivel altísimo, jugando a una velocidad endiablada, que actuó por todo el mundo y compartió escenario muchos años con su hermano Francis.




2) Violeta Kiss. Otra gran artista que quedó a la sombra de su hermano. Alexander Kiss es una leyenda por su nivel técnico con los malabares puros, pero sus dúos con su hermana y los antipodismos de Violeta también hacen que la sitúan a un grandísimo nivel. Después fue profesora de malabares en la prestigiosa escuela de Moscú, enseñando a artistas como Ignatov.



3) Lillian Leitzel. Una de las primeras grandes estrellas en EEUU, principal atracción del Circo Ringling en los años 20 del pasado siglo. De pequeño tamaño y fuerte carácter, sus actuaciones eran una exhibición de fuerza en las anillas, la cuerda o el trapecio. Falleció a los 39 años tras una caída. (para ver otro vídeo más largo pulsa aquí)



4) Trixie Firschke. Húngara proveniente de familia circense, llegó a EEUU a los 18 años y pronto se convirtió en una estrella, llegando a compartir pantalla con Fred Astaire. Impresionante la facilidad con la que juega con 6 platos y toda su rutina de equilibrios en el mouthstick.


5) Pinito del Oro. Una de las más grandes artistas españolas de la historia y que falleció el pasado octubre a los 85 años. Llegó a ser una estrella de fama mundial y la protagonista de los principales circos americanos. Sigue impresionando su rutina en el trapecio (sin red), por lo arriesgada y lo técnica que era.




6) Miss Mara. La otra gran trapecista española, coetánea de Pinito y, en cierto modo, rivales. También su historia está llena de triunfos y terribles caídas de las que regresaba airosa. Su actuación hoy día sería tachada de "suicida", pero sigue siendo una maravilla.



7) Consuelo Reyes. Otro reconocimiento a otra artista española. Hija del mítico verticalista Tito Reyes, Consuelo debutó como antipodista en 1977 y ya no se bajó de los escenarios hasta (que yo sepa) 2010. Más de 40 años triunfando, que se dice pronto. Su hija, Selyna Bogino, sigue sus pasos y también tiene un nivel espectacular de antipodismo (hablaremos de ella en próximas entregas).





Pronto más cirqueras, pero no mejores, porque eso es imposible.

Gracias a Carlos Such por la recopilación de nombres y a Raquel Tello por su ayuda con el texto.

sábado, 27 de enero de 2018

"No hay que subestimar al espectador". Entrevista a Itsaso Iribarren y Germán de la Riva

Al poco de finalizar uno de sus últimos proyectos, "Cien años después", me reúno con Itsaso y Germán para conocerlos mejor. Me invitan a su casa, encantados con la propuesta. Así, en su bonito apartamento al que han transmitido la tranquilidad que se refleja en sus miradas, con una infusión en la mano, pasan los minutos saltando de un tema a otro. Surgen reflexiones, recuerdos e imágenes, todos relatados con complicidad y sosiego. Así, paseando con las palabras, acabamos conociéndonos mejor.

"I like when you don´t speak" - En Londres 2005

Itsaso Iribarren (Pamplona, 1981) y Germán de la Riva (Santander, 1977) se conocieron en Bilbao, en su etapa universitaria, gracias a la danza. Itsaso se estaba licenciando en Bellas Artes, con especialización en performances. Germán había finalizado sus estudios de Ingeniería Informática, pero los había compaginado con los malabares y la danza. "Cuando conozco a Germán entra el circo en mi vida y me interesa mucho su forma de entrenamiento", recuerda Itsaso, "comenzamos a crear y surge la necesidad de seguir formándonos". Entonces van a Londres, a la escuela Circus Space, y de ahí a Buenos Aires, donde ambos cursan un postgrado de tendencias contemporáneas de la danza. "Nuestra formación es muy híbrida, y nuestras obras son también el resultado de esa hibridación entre disciplinas. Por eso nos denominamos artistas escénicos, porque engloba todo y es más acorde a lo que hacemos", explica Germán. Pese a ello, al ser preguntados por su implicación activa en proyectos circenses, se excusan: "creo que es más por la forma que tiene el circo de ser, con poca gente, más relación entre protagonistas, entrenar juntos, etc. Aunque a nivel conceptual estamos más cerca de la danza o el teatro contemporáneos. Intentamos que no haya esa división, empiezas un proyecto y vamos viendo si demanda circo u otra cosa". Y concluye Itsaso, "utilizamos las herramientas que tenemos para crear, el hecho de que sea circo o sea danza no es de nuestro interés, tenemos una paleta con diferentes colores y con eso hacemos obras".

