miércoles, 28 de marzo de 2012

Ración de vídeos del mes. Marzo 2012

La primavera ha llegado sin que el invierno haya dejado ni un poco de agua con la que afrontar el verano. Lo bueno es que trae el buen tiempo necesario para el disfrute del aire libre, del ocio sin techos, donde los malabares son libres. Este mes os traigo una ración que espero os satisfaga, por ser variada y abundante. Se asientan las guindas y dulces finales, para dejar buen sabor de boca.

Pasen, hay sitio al fondo.

1) JuggpanIgo. Ball Juggling. La japonesada del mes, y de meses venideros. De ese archipiélago siempre vienen cosas sorprendentes, con un aire muy particular, como si de otro mundo se tratara. Las habilidades técnicas realizadas con precisión y un sentido especial de la estética hacen que aparezcan constantemente jóvenes talentos como este chico. Sólo 3 años de práctica y ya hace estas cosas. Por vídeos como este merece la pena seguir buceando entre los malabares.



2) Dustin Hubel. Cambiamos de registro para ver cómo a veces se premia la elegancia y el estilo más que la técnica. Éste es un americano atípico, que bien podría ser francés por su estilo, cuidado y limpio. Lo mejor, la rutina con hulas.



3) Número de alambre. Hacía tiempo que un vídeo no me dejaba con la boca abierta tanto rato, y eso que es la cuarta o quinta vez que lo veo. Del programa Le plus grand cabaret du monde viene el vídeo, que consiste en una sucesión de trucos imposibles con una limpieza insultante. Este artista lo hace con tanta facilidad que creo que no le hace justicia, lo que muestra en esta actuación es tan dificil y requiere tantas horas que no sé si es valorado como se merece. La parte del monociclo ya es para levantarse y aplaudir a la pantalla (yo lo hice). Recomiendo guardarlo en favoritos y ver de vez en cuando. (para los curiosos: hay un vídeo similar a éste por una artista callejera). Por cierto, si alguien supiera decirme el nombre del artista prometo recompensa (ya resuelto más abajo).




4) Steve Markle. Vale, no son malabares como tal, pero requiere tanta habilidad (pero tanta), que no me he resistido a colgarlo. Lo que hace unir práctica incansable al talento. ¿Sabíais que se peude ser jugador de billar artístico? Yo ya me puedo acostar esta noche.




5) Adrienn Banhegyi. Comba. Da gusto ver vídeos bien editados, que cuidan la imagen, sin reducir un ápice la muestra de habilidades. En este caso es una húngara con impresionante currículum que incluye records del mundo, campeonatos y actuaciones en Quidam, del Cirque du Soleil (entrevista). Aparte del surtido de saltos y variaciones, Adrienn lo hace todo con una sonrisa permanente, reflejo de lo que disfruta haciendo lo que hace. Y, a veces, sólo eso basta para que el vídeo transmita una positividad contagiosa.



6) Berkeley Revolution Unycicle Basketball Team. Baloncesto sobre monociclos, no tengo más que añadir, bueno sí, me pido el monociclo jirafa.



Las Guindas:


¡Salud y mucho circo!

El señor Jean Philippe Kikolas ha resuelto el enigma, y el sensacional acróbata del vídeo número 3 es Fan Zhan. Por lo poco que hay suyo por la Red, ha actuado en circos como el Krone, el Knie y el Circo del Sol, en un Solstrom donde arrasó por su juventud insultante. Pinchad sobre los nombres para ver las actuaciones.

sábado, 10 de marzo de 2012

Lo que cabe bajo la carpa

En el número 31 de la revista Zirkólika (invierno 2011), el gran Raffaele de Ritis escribe un interesantísimo artículo titulado: "La mayor atracción jamás presentada", Los paradójicos parasitismos paracircenses.

