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viernes, 24 de enero de 2014

La iniciación al cómic

A los cómics sólo les veo ventajas: son rápidos de leer, atractivos, y su formato permite que el número de historias sea ilimitado, como en cualquier otro arte, pero con el añadido de que el factor visual juega un gran papel. He leído unos cuantos cómics y cada uno es distinto: algunos con dibujantes excelsos e historia pobre, grandes narradores dibujando garabatos, historias sin formato definido mezclando texto y dibujo, sin límite de viñetas o la mezcla de todo lo anterior. Todos tienen algo que las hace interesantes y han sido escasísimas las ocasiones en que me he sentido decepcionado por un cómic.

Cuando hablo a la gente que leo cómics, la respuesta más común es: "uf, yo es que desde Astérix y los Mortadelos, ya no he vuelto a leer cómics". Como también pasa con el circo, en España seguimos teniendo asociada la palabra cómic al tebeo infantil. Ojo, que eso no es peyorativo ni nada, releídas algunas de las obras que habitualmente hemos consumido todos de niños (Tintín, Astérix, Mortadelo, Superlópez, Zipi y Zape, etc), descubres referencias que de pequeño no entendías, buenas historias y, sobre todo, relatos muy entretenidos.

Poco a poco esa idea se va superando y cada vez hay más presencia del cómic en las librerías (aunque en muchas sigue junto al libro infantil). El paso dado por el término "novela gráfica", con sus grandes y pequeñas historias, el tremendo éxito de Maus, la adaptación al cine de algunos tebeos (con mayor o menor suerte) y la ampliación de su espacio en los dominicales o revistas de cultura, han contribuído a la generalización y normalización del cómic.

De vez en cuando encuentro gente a la que consigo convencer para que se adentren en esta "nueva perspectiva" del cómic, y suelo recomendar aquellos que creo que dificilmente defraudarán. Igual no sirven para hacer a otro adicto a los cómics, pero al menos sé que en su cajón mental donde están los cómics ya existen nuevas perspectivas y otra visión del mundo de la viñeta. Aquí recopilo esta lista de libros que yo disfruté enormemente y que recomiendo siempre que puedo. No pretende ser una lista de "mejores" cómics ni nada de eso, sólo libros que a mí me gustan y que creo que pueden hacer cambiar la visión del cómic a quien no los lee habitualmente.

1) Maus, de Art Spiegelman. Imposible no empezar por él. Es EL CÓMIC. Spiegelman consiguió un buen puñado de premios (incluido el primer Pulitzer a un cómic) por el relato de un superviviente de Auschwitz, su padre. Parece simple, pero elabora un lenguaje único, un relato magistralmente bien llevado donde combina la metáfora de los personajes animalizados del pasado con las charlas actuales con su padre. Imprescindible y obligado.



2) Arrugas, de Paco Roca. En España tenemos también grandes autores. Roca supo dibujar esta obra de arte, un pequeño relato en la vida de Emilio y su viaje por la vejez y las arrugas de la mente. Con gran sencillez refleja un drama como la demencia senil. Imposible no emocionarse con esta historia que bien mereció el Premio Nacional de Cómic en 2008. Por cierto que todo lo demás que ha dibujado Paco Roca merece mucho la pena.



3) Persépolis, de Marjane Satrapi. Otra grandísima historia. Marjane habla en primera persona sobre su infancia y juventud en Irán, coincidiendo con el derrocamiento del Sha Reza Pahlevi y la subida al poder del régimen islamista.  Una historia llena de reflexiones sobre la patria, la religión, la imposición y la libertad.


4) Frank Miller. Este autor americano decidió en los 80 que revolucionaría el mundo del cómic con cada libro suyo. Primero en 1986 con Batman, el regreso del caballero oscuro, que supuso giro completo al concepto de cómics de superhéroes y rescatando a Batman de un injusto olvido. Luego hizo otras obras maestras cambiando constantemente de registro, como la violenta (pero irremediablemente atractiva) Sin City, o la revisión de la batalla de las Termópilas en 300.



5) María y yo, de Miguel Gallardo. Bellísima historia de quien fue un dibujante de la subcultura ochentera con Makoki. Gallardo cuenta cómo son unas vacaciones con su hija María, afectada de un trastorno del espectro autista. Con sencillez, naturalidad y sin dramas.



6) Bone, de Jeff Smith. Esta premiadísima obra fue publicada en forma de serie desde 1991 hasta 2004. Trata de las aventuras de tres pequeños seres blancos y narigones que salen de su Boneville natal para verse involucrado en una gigantesca odisea llena de peligros, seres malignos, romances y hazañas.



7) Cualquiera de Joe Sacco. Este periodista americano-maltés es el máximo exponente de un estilo poco habitual: el "comic-periodismo". Centrado en el conflicto palestino (Palestina: en la franja de Gaza y Notas al pie de Gaza), también se ha atrevido con la guerra yugoslava (Gorazde, zona protegida y El mediador), cuenta con dibujos realistas los relatos que le cuentan los entrevistados en las zonas investigadas. Todo lo envuelve correctamente en el contexto histórico y situa al espectador. Curiosamente, él se dibuja a sí mismo caricaturizado en medio de personajes crudos y tremendamente realistas.



8) Píldoras Azules, de  Frederik Peeters. Otra novela gráfica que relata con sencillez lo que, en apariencia, parece un tema muy delicado. A modo autobiográfico, Peeters relata su relación con Cati, una chica excepcional que tiene un hijo de 3 años previo. Lo que cambia toda la perspectiva de esta relación es que Cati y su hijo son seropositivos. A partir de ahí es un relato que normaliza absolutamente una enfermedad que hasta hace pocos años era sinónimo de muerte.



9) El número, de Thomas Ott. Inquietante historia de un número que parece salir en todas partes y que cambia la vida de quien lo recibe. Narrado en forma de planchas grabadas, sin diálogos ni texto, es un libro turbador que impide apartar la vista hasta que uno lo termina. El misterio de la secuencia 73304-23-4153-6-96-8, narrada impecablemente por Ott.



10) El Jueves. Sí, soy consciente de que esta revista rechina en este listado. Pero es así, me declaro muy fan de esta publicación semanal. Gracias a mi padre que lo compra religiosamente desde los primeros números y me picó el gusanillo. Salió a la luz en 1977 y este pasado octubre superó a La Codorniz como el semanario de humor más longevo de la historia de España (1900 números, casi ná). Formada por una plantilla de dibujantes de lo más variado, en sus páginas se combinan crítica social y política con humor, cada uno desde su punto de vista, sin olvidar el toque gamberro y transgresor.



Me dejo muchísimos en el tintero, pero creo que para empezar no está nada mal. Podéis estar o no de acuerdo con la lista, pero mi mejor consejo es que vayáis a una biblioteca y cojáis 3 cómics al azar y los leáis tranquilamente en casa. Así es como se descubren grandes historias, autores geniales y de pronto os véis envueltos en la tinta, los recuadros y los bocadillos.

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