"Jut for the money. Una historia de circo" - En el Reina Sofía 2014
Repasando su carrera, existen espectáculos cercanos a la performance, de esos que el espectador hace que se retuerza en la silla y se plantee qué está viendo. "Hay un imaginario muy fuerte en el circo, y el espectador cree saber lo que va a ver, y si no lo ve puede frustrarse, ahí pueden surgir las preguntas (...). Si  se queda extrañado o con preguntas no es un mal resultado, nos gusta provocar cuestiones en el otro. No creemos que todas las obras tengan que ser fáciles o entretenidas, aunque no deben caer lo aburrido", explica Itsaso. "Hay diferentes obras para diferentes públicos", matiza Germán, "a veces una obra muy de investigación tienes que presentarla ante un público general, ahí puede haber interferencias. Pero nos hemos encontrado sorpresas, Just for the Money tuvo mucho éxito en Bilbao y en Tabakalera ante público familiar. O en Acercarse al Límite, una mezcla entre mástil, coreografía y poesía, pensado más para espectador adulto. Lo hemos empezado a hacer en colegios y ha funcionado muy bien, no hay que subestimar al espectador, puede haber sorpresas".

La investigación en el circo.
Ellos se definen como investigadores en artes escénicas, aunque son conscientes de la dificultad para vender este producto. "Uno ve un producto de Apple y piensa, 'esto es la hostia', pero no ve toda la investigación que hay detrás. En las artes escénicas pasa lo mismo", explica Germán, "¿Debe esta investigación estar subvencionada? la realidad es que nadie la compra, pero es la base de muchas cosas (...), para ir hacia delante debe haber errores. El investigador debe recibir una ayuda institucional, pero sin salirse del mundo real, en el que se venden y compran cosas". Y prosigue: "ahora mismo, tanto Cien Años Después como Acercarse al Límite están funcionando muy bien, pero son el resultado de investigación de obras raras previas nada comerciales, eran 'pruebas'".

Cien Años Después.
En 2017 el Teatro Circo Price les hace una propuesta para conmemorar el centenario del fallecimiento de William Parish, uno de los antiguos directores del Circo Price.  A raíz de su experiencia en Paseando Santander, les proponen realizar una obra que una el Price, el Cementerio Británico y a William Parish. "Para nosotros estaba el desafío de crear algo con respeto y en corcondancia con el lugar" recuerda Itsaso. El resultado es una visita por el Cementerio, no sólo hablando de Parish y su mujer Matilde de Fassi, sino que también nos introduce en la vida de las personas que están allí enterradas, la vida del Madrid de la época y las cartas a los periódicos a propósito del Circo Price. "La obra ha sido muy bien acogida, tanto por el público como por los medios. Aquí podéis ver un reportaje de "La aventura del Saber", de RTVE.

                       

   
   

       
           
       

          
            100 años después
       

   


Germán explica parte del proceso creativo, ""inicialmente queríamos instalar un mástil, hacer malabares, etc. Luego vimos que no era el lugar, y con las visitas de David Bartler [guía voluntario del Cementerio Británico, cuyas explicaciones aparecen en la obra en varias ocasiones] encontramos la esencia del sitio", y prosigue, "esa sensibilidad es la que perciben las personas que vienen ha verlo, valoran mucho cómo hemos trabajado el espacio y la experiencia personal que se lleva el espectador". El espectáculo ha resultado un éxito, con lleno en todas las visitas. "nos gustaría prorrogarlo, aunque por ahora no tenemos nada concretado. Hemos recibido propuestas de mucha gente". En diciembre se realizó un acto a propósito de este centenario en la Biblioteca Nacional, donde se expusieron carteles y textos de la época.

Mientras, Itsaso y Germán ya están mirando al futuro, embarcados en nuevos proyectos. "Ahora estamos realizando residencias artísticas en Francia para una nueva obra que está empezando y trata sobre el lenguaje de las máquinas. Estamos en el punto de 'a ver por dónde va' (...), hay que escuchar a las obras, ellas te van pidiendo cosas (...); aún no tenemos fecha de persentación, vamos a dedicarle todo 2018 al proyecto". 



"Cien años después" - 2017


Para saber más de Itsaso y Germán:
Imágenes cedidas por Itsaso y Germán, realizadas por Javier de la Riva

miércoles, 17 de enero de 2018

"Hay que dejar espacios para el amor y el disfrute", entrevista a Thom Wall

En el espacio de tiempo entre los dos shows de Totem en los que ese día tiene que actuar, en un gran traíler-restaurante, nos recibe Thom Wall (EEUU, 1987). Mientras picotea, Thom se muestra divertido, amigable y muy entusiasta, reflejo de una persona que ama lo que hace y que parece estar dispuesto a compartir esa ilusión con todo el que le rodea. Siempre abierto a conocer a los malabaristas de los sitios donde viaja, charlar con Thom se hace muy ameno y enriquecedor. Con él hablamos de su biografía y su situación actual en el Circo del Sol.