En dicho artículo, de Ritis desgrana, con su habitual erudición, la diversidad de espectáculos que han llegado a acoger las carpas durante estos escasos 150 años de historia circense. Aborígenes australianos lanza-bumeranes, imitadores de animales de granja, niños prodigio, fenómenos como siameses o mujeres barbudas, representaciones de batallas de la guerra de Secesión americana, una de las primeras bombillas de Edison, fieras exóticas, saltadores al vacío, mujeres contra tiburones, hombres comelo-todo o el primer cinematógrafo. Todo eso ha sido acogido bajo una carpa de circo, sobre todo en sus primeros años. ¿Podemos, por tanto, definir lo que es circo y lo que no? Parece complejo.



Los espectáculos de circo nacieron mucho antes que la propia carpa. Los humanos siempre nos hemos sentido fascinados por las habilidades que se salen de lo común. El circo simplemente reunió varios espectáculos de lo más variopinto y los agrupó en una sola sesión. Al circo va ligado el asombro, la novedad, "el más dificil todavía"; bajo la forma que sea.

Ahora bien, ¿hay espacio bajo una carpa para cualquier espectáculo? Parece lógico pensar que no. Tradicionalmente las "artes mayores" han estado algo excluidas de este medio, como la danza o la música (entendida como "música culta", no un acompañamiento). Eso relegaba al circo a un espectáculo popular, del pueblo llano, una forma de acceder a las maravillas del mundo, ya fueran animales, novedades tecnológicas o grandes artistas como Rastelli. Es como si el circo fuera, pues, un arte menor, de andar por casa, del populacho. ¿Cómo encaja eso con que en los primeros años del Price, cuando era estable, fuera la aristocracia el público fiel de ese circo, si los espectáculos eran los mismos? ¿por qué el festival de circo más importante del mundo es una inciativa de una de las monarquías más exclusivas?.


Los años han pasado, el circo ha ido esculpiendo su camino y a algunos se les ha llenado la boca con el "eso no es circo". Poco a poco se va acotando y apareció una corriente que comenzó a mezclarse con hermanos mayores como la danza o el teatro, y que decidió que el circo era un medio de expresión tan válido o más que éstos, por su peculiar diversidad, por su falta de barreras. Las escuelas de circo surgieron a la par y se volcaron en este movimiento, pidiéndole al circo algo más que el simple hecho de mostrar y creando un camino casi paralelo al de los circos tradicionales.

Esta nueva concepción se dió en llamar "nuevo circo", o "circo contemporáneo", términos vacíos que se siguen usando 20 años después (¿Cuándo deja algo de ser contemporáneo?), por diferenciarse del (también) mal llamado "circo clásico"; como si éste fuera vergonzante o supusiera un complejo de inferioridad. ¿Es lógico que ahora todo espectáculo con animales quede proscrito?, bueno, este apartado es para debatir por separado, y yo, la verdad, no tengo muy clara mi posición (como ya comenté en esta entrada).

Dulce Duca

Esta corriente de modernidad, que en su origen parecía abrir un mundo infinito de posibilidades al circo, también está cometiendo los mismos errores, al acotarse a sí misma a ciertas disciplinas y rechazar de plano todo aquello que huela a "clásico" (como dejan ver en este artículo de El tambor de hojalata). Puede que ahora haya menos variedad de disciplinas circenses, aunque en cada una de ellas se ha investigado mucho más, en esa obsesión que parece haber con la búsqueda de "algo nuevo".

La técnica circense como medio para expresar supuso una ruptura brutal con lo establecido, pero se peca de tergiversar esa idea. El problema está cuando se olvida la técnica y, además, se ofrece un espectáculo pobre en calidad y contenido, pero que se aloja bajo el paraguas de lo "contemporáneo" para justificarse. Da la impresión que mostrar técnica esté pasado de moda. El camino parece llevar a personajes vestidos de calle, a poder ser con gran sufrimiento interior, iluminación escasa y mensaje de dificil interpretación. Pero, oh, si no lo entendemos es que es muy "conceptual" y moderno, y nosotros demasiado llanos.

