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martes, 12 de enero de 2016

David Bowie, laberintos y circo

Recientemente hemos desayunado con la noticia del fallecimiento de David Bowie a los 69 años, víctima de un cáncer. Reconozco abiertamente, quizá con algo de vergüenza, visto el aluvión de lamentos y memorandums escritos, que nunca me gustó Bowie musicalmente. De hecho, creo que no podría nombrar ninguna canción suya. Mis gustos musicales iban por otros derroteros, aunque esto tampoco es excusa para ignorar a un icono musical. Reconozco que, como médico, sus ojos atrajeron mi atención más de una vez, pero sobre el secreto de sus ojos, los de Bowie, ya se ha hablado mucho y bien.

¿Qué hace escribiendo sobre un cantante en un blog de circo? Os preguntaréis.

Bien, todo tiene su explicación. Siempre que he escuchado el nombre de David Bowie, a mi mente venía esto:


Exacto, Jareth, el Rey de los Goblins más malvado y "glam" que haya podido imaginar el cine. Dentro del Laberinto (Labyrinth, 1986) es una de esas películas que me marcaron. La atmósfera creada por Brian Froud, la historia escrita por Terry Jones, los muñecos de Jim Henson, todo hace especial a esta película. Sin duda una de las cosas que más me fascinaba era cuando Jareth manipulaba unas esferas de cristal en sus manos, como si fluyeran.

Fue mucho tiempo después, cuando comencé a andar por el camino del circo, cuando descubrí, en uno de mis buceos por la red, que lo que hacía Jareth no era magia, sino contact. Mejor aún, el que manipulaba las esferas no era Bowie, sino el mismísimo Michael Moschen. En este curiosísimo documental (que recomiendo muchío ver al completo para apreciar mejor la película) se puede ver cómo se rodaron las escenas de contact, una maravilla hoy casi impensable por lo artesanal.



No viene al caso recordar ahora la importancia de Michael Moschen para el mundo del malabarismo, ya que esta es una entrada sobre David Bowie y, además, no hay espacio en una sola entrada para resumir su figura. Os dejo simplemente con una muestra de su arte, una actuación donde rompe con muchas cosas establecidas y que hoy, treinta años después, sigue siendo muy novedosa.


La película, donde una jovencísima Jennifer Connelly busca a su hermano por un endiablado laberinto para rescatarlo de las manos del Rey de los Goblins fue seguramente mi primer acercamiento al "nuevo circo". Así es como, ya desde pequeño, de forma subliminal, comenzó a entrar este arte en mi vida. Con cada visionado posterior he ido disfrutando más y más de la película, y mi pasión por el circo y admiración por Moschen no ha hecho sino enriquecerla. Así, en cierto modo, Bowie es parte de mi vida, sobre todo de mi vida circense.

Ironías del destino, Bowie fallece el año en que Dentro del Laberinto cumple 30 años. 2016 puede ser un buen año para volver a disfrutar de esta gran obra del cine. Recomiendo que después de verla os leáis algunos de los interesantísimos artículos que se han escrito sobre ella, como este de John Tones para Canino. Os dejo con una de las canciones principales de la película, en la impresionante escena de las escaleras, inspirada en los dibujos de Escher (otro tipo fascinante).



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