Thom se aficiona a los malabares al mudarse a St. Louis, Misouri, una ciudad del medio-oeste americano. Allí, en un club de malabares, aprende lo básico y comienza a asistir a festivales y a hacer pequeñas actuaciones. Realiza una audición para la Escuela de Circo de Quebec (Canadá), pero es rechazado. Decide, por tanto, centrarse en sus estudios y asiste a la universidad local realizando una licenciatura en Literatura Alemana, "en realidad, estaba más interesado en el idioma. Me gustaba el alemán desde el instituto, junto con el español, que me parecía útil. Quise combinar ambos idiomas en la universidad, junto con asignaturas de árabe, portugués, psicología, pedagogía, etc. En un momento dado me dijeron que para poder licenciarme y mantener la beca tenía que escoger asignaturas de literatura alemana. Fue interesante, pero no me apasionaba, por lo que hacía muchos malabares, entrenaba, iba a encuentros, etc", explica Thom.

"Cuando terminé e intenté conseguir un trabajo con mi licenciatura en alemán me di cuenta de que tenía que buscar otras salidas", recuerda entre risas. Así empezó un periplo en el que trabajó como monitor de campamento donde se hacían malabares, en un show alternativo compartiendo gira con tragasables y faquires, etc; así vio que podía vivir del circo. Se sacó el título CELTA (Certificate for Teaching the English Language To Adults) de la Universidad de Cambridge para poder ser profesor de refugiados en EEUU. Teniendo ya comprometido un destino, en el último momento fue rechazado. Es entonces cuando se muda a Vermont y entra en NECCA (New England Center for Circus Arts), una pequeña escuela donde realizó un programa de entrenamiento de un año y creó un número de bolas. Una vez terminado, con 25 años, volvió a echar la solicitud para la Escuela de Quebec, siendo nuevamente rechazado.


Como explica en su blog, estos rechazos le ayudaron a crecer y a esforzarse más en su carrera profesional. "Además, su estilo es muy contemporáneo, no creo que si hubiese estado en Quebec estaría haciendo las mismas cosas ahora. Hay cosas que no puedes aprender en la escuela, que sólo se aprenden probando y fallando"; y recuerda entre risas una anécdota: "el primer espectáculo de calle que hice en mi vida salió tan mal que al terminar le devolví el dinero al público de lo avergonzado que estaba. No niego que [la escuela] es una gran experiencia, pero hay cosas que se aprenden de otra forma".

Señalado sobre las peculiaridades del mercado circense en EEUU, explica: "en las escuelas parece que pretendan que vivas de un número de 7 minutos, pero en realidad necesitas algo mucho más largo y que resulte entretenido al público americano, con más conexión humana. El humor es un gran vehículo para lograrlo, eso sí, sin detrimento de la calidad técnica". Y completa: "para otro tipo de shows apenas hay espacios, quizá algunos teatros o salas, pero muchos buenos malabaristas americanos han tenido que emigrar a Europa a buscar una línea más artística, como Wes Peden, Tony Pezzo o Jay Gilligan". 

Interesado desde el principio en la historia del malabarismo y en utilizar objetos peculiares en sus espectáculos, Thom lo ve como una especie de arqueología: "hay trucos clásicos que ya nadie hace, como los malabares con 6 platos (...), quizá porque la única forma de estudiarlos y aprenderlos es leyéndote libros y mirando viejas fotos. Hay muchas cosas por redescubrir, cuantos más libros lees, más te interesa". De hecho uno de los últimos shows de Thom, On the topic of juggling, habla de los malabares y su historia. Es por eso que Thom es uno de los pocos artistas en activo que trabaja con el mouthstick (aparato de madera que se introduce en la boca y con el que se mantienen otros objetos en equilibrio). "Una vez trabajé con un artista ruso que lo hacía y me gustó, además, muy poca gente lo hace en EEUU, por lo que eso me beneficia de cara a posibles contrataciones. Me fabrico yo todos los aparatos con los que actúo, me llevó unos 6 meses conseguir mantener una copa sobre el palo, es muy difícil".