El circo está ligado a un público, y no podemos olvidarlo. Él es, en última instancia, el que va a determinar con el paso de los años, lo que es válido y lo que no. Ni lentejuelas rancias sobre animales tristes, ni espectáculos aburridos e incomprensibles supuestamente profundos. Por suerte, esta absurda división, que parecía insoluble, entre "circo moderno" y "circo clásico" parece comenzar a difuminarse en algunos puntos. Partiendo de lo ilógico de cerrar el circo exclusivamente a estas dos posturas, como si de agua y aceite se trataran, hay voces que aúnan almunos de escuela entre las caravanas y artistas que recuperan números olvidados.

Justin Case

La carpa es muy grande para cerrarla, está en plena adaptación, en pleno amoldamiendo expansivo. La capacidad de acoger esa pluralidad de espectáculos y darles a todos un toque especial no puede ser desaprovechada. Esperemos que el público se haga más exigente, sin olvidar lo popular de su inicio, que las mentes sigan abiertas, que los artistas piensen cada vez más qué es lo que quieren mostrar/hacer y que el circo siga creciendo y sorprendiéndonos bajo el chapitó.

A la vejez, arrugas

Y le dieron dos premios Goya, y con razón. Al mejor guión adaptado y a la mejor película de animación. Muy merecidos para un film que ha sabido plasmar con gran acierto el alma de un grandísimo cómic.


Arrugas es una breve novela gráfica escrita en 2007 por un (entonces) casi desconocido Paco Roca (Valencia, 1969). Tuvo que ser la editorial francesa Delcourt la primera en confiar en su obra. En vista del éxito cosechado en el país vecino, a los pocos meses, Astiberri editó su obra en español. Un acierto, Arrugas arrasó tanto en público (más de 20.000 ejemplares, hasta la fecha) como en críticas, llevándose numerosos premios hasta alzarse con el Premio Nacional de cómic de 2008. Esto le permitió a Roca subir un escalafón entre los autores españoles y, desde entonces, todas sus obras se editan con gran expectación, como Las Calles de Arena o El Invierno del Dibujante.

¿Qué tiene de especial Arrugas? Nada y todo. La sencillez con la que se relata un drama tan intenso y generalizado como es la demencia senil, el trato a los ancianos dentro de la sociedad o el mismo envejecimiento. No busca la lágrima fácil, si no que cuenta, con calma y sosiego, el imparable proceso de deterioro que aqueja una enfermedad como el Alzheimer.

Desde la primera viñeta simpatizas con Emilio, un banquero jubilado al que su hijo manda a una residencia ante la imposibilidad de poder cuidarle en vistas de su progresivo deterioro. Allí conoce a Miguel, que le introducirá en el modo de vida en la residencia.


El dibujo claro, sin mucho texto, con un tempo calmado que invita a leer despacio, disfrutando de la historia y parándonos a reflexionar sobre la ancianidad. En pocas páginas, Roca encuentra hueco para hacernos pensar en el rol de los ancianos en la sociedad (apartados de los focos principales contra su voluntad), para mostrar el lado más real (y por tanto, más dramático) de una enfermedad imparable, para resaltar el valor de una amistad inesperada y todo ello con las pinceladas de humor que siempre tiene la vida. Todo dentro de una historia que fluye sola, con imágenes poéticas que nos adentran en la mente de los ancianos, y que camina hacia el final ya anunciado, pero que consigue conmover igualmente. Todo un ejemplo de lo que se puede conseguir un medio como el cómic, ideal para los que aún no han integrado las viñetas como arte.

La película, dirigida por Ignacio Ferreras, con guión del mismo y de Paco Roca, es una fiel adaptación del cómic. Alguna diferencia sutil en el enfoque de la vivencia del personaje (quizá da una visión más optimista que el cómic), algún añadido que no desentona en absoluto y detalle perdonable que no termina de encajar si previamente leíste la novela (¿Miguel con acento argentino?). Es, por tanto, una obra redonda, a la que la música de Nani García le va como anillo al dedo. La película refleja el mismo tiempo pausado e invita a las mismas reflexiones, siendo una fiel adaptación, con el mérito que eso conlleva. Chapó por todos los integrantes de la película y en especial a Paco Roca, por hacer de su novela, en apariencia sencilla, algo muy especial.

Lean el cómic, vayan a ver la película, no se arrepentirán.



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