Tras una temporada trabajando en parques de atracciones (incluido en Corea del Sur) y con sus shows personales por todo EEUU, Thom recibe en 2013 una llamada del Circo del Sol. "Me llamaron para ir a Portland, donde estaba el show [Totem] entonces y me presentaron a Greg Kennedy, que es quien me había localizado como posible sustituto, y me dijeron: si dentro de 3 días haces 100 lanzamientos con 7 bolas dentro del cono, el trabajo es tuyo". Lo consiguió y a las dos semanas estaba de gira. El número de Kennedy es de los pocos en el circo con copyright y es tan específico que tiene que repetir todo el número con los mismos lanzamientos, sin permitirle variarlo (aquí explica cómo fue el entrenamiento). "Por suerte tengo tiempo para entrenar otras cosas y hacer actuaciones en las semanas de descanso, ¡Incluso pude casarme [con la artista Chloe Walier] en noviembre entre la gira de Bruselas y Madrid!".

También explica qué supone para un artista trabajar en el prestigioso Circo del Sol: "para mí es un trabajo, nada más. Tiene cosas buenas y malas. Por un lado es el sitio donde todo el mundo quiere actuar y no tienes que hacer trámites burocráticos. Por otro cada vez que fallo se anota y cada poco tiempo mandan un informe a Montreal sobre mis fallos o sobre mi maquillaje. (...) además, cuando se sustituye a un artista es por otro que hace exactamente lo mismo, los artistas parece que no existen. Es un negocio enorme, tienen que cuidar todo eso para que funcione".

Thom mira el reloj, tiene que volver al camerino para maquillarse antes del show, es el octavo de esta semana y nos explica que con los horarios españoles, tan tardíos, los artistas están muy alterados, con muchas lesiones. Por suerte hay tiempo para plantearle una duda que se hacía él mismo hace tiempo: ¿El malabarismo es un hobby o un trabajo? "Ambas, es un trabajo como el de Totem, pero a la vez es un hobby porque sigo practicando cosas como el spinning que ahora mismo hago para mí, igual en un futuro los hago en el escenario, pero no ahora. Hay que dejar esos espacios de amor y disfrute, ya que el trabajo a veces te deja poco sitio".

Más información:
Imágenes de Thomwall.com

miércoles, 3 de enero de 2018

Lo más leído del blog en 2017

¡Feliz año a todo el mundo! Espero que hayáis entrado en 2018 como se merece. Por mi parte lo hago preñado de ilusión, nunca mejor dicho. Toca repasar cómo fue 2017 en esta casa y hablar de las entradas más visitadas:
  1. Malabares y Equilibrios, por Thom Wall. Es un buen toque al ego darse cuenta que tu entrada más visitada es la traducción de otra, aunque a la vez le hace a uno sentirse como el creador de algo exclusivo y minoritario (y tú, afortunado lector, eres parte de ello). El que no se consuela es porque no puede, pero la verdad es que la entrada original de Thom Wall es buenísima y explica de maravilla cómo hacer el dichoso truco.



  2. ¿Está Anthony Gatto infravalorado? Reflexión que dio para cierto debate tras ver el vídeo que hizo en su momento Luke Burrage (y podéis ver en el enlace a la entrada). Está claro que hablar del gran Gatto sigue removiendo a la comunidad circense, aunque lleve ya retirado unos años. Acababa el artículo con una buena moraleja: "bebamos de la historia (...), al recordarla podremos apreciar mucho mejor el presente".


     
  3.  Por qué el EUCIMA no es un festival. Esta entrada reinvica el caracter peculiar de un encuentro de circo como es el EUCIMA, que pese a su crecimiento con los años se esfuerza por mantener su carácter altruista. Un alegato a que todos los que participamos en el encuentro lo sintamos como nuestro y le demos vida. Larga vida al EUCIMA, cuya IX edición fue un éxitohttp://www.malabaresensutinta.com/2017/04/ix-eucima-de-las-dudas-al-exito.html y que ya ha anunciado la décima.

    Foto: Javi Cassi

  4. Sobre circo con animales. En febrero me arropaba con mi toga de abogado del diablo y lanzaba al aire varias preguntas sobre si la solución era prohibir los animales en el circo. Por primera vez en el blog aparecieron "haters" (supuestamente defensores de los animales) a insultar sin argumentar, lo cual hace mucho por la imagen de este colectivo. Por suerte, más tarde pude entrevistar a Alberto Díez, portavoz de InfoCircos y respondió a todas las preguntas allí vertidas, un placer conocer a esta persona.


  5. Menciones especiales. Pese a que no han sido de las entradas más visitadas, para mí han sido muy bonitas. La primera es la entrevista al acróbata australiano Lewie West, que nos permite conocer un poco por dentro a este increíble artista. Y la segunda es mi experiencia en el backstage de Totem, del Circo del Sol, que resultó fabulosa.
 


Bien, veremos qué nos depara 2018, seguro que mucho circo.